CAMINO HACIA UNA INVESTIDURA FALLIDA

"Con Redondo, no": la campaña con bots que enturbió la negociación Sánchez-Iglesias

PSOE y Unidas Podemos, viejos enemigos pero que han vivido un relativo idilio durante los meses del Gobierno en funciones, han vuelto a los viejos recelos al tratar la investidura

Foto: Pablo Iglesias e Iván Redondo, en un momento de la entrevista.
Pablo Iglesias e Iván Redondo, en un momento de la entrevista.

En una negociación, una de las cosas que hace falta es un ambiente de confianza. En la de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no la ha habido. Los partidos, viejos enemigos pero que han vivido un relativo idilio durante los meses del Gobierno en funciones, han vuelto a los recelos tradicionales. Los socialistas critican que Unidas Podemos ha entrado en ataques personales contra Sánchez -la alusión a su tesis en la Camilo José Cela por parte de Iglesias- y contra Iván Redondo con una campaña en redes con toda la intención: "Con Redondo, no". E ironizan que con el chalé de Galapagar en la espalda no le conviene convertir la negociación política en un debate personal.

Durante los debates electorales, Sánchez trató con guante de seda a Iglesias. Tanto, que en su propio partido hubo quien pensó que se estaba equivocando. "Iglesias es nuestro enemigo y siempre lo ha sido. No podemos darle oxígeno", comentaba entonces un dirigente. Iglesias, el de la cal viva, el del sorpaso, el que pidió ministerios mientras Sánchez veía al Rey en 2016, es para muchos socialistas un enemigo a batir, una muleta para apoyarse pero sin olvidarse de que si alguien estuvo a punto de mandar al PSOE a la lona no fue el PP ni Ciudadanos sino la irrupción de Podemos.

La noche electoral hubo fiesta en Ferraz. Los socialistas daban por hecho un pacto con Unidas Podemos y las matemáticas parecían entonces algo secundario. El PSOE había vuelto a ganar unas elecciones 11 años después, no había alternativa posible de Gobierno y se preveía el acuerdo. "Con Rivera, no", fue el grito de los militantes al balcón triunfal de la sede socialista.

Casi tres meses después, poco se ha avanzado. El pasado 4 de julio, el 'Huffington Post' reunió en su fiesta de aniversario a políticos y periodistas. Cuentan que los dirigentes de Unidas Podemos comenzaron allí a culpar a Iván Redondo, jefe de gabinete de Sánchez, todopoderoso gurú de la estrategia electoral, y sobre el que parte del PSOE sigue teniendo sus recelos. Dos días después, este diario publicó cómo Redondo era el objetivo de Iglesias. "Desde Moncloa no están permitiendo que exista interlocución con ningún otro dirigente político del PSOE más allá del presidente". "A esto se llega cuando la estrategia no está liderada por dirigentes políticos".

Iglesias es nuestro enemigo y siempre lo ha sido. No podemos darle oxígeno

Unos días más tarde, cuentas de Twitter próximas a la izquierda movieron el hastag #conredondono con mensajes contra el jefe de gabinete, acusándolo de derechista. En una semana ha habido 8.133 publicaciones y en el PSOE no creen que sea espontáneo. Consideran que es una forma de buscar la cuña entre el gabinete de Sánchez y el partido. Iglesias, que respeta mucho a Redondo, lo señala como responsable del juego que lleva al PSOE a intentar que Unidas Podemos pase por debajo del futbolín y renuncie a estar en el Ejecutivo por no ser un socio fiable.

Un análisis redes realizado por una consultora a petición de El Confidencial aumenta las sospechas. Usando la herramiento Brandwatch, la consultora, que pide que no se revele su nombre para no verse inmiscuida en una pelea política, concluye que hubo cuentas con muchas papeletas de ser bots moviendo el contenido. Algunas de los usuarios ya han desaparecido, otros no publican apenas contenido propio y otras incluyen una serie de números al azar en el nombre de usuario. El contenido se movió

Redondo sería la reina en la partida de ajedrez, la pieza que protege al rey

Los ataques personales no fueron solo hacia Redondo. En la entrevista en 'La Sexta', Iglesias dejó un dardo hacia Sánchez y a su propuesta de aceptar ministros de Podemos pero con perfiles técnicos. "Pedro Sánchez no tiene que ser presidente del Gobierno por ser doctor en Economía por la Universidad Camilo José Cela, ni yo tengo que estar en el Consejo de Ministros por tener un doctorado, dos másteres y premio extraordinario de licenciatura, sino porque los ciudadanos nos han votado".

La mención a la tesis en la Camilo José Cela no es inocente. La tesis de Sánchez fue una de las principales causas de su ruptura total con Albert Rivera. En un debate en el Congreso, el líder de Ciudadanos le acusó de plagiarla y el presidente del Gobierno se lo tomó como una afrenta personal. Los socialistas no entienden que con el chalé de Galapagar a cuestas y los problemas que tiene Unidas Podemos sea su líder el que entre en el cuerpo a cuerpo con Sánchez.

Sánchez replicó el jueves que no podía tener a Iglesias de vicepresidente porque no defiende la democracia. "Necesitaría un vicepresidente del Gobierno que defienda la democracia española, que defienda que haya una separación de poderes". El presidente en funciones y candidato a la investidura convertía a Iglesias en el problema principal para intentar doblegar a Podemos, como si fuese algo personal y sin él todo tuviese arreglo. La mención a la democracia irritó en Podemos.

El liderazgo en las negociaciones que supuestamente está ejerciendo Redondo no tendría por qué añadir impedimentos 'a priori', sino todo lo contrario. Iglesias y el actual cerebro de Moncloa se conocían antes de que fuese nombrado en el cargo y compartían cierta admiración mutua. Así se demostró en una entrevista que el líder de Podemos le realizó para su programa 'Otra vuelta de Tuerka' en 'Público TV', hace algo más de tres años cuando era un asesor político desconocido para el gran público. Entonces, Iván Redondo dedicó no pocos halagos a Iglesias, y llegó a afirmar que le gustaría ver en la vicepresidencia del Gobierno a Pablo Echenique.

Ahora le achacan primar el 'marketing' a la política y el relato a las negociaciones, además de haber sido un freno para el entendimiento. Amante del ajedrez aleatorio, Redondo le regaló a Iglesias en aquella cita un peón, explicándole que representaba al asesor, a la persona que "siempre está detrás y que hay que destacar porque cuando llega a la casilla ocho puede transformarse en cualquier pieza; y es con la estructura de peones como se gana en política". Un mensaje premonitorio del que no parece haberse olvidado Iglesias ni otros miembros del partido, que en los últimos días han clamado contra el ajedrez aleatorio -dígase tacticismo- monclovita. Redondo ya habría llegado a la fila ocho y no sería un peón sino la reina, la pieza que protege al rey.

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