ENTREVISTA EN 'EL PROGRAMA DEL VERANO'

Ábalos: "Si unas nuevas elecciones cambian algo, será para penalizar a los que bloquean"

El ministro confirma los contactos de Sánchez con sus barones, y compara ese diálogo "normal" del presidente con ellos con la actitud "caudillista" de Casado y Rivera, al blindar su liderazgo

Foto: José Luis Ábalos, con el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, el pasado 22 de julio, en la primera jornada del debate de investidura. (EFE)
José Luis Ábalos, con el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, el pasado 22 de julio, en la primera jornada del debate de investidura. (EFE)

Todos los partidos tienen que tener un ojo puesto en las elecciones del 10 de noviembre, si finalmente fueran inevitables. Todos han de preparar sus argumentarios. Responsabilizar a los demás de una repetición de los comicios. Para el PSOE, serán culpables aquellos que no han permitido gobernar a Pedro Sánchez, pese a que ganó con rotundidad el 28 de abril y, como siempre repiten sus dirigentes, "no hay alternativa". Ellos, los otros, pueden ser los "penalizados" por las urnas.

José Luis Ábalos, secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento en funciones, lanzó ese aviso este miércoles en 'El programa del verano', en Telecinco. Y lo hizo tras confirmar que, como adelantaba este diario, Sánchez está dirigiéndose a sus barones para intercambiar impresiones y trasladarles que ve "difícil" la investidura, sin descartarles ir a unas segundas generales el 10-N.

"El motivo de las conversaciones con los secretarios generales de las federaciones no es sino comentarles y explicarles lo acontecido hasta ahora. Es una cuestión elemental y entra mucho dentro de nuestra cultura, que es compartir la situación política y procurar la cohesión del partido". Enseguida el número tres se lanzó a la comparación entre la actitud del presidente en funciones y el "paso adelante en el caudillismo" dado por PP y Ciudadanos. Mientras que Sánchez habla con sus barones, señaló, Pablo Casado y Albert Rivera —el primero ayer y el segundo el lunes— se han blindado, han "amarrado sus liderazgos" porque "temen" que los suyos les cuestionen, y eso es una "prueba de su inseguridad". Casado remodeló su cúpula y lanzó una señal de autoridad frente a sus barones al situar como portavoz en el Congreso a Cayetana Álvarez de Toledo, con un perfil muy duro, y Rivera amplió su ejecutiva para diluir la voz de sus críticos.

Para Ábalos, el "problema" son unos partidos que perdieron el 28-A y tan débiles que "son incapaces de tomar una decisión seria por el bien de España"


Los que están "inseguros" con los suyos, se preguntó Ábalos, ¿qué van a "ofrecer al resto del país si desconfían de su propia gente, de su partido?". "Ese es el gran problema, unos partidos que han perdido las elecciones y que tienen una debilidad tan grande que son incapaces de tomar una decisión seria por el bien de España", criticó. Tanto Casado como Rivera, siguió, piensan tanto en su "liderazgo interno y en las encuestas" que los ciudadanos "no acaban de entender" por qué no se desbloquea el país.

"Respeta las federaciones"

Por lo tanto, los contactos de Sánchez con sus barones persiguen ese diálogo y análisis compartido, dijo Ábalos. "Sin imponer nada, sin hacer un encuentro para cambiar media dirección [como hizo Rivera] y cooptar a los que estuvieron en las candidaturas por capricho del jefe [la vía de los jefes de PP y Cs]". Así que es "normal" que Sánchez haga esta ronda para comentarles la situación, subrayó. El presidente ahora sí tiene una relación más o menos normalizada con sus dirigentes territoriales, pero no era ni mucho menos así hasta hace prácticamente un año, antes de llegar a la Moncloa, y mucho menos entre 2016 y 2017, cuando la ruptura con los que estaban alineados con Susana Díaz era total.

"No nos interesan elecciones: las ganamos ya. Los que las perdieron puede ser que quieran otra oportunidad. Nosotros, que se respete el resultado"

Ábalos señaló que el jefe del Ejecutivo comenzó a hacer esas llamadas para intercambiar impresiones, no tanto para "advertir" de la posibilidad de nuevas elecciones, porque ese camino está "ya resuelto por el procedimiento", ya que es un mecanismo automático: si el 23 de septiembre el Congreso no ha elegido un nuevo presidente, las Cámaras se disolverán el 24 y se convocarán las generales para 47 días después, el 10 de noviembre. "Es un nivel de interlocución que respeta las federaciones territoriales, algo muy distinto a lo que ocurrió con Ciudadanos, donde la dirección nacional ha estado presente en cada territorio vigilando y controlando a su gente", para que los pactos poselectorales se acomodaran al gusto de Madrid.

