ENTREVISTA A FRANCISCO DE LA TORRE

"Yo me apunté a un partido de centro, pero Ciudadanos ahora es populismo infantil"

El todavía diputado de Ciudadanos volverá a la Agencia Tributaria en septiembre tras cuatro años de andadura política. La mayor equivocación, asegura, es haberse convertido "en parte del bloqueo"

Foto: El todavía diputado de Ciudadanos, Francisco de la Torre, en Madrid. (EC)
El todavía diputado de Ciudadanos, Francisco de la Torre, en Madrid. (EC)

Hace dos semanas empezó un periodo de reflexión que terminó este jueves después de votar no en la investidura de Pedro Sánchez. El todavía diputado de Ciudadanos, Francisco de la Torre (Madrid, 1972), volverá a la Agencia Tributaria en el mes de septiembre tras cuatro años de andadura política. Decidió unirse al proyecto en 2015 como número dos de Albert Rivera en la lista madrileña al Congreso. Ahora no reconoce el partido, "pensaba que estaba en una formación centrista"; no entiende la estrategia, "abocamos a España a una repetición electoral", y ni siquiera comparte el tono y el mensaje del presidente de su partido. La mayor equivocación, asegura, es haberse convertido "en parte del bloqueo" y cerrarse en banda a negociar con el socialista una abstención.

Este inspector de Hacienda es la última de las bajas que sufre Ciudadanos por el ala liberal después de Toni Roldán o del fundador Francesc de Carreras. De la Torre ayudó a gestar los pactos primero con el PSOE y después con el PP. En las últimas sesiones en el Congreso se le veía aplaudir con desgana las intervenciones del líder de Ciudadanos cuando hablaba de "la banda de Sánchez". La entrevista se produce un día después de que mandase una dura carta a Rivera en la que le anunciaba su salida: "Yo no quiero ser un obstáculo, y evidentemente lo soy porque carezco de tu confianza".

Pregunta. ¿Le ha contestado Rivera a la carta de dimisión?

Respuesta. No. La última vez que hablé con él fue a finales de mayo. Estuve en su despacho porque me citó.

P. Entonces hace dos meses que no habla con él.

R. Así es.

P. Dice que no comparte la estrategia del partido y que los votantes no lo entienden.

R. Efectivamente, nuestra estrategia política, también el tono y las formas, hay mucha gente que no la entiende fuera de la burbuja mediática-política. Muchos de ellos se definen como antiguos votantes nuestros y dicen que no nos van a volver a votar. El otro día, por ejemplo, en la fiesta del 14 de julio en la embajada de Francia. Había gente que conozco de Hacienda. Se me acercaban y me decían: 'No os entiendo, no os hemos votado para esto'. Me preguntan por qué no hacemos política. No puede ser que las únicas opciones sean elecciones anticipadas o un Gobierno radical con ministros de Podemos. Gente de otros ámbitos, todo el mundo, me hace reflexiones de este tipo. Y cuando me decían esto yo no era capaz de explicar la estrategia porque no la entiendo.

P. ¿No comparte lo que hace su partido hace desde hace meses o es algo nuevo?

R. Ni lo entiendo ni lo comparto. Yo me metí en política para otra cosa. Entre 2015 y 2018 hacíamos exactamente lo contrario. Participé en el 'Pacto del Abrazo' y después participé en el acuerdo de los Presupuestos con Cristóbal Montoro. Y mi reflexión era la siguiente: como todo el mundo sabe yo no había tenido un pasado pacífico con Montoro cuando era secretario general de la asociación de inspectores de Hacienda y me opuse frontalmente a la amnistía fiscal del PP. Estoy muy orgulloso, pero eso tuvo consecuencias y no nos llevábamos bien. Cuando llegaron los PGE de 2017 los negocié y los saqué adelante en la comisión de Presupuestos. Lo que pensé es que España necesitaba unas cuentas por encima de mis cuitas personales. Creo que ahora ya no se hace política. Me duele especialmente de mi partido.

P. ¿Esas cuitas personales son hoy la enemistad entre Rivera y Sánchez?

R. Eso tendrían que preguntárselo a ellos. Pero no solo. Hemos tenido una investidura que, si me permiten la palabra y pido disculpas de antemano, fue pornográfica. Solo vimos una lucha de sillones terrible, una desconfianza total y una retransmisión del pleno en vivo y en directo que todos los españoles vieron. Siendo esto así, el caso es que me duele más cuando esto afecta a mi partido. Creo que los españoles nos pagan a los representantes políticos para que intentemos llegar a acuerdos, no para defender los intereses de los votantes o que asumamos posturas radicales que no llevan a ninguna parte.

