Sobre todo, exposición mediática

Sánchez ordena actividad a ministros y PSOE en agosto para evitar la imagen de parálisis

El presidente quiere que su Gobierno y su cúpula mantengan presencia en verano, porque seguirá corriendo la cuenta atrás hacia elecciones y debe demostrar que persigue su investidura

Foto: Los ministros y la bancada socialista aplauden a Pedro Sánchez tras su intervención en el pleno de segunda votación de investidura, el pasado 25 de julio. (EFE)
Los ministros y la bancada socialista aplauden a Pedro Sánchez tras su intervención en el pleno de segunda votación de investidura, el pasado 25 de julio. (EFE)

No habrá verano ni vacaciones, ni para el Gobierno en funciones ni para Ferraz. Pedro Sánchez ha dado órdenes a sus ministros y también a su dirección federal para que estén operativos y tengan "presencia" durante todo el mes de agosto. España sigue sin Ejecutivo tres meses después de las elecciones generales y tras solo cinco días de negociación real y frustrada, el presidente no quiere asumir el coste de una imagen de parálisis, que sería alto si, como ahora parece más probable, el país vuelve a las urnas el 10 de noviembre. El líder socialista tiene que visualizar que sigue persiguiendo su investidura y que, como él mismo dijo, no tira "la toalla". No ha precisado, no obstante, cuáles serán sus siguientes movimientos, más allá de abrir una "reflexión" compartida con los líderes de PP, Ciudadanos y Unidas Podemos para escapar del bloqueo y hacer que haya Ejecutivo "cuanto antes".

"Agosto es absolutamente hábil para este Gobierno", proclamó el pasado viernes la vicepresidenta, Carmen Calvo, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. "En el PSOE, este año no hay vacaciones", secundó casi 24 horas más tarde desde Ferraz la presidenta del partido, Cristina Narbona, nada más tomar la palabra ante los medios. La consigna es clara. Pero no solo nació a partir de la investidura fallida.

Según confirmaron varios ministros del Ejecutivo a este diario, el mensaje de Sánchez ya era diáfano "hace dos o tres semanas". "El escenario que se contemplaba era tener actividad en agosto sí o sí. Si había Gobierno, por descontado, pues en las primeras semanas del mes se estaría montando toda la estructura del Gabinete, y si Pedro no recibía la confianza de la Cámara, significaría que estaríamos dentro del periodo de dos meses que marca la Constitución para elegir nuevo presidente, y por tanto había que proyectar actividad. Se nos dijo que teníamos que tener actividad normal", cuenta un miembro del Gabinete.

"No nos vamos de vacaciones. Todo del tirón y sin anestesia. No habrá imágenes de ministros en la playa", resume una integrante del Ejecutivo


"No nos vamos de vacaciones. Todo del tirón y sin anestesia. No habrá imágenes de ministros en la playa", resume otra ministra. Los integrantes del Ejecutivo, pues, intentarán mantener una agenda normal durante el mes, con exposición mediática. Distinto es lo que ocurra en sus departamentos porque, como advierte un miembro del Gobierno, la mayor parte de la Administración se paraliza, porque es el mes vacacional por excelencia de los funcionarios. "Y no les podemos pedir que suspendan su descanso, o que la Secretaría General Técnica esté operativa. Simplemente, se trata de emitir el gesto de que el Gobierno sigue trabajando", en palabras de un miembro del Consejo de Ministros. Coincide otra fuente de otro departamento: "Nos han pedido aumentar la presencia y visibilizar que el Ejecutivo sigue activo". Se trata, pues, de un gesto cara a los medios y a la opinión pública para cubrir el vacío. Pese a que, como ya le dijo a Sánchez la oposición, Unidas Podemos incluida, en los 80 días posteriores a las generales no ha habido negociación real. Calvo defendía el viernes pasado que el presidente no ha parado de trabajar una vez pasadas las segundas elecciones del 26-M, pero se encontró con el obstáculo de Pablo Iglesias, que no se retiró hasta que que el líder socialista le señaló directamente.

