NEGOCIACIONES 'IN EXTREMIS'

El control de Sanidad, Educación e Igualdad centra el diálogo final Sánchez-Iglesias

Podemos quiere que los socialistas cedan ministerios sociales, los que existen ya en la actual estructura de Gobierno, para que estén tutelados bajo una vicepresidencia social

Foto: Imagen: Enrique Villarino.
Imagen: Enrique Villarino.

La coalición de Gobierno entre PSOE y Unidas Podemos será con competencias reales y "ministerios de verdad" de carácter social para los morados o no será. Esto es, o Pedro Sánchez cede poder o se precipitará una repetición de elecciones. Las ofertas que los socialistas habían realizado hasta ahora estaban vacías de contenidos, según fuentes de Unidas Podemos conocedoras de las negociaciones. "Meramente decorativas", protestaba el propio Pablo Iglesias durante la primera jornada del debate de investidura. Se trata de una vicepresidencia social, como reconoció este martes la propia Carmen Calvo, y que ocuparía Irene Montero, con competencias únicamente en materia de infancia -se presupone que en lucha contra la pobreza infantil, que a día de hoy es un alto comisionado- y una única cartera más, "una maría", de Juventud, Vivienda y Cultura. "Una humillación", se quejaba el líder de la formación morada en su intervención. "Solo tenemos dos mejillas", resumía el dirigente Rafa Mayoral en las redes sociales tras escuchar el discurso de investidura de Sánchez.

La propuesta de mínimos de Unidas Podemos es que los socialistas cedan ministerios sociales, los que existen ya en la actual estructura de Gobierno, para que estén tutelados por la mencionada vicepresidencia social. Competencias, presupuesto y garantías para desarrollar un programa social de gobierno. Sanidad, Educación e Igualdad responden a este esquema, aunque el pasado lunes por la mañana, cuando encallaron las negociaciones que se habían intensificado a lo largo de todo el fin de semana, fuentes de Unidas Podemos explicaban que eran "irrenunciables" las competencias para "desarrollar políticas que garanticen empleo estable y acabar con la temporalidad", así como "subir el Salario Mínimo Interprofesional a 1.200 euros" al final de la legislatura. Trabajo estaba en su punto de mira. La coportavoz del grupo confederal Ione Belarra mencionaba asimismo tras la votación de este martes la necesidad de desarrollar políticas para limitar el precio de los alquileres, bajar la factura de la luz o luchar contra la emergencia climática.

Los equipos negociadores de PSOE y Unidas Podemos, encabezados por Carmen Calvo y Pablo Echenique, respectivamente, volvieron la tarde de este martes a retomar las conversaciones 'in extremis'. Antes, Unidas Podemos había pasado del voto en contra que meditaba la noche del lunes, tras escuchar las intervenciones de Sánchez, a la abstención. Lo hacía como "un gesto más para seguir facilitando las negociaciones, como llevamos haciendo dos meses con nuestras continuas cesiones".

Que Irene Montero, quien solicitó el voto telemático que debía trasladarse antes de las 09:00 horas, votase no daba cuenta del movimiento. "Después del debate de ayer [por este lunes], escuchando a Sánchez, estábamos más cerca del no y por eso Irene Montero ha votado telemáticamente no", explicaban a este diario fuentes cercanas a la portavoz parlamentaria. Para "darle una oportunidad a las negociaciones y en un gesto más de generosidad hacia el PSOE, finalmente el voto del grupo ha sido abstención", concluían estas mismas fuentes. Los socialistas reconocían horas después que el balón estaba en su tejado, que debían ser ellos los que hicieran el siguiente gesto después de la abstención de los morados en la primera votación de investidura.

Así se decidió en un sanedrín en el que participaron Pedro Sánchez, la propia Calvo, José Luis Ábalos, María Jesús Montero y Adriana Lastra en una reunión de alrededor de tres horas y media en la zona reservada al Gobierno en el Congreso. La vicepresidenta llamó a Pablo Echenique y se emplazaron a retomar las negociaciones. Antes habían filtrado a los medios de comunicación que trasladarían una "nueva oferta" para reactivar las negociaciones cuando faltaban menos de 48 horas para la segunda y última votación en la sesión de investidura, para la que son suficientes más síes que noes. Los morados, antes de conocer el contenido de esta "nueva oferta", reclamaban que realizasen una propuesta "integral", con la vista puesta en cuestiones sociales, insistiendo en la necesidad de dotar de competencias su presencia en un Ejecutivo social.

Las negociaciones se han convertido en una montaña rusa, pero si algo se ha podido sacar en claro es que cuando se produce una sobredosis de intervenciones televisivas de dirigentes de ambos partidos no hay conversaciones en curso. Cuando se impone la discreción, los equipos están sentados en la mesa negociadora. Y este martes por la tarde, los móviles volvían a estar apagados. Cerrojazo informativo, mesa de negociación abierta.

Este miércoles será una jornada crucial para determinar si finalmente se alcanza un pacto para un Gobierno de coalición entre las dos izquierdas, que sería el primero desde la Segunda República, o si finalmente se materializa el desacuerdo para la investidura. Ambas partes reconocen que llevar la investidura a septiembre, dentro de los 60 días que recoge la Constitución, la haría todavía más inviable acercándose al precipicio de la repetición electoral. El tiempo se agota. "Quedamos a la espera de conocer si hay alguna nueva propuesta que vaya en la dirección que hemos planteado: que Unidas Podemos pueda desarrollar políticas con carteras sociales", insistían fuentes de Unidas Podemos.

"Se está acabando el tiempo", advertía Belarra el martes a mediodía después de que Sánchez se quedase solo en el Congreso, sumando únicamente a los 123 votos socialistas el apoyo del diputado del Partido Regionalista de Cantabria, José María Mazón. "Hemos hecho muchas renuncias, no hace falta recordar el paso al lado que dio Pablo Iglesias", dijo tras enumerar que habían aceptado no ocupar ministerios de Estado (Defensa, Interior, Justicia y Exteriores) o formar un gobierno a la valenciana, con competencias compartidas. Frente a ello, "hemos encontrado a un PSOE que nos ha dicho no, no y no", lamentaba, lanzando una última llamada a los socialistas para que se movieran. El guante fue recogido, y ahora se verá si encaja o no.

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