Así pues, "son dos formas de actuar muy distintas, no era para comunicarles ningún propósito electoral", precisó. Cierto. Sánchez no les dijo a sus barones que quisiera nuevos comicios, pero sí les admitió que ese escenario es posible por el "empeño" de Podemos en un Gobierno de coalición que ya el PSOE no quiere, según trasladaron algunos de los interlocutores del presidente a este periódico. "No nos interesan elecciones porque las ganamos ya —defendió Ábalos en Telecinco este miércoles—. Los que las perdieron puede ser que quieran otra oportunidad. Pero nosotros queremos que se respete el resultado electoral y que los demás contribuyan a aplicar ese resultado asumiendo lo que las urnas dijeron y que probablemente vuelvan a decir lo mismo". Y "si cambian [las elecciones] alguna cuestión —advirtió—, será simplemente para penalizar a aquellos que han imposibilitado la gobernabilidad en España".

Ábalos: "Si unas nuevas elecciones cambian algo, será para penalizar a los que bloquean"

En los últimos dos días, el propio PP ha alimentado la amenaza de tejer una alianza con Ciudadanos y Vox, en cuyo caso pediría la abstención al PSOE, la misma abstención que Sánchez demanda a populares y naranjas. "Si tienen una alternativa, que la presenten. La opción de bloqueo institucional, dejar este país sin Gobierno, no es una alternativa". Ese reto que Ábalos lanzó a las derechas no quiere decir que el PSOE lo avale. Porque plantear eso sí que es, subrayó, "enfadar" a los ciudadanos, que "escuchan, valoran y ponderan" y "saben quién ha ganado y quién no, quién asume la derrota y quién no", y lo que sucede desde el 28-A en España es que hay "partidos que han partido y que no asumen su derrota".

Un Gobierno a la portuguesa

Para el PSOE, es "puro delirio" que el PP plantee que le reclame se abstenga ante un Gobierno de la derecha en minoría apoyado en 125 diputados (los 66 de los populares, los 57 de los naranjas y los dos de Navarra Suma). "¿No es delirante?", se preguntó. "Ni con Vox le salen las cuentas", adujo, puesto que solo la suma de PSOE y Unidas Podemos (165) supera con holgura la de las tres derechas y la coalición foral.

Ábalos califica de "delirante" que el PP se plantee ir a la investidura con un pacto con el PSOE y que le pida a quien ha ganado que se abstenga

Ábalos, como han venido haciendo sus compañeros de Gobierno y de partido, defendió un Gobierno a la portuguesa, donde el PSOE lidere el Ejecutivo en solitario con el apoyo externo de Unidas Podemos. Es la vía disponible, dijo, tras un "ensayo" de Gabinete de coalición, posición a la que finalmente llegó Sánchez y que saltó por los aires la semana pasada, porque "no se trabajó en un programa común" y además los morados pusieron todos los huevos en el reparto de ministerios. No hubo, además, ni la más "mínima confianza". Una "mínima confianza" que "no se logra con descalificaciones, advertencias". Al PSOE le rebela que Pablo Iglesias y los suyos insisten en que "no se fían" de un Gobierno socialista, o que hacen falta "controles" o que la experiencia del último año "no salió bien".

Fallida la investidura, "vale la pena intentar" esta fórmula de Gobierno monocolor por la que apostó Sánchez en un principio, que es la que está presente en Portugal y Dinamarca y "ha posibilitado una experiencia exitosa" en los últimos meses, dijo Ábalos en referencia a la marcha del Ejecutivo socialista desde la moción de censura hasta el adelanto electoral. No es una "valoración subjetiva", sino que los resultados, señaló, están ahí: el PSOE pasó de 84 a 123 escaños, mientras que la "oposición hostil" se hundió. En cualquier caso, recordó, Sánchez no tiene ya el encargo del Rey y las formas en democracia "no son baladíes".

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