CABREO ENORME POR LA DENUNCIA CONTRA ÁBALOS

Sánchez se toma tiempo con Iglesias: no lo llamará hasta pasada la ronda con colectivos

El presidente quiere "escuchar" a entidades y agentes sociales antes de descolgar el teléfono, y eso le ocupará al menos la próxima semana. Mientras, espera que aumente la presión hacia Podemos

Foto: Pedro Sánchez, con los ministros Nadia Calviño y Pedro Duque, y el secretario de Estado Paco Polo, este 1 de agosto en Madrid. (Inma Mesa | PSOE)
Pedro Sánchez, con los ministros Nadia Calviño y Pedro Duque, y el secretario de Estado Paco Polo, este 1 de agosto en Madrid. (Inma Mesa | PSOE)

Pablo Iglesias tendrá que esperar. Previsiblemente, no recibirá la llamada de Pedro Sánchez ni este viernes, ni este fin de semana, ni en el arranque de la próxima semana. El presidente del Gobierno en funciones se tomará un tiempo más para descolgar el teléfono, mientras la cuenta atrás hacia nuevas elecciones sigue avanzando. Quiere antes culminar la ronda de encuentros con distintos colectivos, que comenzó este jueves, hasta reemprender los contactos con los líderes políticos. La agenda aún no está cerrada, pero es probable que las reuniones con las entidades sociales se prolonguen hasta el 8 o 9 de agosto, de modo que las llamadas podrían producirse después de los días de parón declarado del Gobierno, tras el puente del 15.

El jefe del Ejecutivo vino a reconocer que no se dejará llevar por la prisa en esta segunda fase abierta ahora para conseguir su investidura, un plan aún en la penumbra por las escasas posibilidades de éxito, dada la rotunda negativa de Podemos a aceptar un Gobierno en solitario, a la portuguesa. Más aún cuando los puentes entre las dos formaciones continúan rotos y la desconfianza se ha agravado por la denuncia de los morados e IU contra los ministros José Luis Ábalos y Josep Borrell por la Operación Chamartín.

"Yo ya no soy candidato —advirtió el propio Sánchez antes de reunirse con una veintena de asociaciones feministas—. Mi investidura no salió adelante y es responsabilidad de todas las formaciones políticas intentar reflexionar qué ocurrió la semana pasada y a partir de ahí se trata de construir lo que nos han dicho los ciudadanos: quieren un Gobierno progresista, que no dependa de fuerzas independentistas. Eso es lo que yo he propuesto, y lo que muchos representantes de la sociedad civil quieren para su país".

"Una vez hayamos construido con la sociedad civil el programa, yo hablaré con las formaciones políticas", verbaliza Sánchez, mostrando los pasos


"Una vez hayamos construido, junta con la sociedad civil, en un diálogo abierto", ese programa común, "yo hablaré con el resto de formaciones políticas para decirles que los españoles eligieron el 28 de abril un Gobierno progresista y no hay ninguna razón para que ese Gobierno no se ponga en marcha ya", porque España sufre "meses de parálisis", a sumar a los "siete años de Administración del PP". Con un documento nutrido por las aportaciones de las asociaciones y agentes sociales, Sánchez acudirá a los demás partidos. A Podemos, claro está, pero también a PP y Ciudadanos, a quienes vuelve a reclamar la abstención, que ambos niegan.

El PSOE niega querer presionar

Así que en este caso el orden de los factores sí es importante. Primero, ronda con los colectivos, aquellos que responden a los seis objetivos de país que enumeró en su discurso de investidura (empleo digno y pensiones, revolución tecnológica y digital, igualdad, emergencia climática, lucha contra la exclusión social y Europa). Luego vendrá la llamada a los partidos. "Vamos a escuchar a la gente antes", ratificaba un miembro del Gobierno de la máxima confianza del presidente. "Terminaremos con las organizaciones y luego les llamaremos", abundan desde la Moncloa. Sánchez, por tanto, aguardará algo más para hablar con Iglesias. Dejará, pues, que vaya aumentando la presión ambiental hacia él antes de reemprender el diálogo con él. El estado mayor socialista también desea que las reflexiones de IU, de los comunes o de los anticapitalistas, a favor de firmar un acuerdo programático sin entrar en el Ejecutivo, acaben empujando Iglesias.