"Los españoles nos pagan para que intentemos llegar a acuerdos, no para que asumamos posturas radicales que no llevan a ninguna parte"

P. En su carta de dimisión critica abiertamente el tono y el mensaje del partido y, en particular, de Rivera. ¿Se refiere a los términos empleados en el discurso de investidura? El 'plan Sáchez', la banda de Sánchez, el botín...

R. Me parece muy decepcionante. Creo dos cosas: por un lado, que hay que hacer política para mayores de edad y eso suena mucho más a un cuento infantil y, por el otro, que hay que hacer política dentro de la realidad. Cuando se ha hablado de todas estas cuestiones en realidad estamos fuera de la realidad. Se pudo ver el jueves. No había acuerdo entre PSOE y Podemos y, por tanto, no había banda ni había plan. No sé a qué se debe el tono y el mensaje, pero identifico que esto se empezó a gestar en la moción de censura hace un año. Yo esperaba que después de la campaña, donde todos abusamos del lenguaje, las formas se fueran moderando. No ha sido así.

El diputado de Ciudadanos, Francisco de la Torre. (EFE)
El diputado de Ciudadanos, Francisco de la Torre. (EFE)

P. ¿Creía de verdad que Ciudadanos empezaría a girar hacia la abstención después de las elecciones?

R. Sí. Es lo que hicimos en 2016 tanto con Sánchez como con Rajoy después. Creo que era lo que nos pedía nuestro electorado e incluso gente que no nos había votado. Para eso está un partido centrista. Me ha extrañado ver que en lugar de eso lo que se ha producido es un endurecimiento en las formas. Si queremos pedir respeto, tenemos que empezar a respetar al resto de formaciones. Los calificativos sobran. No nos hacen falta. Los representantes de los ciudadanos de otros partidos no son una banda. Podemos estar en contra de lo que dicen y piensan, pero ese lenguaje solo ayuda a deteriorar la convivencia entre españoles y de los acuerdos en política.

P. Si esa era su opinión, ¿por qué en la ejecutiva votó en contra de revisar la estrategia cuando lo propusieron Garicano y Nart?

R. Porque me parecía que no era el momento. Toni Roldán, uno de los mejores diputados y el secretario de Programas del partido, acababa de dimitir. Yo le dije a Luis Garicano que no me parecía el momento. Además pensaba —iluso de mí— que había una estrategia de ponernos muy duros al principio y, luego, condicionar o variar la postura como hicimos en 2016. Creo que el principal responsable de solicitar apoyos es el candidato a la presidencia del Gobierno nombrado por el Rey. En esas circunstancias, si el secretario general del partido me pide su apoyo, yo se lo doy. Pero a partir de ese momento vi que empezaban a perderse hasta las formas. El líder de mi partido no acudió a una reunión con el presidente y no le cogía el teléfono. Si rompes los puentes es imposible que el candidato busque apoyos en ti. La posición de Ciudadanos solo aboca a un Gobierno radical apoyado por nacionalistas o a que se repitan las elecciones. Creo que nuestros votantes no quieren esto.

"Se pudo ver el jueves. No había acuerdo entre PSOE y Podemos y, por tanto, no había banda ni había plan"

P. ¿Cree que todos los puentes están rotos y no hay vuelta atrás en septiembre? Si en unas semanas Sánchez hace una oferta a Ciudadanos...

R. Bueno, el futuro no está escrito y, eventualmente, eso podría ocurrir. Pero lo que he visto hasta ahora es que en lugar de acercarnos hacia esa posibilidad, solo ha habido pérdida de formas y radicalización del mensaje situando a Sánchez como el enemigo a abatir. Es muy difícil que luego justifiques un cambio de posición partiendo de ahí. Internamente he intentando abogar por esa vía, no he sido el único, y la única respuesta que hemos tenido es una negativa radical a cambiar la estrategia.

P. ¿Hablar de banda o del reparto del botín no es populismo, lo que Ciudadanos decía combatir?

R. Yo pensaba que en un partido centrista íbamos a hacer política para adultos. Dicho esto, lo sorprendente de esta historia es que era bastante sencillo oponerse a un Gobierno que solamente contaba con el apoyo de 124 diputados en un discurso de cinco minutos. Podría haberle dicho: "Mire, le votaremos que no porque va a ser el Gobierno más inestable de la historia de España y porque usted no tiene capacidad real para gobernar". Sin llegar a todo lo demás. Justificar el voto en contra era relativamente sencillo. Lo que no se entiende muy bien es que el jueves, visto lo que había pasado, insistiera en utilizar unos recursos que no tenían ningún sentido y que es populismo infantil. Y yo no me apunté a un partido populista, me apunté a un partido de centro.