... Pero están en funciones

Así, que el Gobierno dé sensación de "actividad" no deja de ser una 'trampa'. El presidente y su Gabinete, desde las elecciones generales del 28 de abril, están cesados, aunque continúen en funciones, por lo que tienen muy reducidas sus competencias. No pueden presentar proyectos de ley ni nuevos Presupuestos, ni pueden hacer nuevos nombramientos. Asumen tareas ordinarias de despacho, poco más. Les falta un poder básico: la iniciativa política. De hecho, tras el 28-A, los Consejos apenas tienen contenido: las comparecencias de la portavoz, Isabel Celaá, se centran casi monográficamente en las dudas sobre la investidura.

Habrá cuatro Consejos de Ministros en agosto, pero apenas tienen contenidos por los pocos poderes de un Ejecutivo cesado. Solo se librará el puente

Calvo ya adelantó el pasado viernes que habrá reuniones del Gabinete todas las semanas del mes, salvo la del puente (16 de agosto), cuando lo habitual es que el Consejo se tome 15 o 21 días de descanso. El año pasado, Sánchez y sus ministros pararon dos semanas, de modo que hubo encuentro del Gobierno el 3, el 24 y el 31 de agosto. En 2019, por tanto, habrá Consejo el 2, el 9, el 23 y el 30. Se espera, además, que el presidente comparezca este próximo viernes para hacer balance de esta primera parte del año. Sánchez no da una rueda de prensa en la Moncloa desde el pasado 6 de junio, cuando recibió el encargo del Rey de ir a la investidura, aunque en esa ocasión solo respondió dos turnos de preguntas. También fue una comparecencia tasada la anterior, el 15 de febrero, cuando confirmó el anticipo electoral después de que sus Presupuestos de 2019 fueran tumbados por PP, Ciudadanos y las formaciones independentistas.

Pero la orden no se limita solo al Ejecutivo. También Ferraz debe estar operativa, y los miembros de la cúpula estarán más presentes en verano que en años anteriores, en los que no obstante los principales mandos se turnaban las guardias.

Sánchez ordena actividad a ministros y PSOE en agosto para evitar la imagen de parálisis

El reloj hacia las segundas elecciones avanza imparable. Se activó el pasado martes, 23 de julio, con la primera votación de investidura. Desde este lunes, solo quedarán 56 días para elegir nuevo presidente. Si el 23 de septiembre ningún candidato recibe la confianza del Congreso, el Rey firmará el decreto de disolución de las Cortes el martes 24 —con el refrendo de la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet—, y se convocarán las generales para 47 días después, el 10 de noviembre. El tiempo tan limitado obliga a Sánchez, por tanto, a mantener la presencia. Que los ciudadanos perciban que sí intenta lograr su reelección.

Cierre a la coalición... por ahora

Lo que no se sabe muy bien es cómo. Él mismo adelantó el pasado jueves en una entrevista en Telecinco que no tirará "la toalla" y se abrió a explorar "otros caminos", que no precisó, si bien volcará toda la presión sobre PP, Cs y Unidas Podemos. Calvo confirmó lo que ya el presidente deslizaba: la vía de un Ejecutivo de coalición quedaba "cerrada", porque Pablo Iglesias la rechazó, así que las opciones que se pueden estudiar son un acuerdo de investidura o un pacto de legislatura con los morados, sin incorporación de algunos de los suyos en el Gabinete. Alternativa que Izquierda Unida también contempla. El sábado, Narbona insistía: la oferta de un Gobierno bicolor "ya no está sobre la mesa".