El presidente se verá con ecologistas, plataformas del tercer sector... y, el jueves 8, con patronal y sindicatos. El 7 despachará con el Rey en Marivent

Porque ese es el objetivo, por mucho que el presidente dijera ayer que "para nada" pretende presionar, con su ronda, a Podemos, o que Ábalos asegurara apenas tres horas antes que el PSOE no quiere "utilizar" a los colectivos sociales. Los socialistas buscan engordar la masa crítica a favor de un Gobierno a la portuguesa. O a la danesa. O sea, un Ejecutivo dirigido por el partido ganador de los comicios, en minoría y apoyado desde fuera por otras fuerzas progresistas. Los morados, sin embargo, siguen buscando la coalición, planteamiento que, como no se cansa de repetir el PSOE, "no ha funcionado" y no volverá. Al menos, de momento.

Sánchez se toma tiempo con Iglesias: no lo llamará hasta pasada la ronda con colectivos

¿Cuándo llegará la llamada a Iglesias? En el equipo del presidente prefieren no hablar de fechas. Aunque se puede hacer una primera aproximación. Sánchez se reúne el miércoles 7 en el palacio de Marivent con el Rey, en Palma, en el tradicional despacho veraniego, y luego regresará a Madrid. El jueves 8 tiene programado un encuentro clave, con la patronal y los sindicatos, aunque es probable que antes se vea con miembros del tercer sector o con ecologistas. El 9 mantendrá el segundo Consejo de Ministros del mes, y la siguiente semana es la que el Ejecutivo se toma en principio de descanso, coincidiendo con el puente. Así, es posible que la conversación con el jefe de Podemos no se produzca antes del 19 de agosto. Para entonces, quedará poco más de un mes para la disolución de las Cortes y habrán pasado casi cuatro desde las generales del 28 de abril sin avances apreciables. Si el 23 de septiembre no hay nuevo presidente, Felipe VI firmará al día siguiente el decreto de convocatoria de elecciones para el 10 de noviembre.

El propósito que persigue Sánchez con estos encuentros con diversas entidades de la sociedad civil es, de entrada, exhibir actividad. Agenda. Un líder que se mueve y habla y mantiene contactos mientras los otros líderes pasan a un segundo plano —Iglesias, por ejemplo, no ha hecho declaraciones públicas desde el pasado viernes, cuando grabó su programa 'Fort Apache', difundido el pasado lunes—. Dos, ganar aliados a su causa, en la medida de lo posible, ya que es difícil que consiga pronunciamientos expresos a favor de un Ejecutivo a la portuguesa.

"Inquietud" por la cesión de Igualdad

Tres, trabar un programa "común" para un "Gobierno progresista". En realidad, este, el programa, no fue el obstáculo que truncó las negociaciones con Unidas Podemos la semana pasada. Los dos equipos, dirigidos por Carmen Calvo y Pablo Echenique, sí llegaron a preparar un texto de unas 100 páginas con medidas para la legislatura. No partían desde el vacío, ya que las dos fuerzas habían firmado un ambicioso acuerdo presupuestario el pasado octubre que no se pudo materializar porque el Congreso, con el concurso de PP y Ciudadanos y los partidos independentistas, tumbó las cuentas de 2019 y precipitó el adelanto electoral.

Sánchez busca mostrar actividad durante el mes de agosto. También ganar aliados y articular un texto que pueda servir para convencer a Iglesias

Sánchez mantuvo este jueves sus dos primeras reuniones. Ambas, largas. Por la mañana, durante tres horas, y acompañado de Carmen Calvo, con 20 asociaciones feministas. Por la tarde, por espacio de dos horas y media, y con los ministros Nadia Calviño y Pedro Duque y el secretario de Estado Paco Polo, se entrevistó con una docena de entidades científicas y de la sociedad digital. "Ha ido muy bien", valoró el presidente en el receso del mediodía. A la salida de la primera cita, Nuria Coronado, de Stop Vientres de Alquiler, agradecían a Sánchez y Calvo su labor de "escucha" y su compromiso para mantener la prohibición de la gestación subrogada. La portavoz de la asociación destacaba cómo el jefe del Ejecutivo y su número dos tomaban nota de las demandas de cada una de las entidades.