Marcos de Quinto, Paco de la Torre, María Muñoz, Albert Rivera, Luis Garicano y Toni Roldán. (EFE)
Marcos de Quinto, Paco de la Torre, María Muñoz, Albert Rivera, Luis Garicano y Toni Roldán. (EFE)

P. ¿Pero la estrategia que sigue Ciudadanos responde a decisiones colegiadas o no?

R. Hay dos decisiones colegiadas. Una fue en febrero la del veto a Pedro Sánchez. Yo llegué en el último minuto a la ejecutiva nacional y es cierto que la decisión se tomó por unanimidad. Desde un punto de vista de campaña lo entendí porque el partido sabía que las elecciones se convertirían en un plebiscito contra Sánchez. Nosotros estábamos en contra de su política con el nacionalismo y tomamos la decisión. A partir de ahí, la idea que yo tenía era hacer política. Y desde luego estaba la vía del 'Pacto del Abrazo' que es un Gobierno con un programa común y de coalición. Pero luego hay otras opciones: coordinar una abstención con el PP para poner en marcha un Gobierno y condicionar ese apoyo, por ejemplo, con cuestiones como las de Navarra, impidiendo el pacto inaceptable que persigue el Partido Socialista allí.

P. Usted era hasta hoy el responsable en fiscalidad del partido y le decía a Rivera en su carta que desconocía cuál es el programa económico de Ciudadanos.

R. Pues es que en estos momentos no lo sé. En 2015 ese era nuestro principal reclamo. Éramos un partido nuevo y teníamos un programa distinto. Ofrecíamos el contrato único, el complemento salarial garantizado... Ya no sé si tenemos ese programa laboral u otro. En el tema de impuestos yo siempre he sido partidario de la estabilidad fiscal. De bajar impuestos si se puede, pero manteniendo el estado del bienestar. De un tiempo a esta parte me encuentro con iniciativas deslavazadas que no se me consultan y que tienen un coste fiscal impagable, algunas incluso después de la campaña electoral, cuando debíamos haber sido un poco más serios.

P. ¿Como cuál?

R. Un ejemplo: la ley de familias que incluye considerar como numerosas a las que tienen dos hijos, además de las monoparentales. Eso supone darle 1.200 euros al año a más de seis millones de familias en deducciones fiscales, o sea un coste de 8.000 millones de euros en caída de IRPF puro y duro. Lo que no se dice es cómo se va a pagar. Claro que España tiene un problema de natalidad, pero no puedes proponer eso sin decir cómo lo vas a pagar. Además, tienes aumento del gasto evidente al repartir el carné de familia numerosa (transportes por ejemplo). Uno ve todo esto y se sorprende. Es una proposición de ley de la que sacamos pecho y que no tiene respaldo presupuestario. Estamos hablando de 8.000 millones. Los 400 euros del cheque bebé de Zapatero costaron 6.000 millones y el plan E tampoco llegó a 8.000 millones.

P. Eso es populismo.

R. Sí.

"Aún no he hablado con Marcos de Quinto sobre economía. Me puse a su disposición cuando entró en la ejecutiva, pero no respondió al mensaje"

P. Pues esa propuesta no es del equipo económico nuevo. También la defendió Toni Roldán.

R. Sí, es cierto. Pero lo que intento decir es que no me consultaron esa ley porque sabían que estaba en contra. Como responsable de fiscalidad veo esas cosas y me pregunto qué pinto aquí. Por otra parte, la mayoría de los técnicos con los que empezamos trabajando en el Congreso ya no están, se han ido yendo. Luego también se fue Toni Roldán y a Luis Garicano ya no le hacen caso. Entonces te vas quedando solo...

P. ¿A Garicano no le hacen caso?

R. No.

P. ¿Y qué le parece que Marcos de Quinto vaya a estar al frente de la economía del partido?

R. Bueno, pues es una elección del presidente de mi partido que yo respeto. Lo que no he podido hablar con él es sobre economía. No sé qué opina sobre los distintos temas. Me puse a su disposición cuando entró en la ejecutiva y le mandé un mensaje felicitándole. No he recibido respuesta.

P. A propósito de Vox, ¿también le ha afectado la política de pactos?

R. En primer lugar, lo que no entiendo es la hipocresía de que si quieres sus votos no te sientes a negociar con ellos para acabar sentándote igual. Y, en segundo lugar, aunque puedo comprender que se prefiera a un socio antes que a otro, no sentarte con el PSOE en casi ninguna parte —sobre todo a nivel territorial— me parece difícil de entender.

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