La estrategia es "descomprimir", enfriar, tras una semana de "muchísima presión, trabajo y absoluta batalla entre los equipos del PSOE y Podemos"

La estrategia inmediata que seguirá el presidente, según fuentes del Ejecutivo, es "descomprimir", enfriar, tras una semana de "muchísima presión, trabajo y absoluta batalla entre los equipos del PSOE y Podemos". Sánchez hablará con todos los líderes —la Moncloa no ha adelantado cuándo ni cómo hará esa ronda—, aunque no ya desde una posición de candidato, porque el encargo del Rey decayó. Calvo fue muy insistente en que buscar una salida al bloqueo es "responsabilidad" de todos los partidos, y no solo del PSOE.

Una vez la temperatura baje, será más factible dar los siguientes movimientos. Los socialistas niegan la coalición, pero como recordaba este domingo en 'La Razón' el jefe del equipo negociador de Podemos, Pablo Echenique, las posiciones de Sánchez han ido variando desde las últimas generales, de las que este domingo se cumplieron tres meses. El presidente abogó por un Ejecutivo en solitario con apoyos externos y al final aceptó un Gabinete bipartito. Por lo tanto, todo puede pasar. De hecho, en la Moncloa solo se atrevían a afirmar que "hoy por hoy" la vía de la coalición es "muy complicada", que no rotundamente imposible. "Para compartir un Gobierno hace falta solidaridad y confianza, y con ellos no vemos nada de eso. Si no hay confianza, es muy difícil llegar a un pacto y conseguir un Ejecutivo bipartito medianamente razonable. Pero dos meses es mucho tiempo", señala un alto cargo. Echenique insistía en que su partido no aceptará un acuerdo programático, pues no es "garantía" de que se pongan en marcha las políticas acordadas.

Sánchez ordena actividad a ministros y PSOE en agosto para evitar la imagen de parálisis

Puede que el PSOE repesque el camino de la coalición, o bien que la postura de Podemos se flexibilice por la presión de sus socios. El no de Cs sí parece inmutable, igual que el del PP. Los dos partidos de la derecha mantenían actitudes diferentes, pero este domingo la vicesecretaria de Estudios y Programas de los populares, Andrea Levy, aseguraba que su formación no negociará nada con Sánchez en las próximas semanas si los socialistas mantienen el "pacto de la vergüenza" en Navarra y su líder en la comunidad foral, María Chivite, es investida presidenta con la abstención de EH Bildu.

Apoyo masivo al acuerdo del PSN con GBai, Podemos e I-E que requiere la abstención de Bildu

Los militantes del Partido Socialista de Navarra (PSN-PSOE) quieren que su secretaria general, María Chivite, sea la nueva presidenta foral. Y lo sea en virtud del acuerdo de gobierno alcanzado con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra (suma de Izquierda Unida y Batzarre). Las cuatro fuerzas suman 23 escaños en el Parlamento autonómico, por los 20 asientos de Navarra Suma (Na+), la coalición de derechas de UPN, Ciudadanos y PP, por lo que la abstención de EH Bildu (siete diputados) es fundamental. 

Este domingo, el 89,34% de las bases del PSN-PSOE que votaron en la consulta dio su apoyo a la conformación de un Gobierno de progreso encabezado por Chivite. Los resultados, según una nota distribuida por el partido, fueron estos: 89,34% votó sí, el 10,16% votó no, y un 0,5% emitió un sufragio en blanco. La federación no publicó el número absoluto de votantes. 

Chivite agradeció "la participación y el apoyo de la militancia, que ha respondido con el compromiso que siempre demuestra ante cualquier proceso interno". "Y ha apoyado de manera clara un acuerdo que pone el acento en las políticas de corte social, la innovación, la igualdad y la cohesión territorial, y un Gobierno plural, de izquierdas y para el progreso de Navarra".

La jefa del PSN informó este domingo al presidente del Parlamento foral, Unai Hualde (GBai), de que está en disposición de presentarse a la investidura. El dirigente convocó para este lunes a los portavoces para poder fijar el debate lo antes posible. 

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