Sánchez se toma tiempo con Iglesias: no lo llamará hasta pasada la ronda con colectivos

Las asociaciones feministas trasladaron, según resumió Calvo, su "expectativa y ánimo" para que el país "tenga pronto un Gobierno progresista", que ponga en marcha políticas de igualdad y para que no haya ningún "retroceso" en unas medidas que han hecho de España un Estado "ejemplar" en el resto del mundo. También expresaron, y aquí estaba el recado a Podemos, una "inquietud", dijo la vicepresidenta: su preocupación por el hecho de que los socialistas pudieran haber cedido el Ministerio de Igualdad a Unidas Podemos —eso se previó en las negociaciones fracasadas—, porque los socialistas mantienen con los morados "muchas discrepancias también en la agenda feminista".

Los días que transcurrirán hasta la siguiente conversación entre Sánchez e Iglesias pueden servir para seguir bajando la temperatura entre los dos partidos. Y sigue siendo muy alta. El PSOE no olvida que la investidura no prosperó por la abstención de UP. Y ahora ha apuntado en ese memorial de agravios la denuncia de los morados e IU contra 28 políticos y empresarios por la Operación Chamartín. Entre los señalados, cuatro ministros socialistas de Fomento, los cuatro que estuvieron al frente de la cartera en los 26 años en los que el planeamiento urbanístico del norte de Madrid estuvo bloqueado: Josep Borrell, Magdalena Álvarez, José Blanco y José Luis Ábalos.

Sánchez se toma tiempo con Iglesias: no lo llamará hasta pasada la ronda con colectivos

Confió en Carmena "de buena fe"

A la dirección socialista le ha encolerizado que Podemos e IU hayan acusado de presuntos delitos de prevaricación administrativa, cohecho y malversación de caudales públicos, por un posible quebranto de 2.780 millones de euros, a dos ministros del Ejecutivo actual. Uno de ellos, Ábalos, número tres del organigrama del partido y peso pesado del Ejecutivo y de Ferraz. Él mismo no escondía su ira contra los de Iglesias: en una entrevista en la SER se mostró "dolido" con el escrito. Es "indignante", exclamó.

El escrito de Podemos acusa a 28 responsables de Madrid Nuevo Norte, entre ellos ocho ministros de Fomento, dos del Ejecutivo actual: Borrell y Ábalos

El ministro se defendió alegando que, cuando llegó al cargo hace algo más de un año, se encontró con el plan reformulado por la entonces alcaldesa, Manuela Carmena, promovida como candidata en 2015 por Podemos. Y él mostró "políticamente" su apoyo al desarrollo urbanístico, "de buena fe", porque confiaba en la regidora y porque tenía informes jurídicos de su departamento que no ponían objeciones. Al PSOE le molesta además que la denuncia se dirija contra sus ministros y no contra Carmena y su equipo, cuyo concejal de Urbanismo, José Manuel Calvo, pertenecía al partido morado. Y la cúpula de Iglesias entonces le respaldó. "¿Qué es, una venganza entre ellos, un ajuste de cuentas, y nos tienen que implicar a otros que no tenemos nada que ver? ¿Es un acto de propaganda?". Para Ábalos, la denuncia persigue "manchar la reputación" del PSOE e "implicarle" políticamente, cuando además lleva 30 años sin gobernar la ciudad y 24 la región.

Sánchez se toma tiempo con Iglesias: no lo llamará hasta pasada la ronda con colectivos

Sánchez fue preguntado por los medios en sus breves declaraciones previas a su reunión con las entidades feministas, pero se contuvo más que su número tres. El proyecto, recordó, lo lideraba "un Gobierno de Podemos, con una alcaldesa" que era Carmena.

