CHIVITE SE NIEGA A HABLAR CON BILDU

El bloqueo sigue en Navarra: el PSN depende de un referéndum de Bildu a sus militantes

Los socialistas dan ya por seguros los 23 votos que suman con Geroa Bai (la marca liderada por el PNV), Podemos e I-E, pero su apoyo no es suficiente para alcanzar los 26 que fijan la mayoría

Foto: La secretaria general del PSN, María Chivite. (EFE)
La secretaria general del PSN, María Chivite. (EFE)

Los cuatro diputados de Bildu se abstuvieron este jueves en la segunda votación para facilitar la investidura de Pedro Sánchez, pero desde el partido dejan claro que esta decisión no es extrapolable a la comunidad foral. "En Navarra la evidencia matemática es que nuestros votos son necesarios para constituir cualquier mayoría alternativa a la derecha", argumenta a El Confidencial la portavoz de Bildu en el Parlamento la comunidad, Bakartxo Ruiz. Bildu sabe que tiene la llave para despejar la investidura de la socialista María Chivite y no quiere regalarla, pero ante el riesgo de que les acusen de impedir un gobierno de izquierdas, el partido organizará un referéndum para que la decisión quede en manos de sus militantes. Si Chivite quiere llegar al Palacio de Navarra, todo apunta a que necesitará el sí de la izquierda 'abertzale'.

Tras cerrar este viernes un acuerdo con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra para la investidura de la socialista María Chivite, los socialistas dan ya por seguros los 23 votos que suman con ellos, apoyo que no alcanza los 26 que fijan la mayoría. Para sacar adelante la investidura de Chivite, el PSN necesita entonces la abstención de alguna de las otras dos fuerzas que conforman la cámara: Bildu, con siete escaños, y Navarra Suma, la coalición formada por UPN, PP y Ciudadanos, que ganó las elecciones y logró 20. Aunque el PSN mantiene su postura de no hablar con la izquierda 'abertzale' y Chivite ha llegado a decir que la abstención podría llegar desde la coalición de derechas, el líder de Navarra Suma, Javier Esparza, descarta esta posibilidad a El Confidencial: "¿Cómo nos vamos a abstener nosotros ante un programa de gobierno que es toda la política nacionalista que hemos estado criticando estos cuatro años? Los ciudadanos han dicho muy claro quién tiene que gobernar", critica.

La llegada de Chivite al Palacio de Navarra queda así a la espera del referéndum que organice Bildu con las "cerca de 2.000 personas inscritas" con las que cuenta en Navarra. Según explica Ruiz a este diario, el partido todavía no ha fijado fecha para la consulta, decisión que se tomará una vez se conozca el día de la sesión de investidura. "Hemos estado haciendo asambleas a nivel de Navarra y en los próximos días vamos a seguir haciendo asambleas comarcales". La portavoz de Bildu asegura que la consulta será vinculante y que, salvo cambio de última hora, solo dará a elegir entre la abstención o el no a la investidura de Chivite: "El sí creo que queda absolutamente descartado. No es una opción que estemos sopesando".

Pero por mucho que Chivite logre la presidencia, el nuevo gobierno se verá obligado a seguir negociando desde el primer día. "Más allá de una hipotética investidura, la estabilidad que requiere cualquier gobierno se tiene que dirimir en el día a día", advierte Ruiz. En otras palabras: por mucho que Bildu se abstenga en la investidura, los socialistas tendrán que buscar acuerdos con la izquierda 'abertzale' o con Navarra Suma para mantenerse al mando. Y a la hora de elegir entre unos y otros, todo apunta a que Geroa Bai, Podemos e I-E no verán con buenos ojos un posible acercamiento a UPN, PP y Ciudadanos.

El foco se centra entonces en el acuerdo programático que el PSN ha cerrado con estos tres partidos, en el que se compromete a impulsar el euskera y a exigir al Estado que transfiera a Navarra la competencia de Tráfico y Seguridad Vial, lo que conllevaría la desaparición de la Guardia Civil de las carreteras de la comunidad. Destaca además la referencia que aparece en el documento al "compromiso inequívoco con los símbolos propios de la comunidad", promesa que aparecía en el programa electoral de los socialistas con las mismas palabras pero que en el acuerdo no incluye la parte final: "Impulsando de nuevo una normativa que lo dignifique frente a la dejación del Gobierno nacionalista de Navarra".

Desde Bildu consideran positivo que en algunos puntos del acuerdo se hace "seguidismo" de las políticas implantadas por el actual Gobierno de Uxue Barkos, de Geroa Bai, pero al mismo tiempo avisan de que necesitarán ir más allá en ciertos aspectos para conseguir su apoyo. "Creo que es muy poco ambicioso en el ámbito de las competencias, de la capacidad de autogobierno...", denuncia Ruiz. A la hora de valorar medidas concretas, la portavoz de Bildu considera que se ha dado un retroceso "en política linguística y en administración local", tachando además como insuficientes los acuerdos en torno a la "financiación de los ayuntamientos o todo el tema del mapa local". Pero más allá de estas ideas concretas, Ruiz subraya una exigencia por encima del resto: que Chivite abandone "esa postura de prepotencia del PSOE de negarse siquiera a hablar con Bildu".

Aunque desde el PSN han preferido no hacer declaraciones al respecto, el secretario de Organización del partido, Ramón Alzórriz, aseguró esta semana a El Confidencial que la abstención de Bildu en el Congreso no cambia nada: "Nuestra postura es y será la misma". Este viernes, de hecho, han vuelto a reunirse con Geroa Bai, Podemos e I-E para cerrar el acuerdo, descartando así por el momento encuentros con la izquierda 'abertzale' o Navarra Suma. Con ese escenario sobre la mesa, todo queda en manos de lo que decidan los militantes de Bildu.

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