La discusión, en el mismo punto

"Como para confiar", exclamaba Ábalos en la SER, haciendo hincapié en que precisamente la desconfianza entre los supuestos socios ha sido lo que ha arruinado sus negociaciones. El episodio de la Operación Chamartín —rebautizada como Madrid Nuevo Norte y aprobada por el pleno del ayuntamiento de la capital esta semana— ha servido para romper más puentes entre PSOE y Podemos.

"No queremos elecciones, pero ellos no deben pensar que todo vale", "Pedro no quiere un Gobierno a cualquier precio", dicen sobre la denuncia morada

Bastaba preguntar a dirigentes de la cúpula y del Ejecutivo de primer nivel para comprobar el cabreo contra Iglesias. "No queremos elecciones, pero ellos no deben pensar que todo vale", "Pedro no quiere un Gobierno a cualquier precio", "es surrealista, por decirlo fino", "esto no es normal", insistían indignadas distintas fuentes del partido y del Gobierno, en conversación con este diario, más airadas por la sucesión de "descalificaciones" vía Twitter. La denuncia se convirtió, pues, en un serio obstáculo para el entendimiento de las dos fuerzas.

Las posibilidades de retornar a la vía de una coalición son, ahora mismo, mínimas. Los socialistas empujan para un Gobierno a la portuguesa y no están dispuestos a ceder, aunque nadie se atreva a descartar a día de hoy una modulación de las posiciones. Y los morados insisten en poner por delante la entrada en los ministerios como única garantía de que las medidas acordadas se cumplen, como ayer jueves recordaba la portavoz parlamentaria, Irene Montero, quien pudo haber sido vicepresidenta del Ejecutivo. La discusión entre PSOE y Podemos está, pues, en el mismo punto que tras el 28-A. Pero de camino han pasado semanas de coreografías sin negociación real, un diálogo y una investidura fallidas y un intento, ahora, de que la presión interna y externa surta efecto. Todo sigue siendo muy incipiente.

Una ronda no "improvisada", pero sí "precipitada", admite Ábalos

En la Moncloa y en Ferraz aún andan cerrando la agenda del presidente de la próxima semana. Como reconocía en la SER este jueves el secretario de Organización, José Luis Ábalos, se trata de una ronda con entidades "no improvisada", pero sí "precipitada" por la "coyuntura y el contexto en que se produce el debate". El dirigente reprochaba a los grupos que, en la sesión de investidura de la pasada semana, no hablaran de "contenidos", sino de "descalificaciones" y de "posiciones partidistas". Ahora, dijo, es el momento de abordar el programa y del proyecto que necesita el país. 

Ábalos negó que en el Gobierno haya interés en ir a nuevos comicios. En concreto, se ha deslizado que quien más convencido está de repetir las generales es el director de Gabinete del presidente, Iván Redondo. El ministro de Fomento lo desmintió

"Hay mucha pasión por las películas y mucha recreación, parece que la realidad sea demasiado vulgar para escribir sobre ella", señaló con ironía. Negaba así que Sánchez y su círculo busquen las urnas. "¿Por qué nosotros, que hemos ganado las elecciones y que estamos satisfechos, nos tenemos que volver a poner en el escenario de juicio popular?", se preguntó. 

Ábalos recordó que las elecciones del 28-A también examinaban la gestión del Gobierno, porque además la derecha las planteaba de manera plebiscitaria. Así que el problema ahora es, a su juicio, que aquellos que perdieron las generales "no aceptan" el resultado, pero tampoco tienen "ninguna alternativa que ofrecer a esa negación de la realidad".

El secretario de Organización socialista avanzó que los contactos que tenga Pedro Sánchez con los líderes, cuando lleguen, no serán reservados. "Serán públicos porque no tiene sentido que sean secretos. Es imposible hacerlo así", dijo. Y es que para Ábalos no vale la pena mantenerlos fuera de los focos porque acaban trascendiendo. "El nivel de transparencia es máximo", señaló.

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