SE PREVÉ LA LLEGADA DE MILES DE RADICALES

Interior prepara un macrodespliegue en la frontera por el G-7 de agosto a 20 km de Irún

La Policía y la Guardia Civil prevén movilizar a 1.000 agentes para hacer frente a la celebración de la cumbre del G-7 en Biarritz (Francia) en plena operación retorno de vacaciones

Foto: El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (i), y su homólogo francés, Christophe Castaner. (EFE)
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (i), y su homólogo francés, Christophe Castaner. (EFE)

La Policía Nacional y la Guardia Civil están preparando un macrodispositivo de seguridad compuesto por al menos 1.000 agentes para hacer frente a la celebración de la cumbre del G-7 a finales de agosto en la vecina Francia. El Gobierno galo, que ostenta a lo largo de 2019 la presidencia de turno de la alianza de las mayores potencias del mundo -con la excepción de China y Rusia por razones políticas-, ha decidido que la cita anual que reúne a los mandatarios de este exclusivo club se celebre en la localidad costera de Biarritz, a solo 20 kilómetros de Irún.

La elección ha provocado un profundo malestar en las Fuerzas de Seguridad españolas. Según han confirmado a El Confidencial fuentes que participan en el diseño del despliegue, el ministerio del Interior francés ha pedido a su homólogo de Madrid que, durante los días que se prolongue el cónclave, del 24 al 26 de agosto, impida la entrada a su demarcación de radicales de extrema izquierda que puedan poner en riesgo la integridad de los líderes mundiales y alterar el orden público con protestas violentas en las inmediaciones del encuentro, un fenómeno que siempre acompaña estas convocatorias.

Francia no quiere que nada enturbie su fecha más señalada en el calendario de este año. Como en ediciones anteriores (la de 2018 se celebró en Quebec), se espera la presencia en Biarritz del presidente de Estados Unidos, Donald Trump; el primer ministro canadiense, Justin Trudeau; la canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro nipón, Shinzo Abe; el presidente italiano, Giuseppe Conte; y el sucesor de Theresa May, primera ministra de Reino Unido, además de los líderes de la Unión Europea y el presidente del país anfitrión, Emmanuel Macron.

Temporada alta y Paso del Estrecho

España no forma parte de ese selecto grupo pero va a tener que invertir dinero y recursos como si la cita se celebrara en su territorio. Desde hace semanas se están celebrando reuniones de coordinación entre las policías española y francesa para perfilar los detalles del operativo. Las fuentes consultadas aseguran que París está presionando para que la Policía Nacional y la Guardia Civil extremen el control de la frontera con el País Vasco y Navarra y neutralice los movimientos de grupos antiglobalización y anarquistas.

El departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska ya está volcado en ese reto pero en el ministerio censuran el lugar y el momento escogidos por el Ejecutivo de Macron para un evento de esas características. Por un lado, el G-7 se celebrará en plena temporada alta de uno de los principales focos turísticos del Cantábrico. El trasiego hacia un lado y otro de la frontera es inmenso y cualquier limitación podría generar un colapso circulatorio. De hecho, el fin de semana de la cumbre coincide con el punto álgido de la operación retorno de las vacaciones estivales, por lo que habrá un pico de desplazamientos.

La canciller Angela Merkel se dirige al presidente de EEEUU, Donald Trump, durante la segunda jornada de la reunión del G-7 del año pasado en Quebec, Canadá. (Reuters)
La canciller Angela Merkel se dirige al presidente de EEEUU, Donald Trump, durante la segunda jornada de la reunión del G-7 del año pasado en Quebec, Canadá. (Reuters)

Asimismo, en ese mismo período, España ya está obligada a afrontar, como todos los veranos, la segunda fase de la operación Paso del Estrecho. Este año se prevé el tránsito de unos 3,2 millones de personas por los puertos españoles, un desafío que pone a prueba la robustez de las fronteras y los sistemas de alerta de la lucha contra el terrorismo yihadista. La elección de Biarritz va a obligar a la Policía Nacional y la Guardia Civil a simultanear durante las últimas semanas de agosto el control de las fronteras norte y sur.

La infraestructura 'abertzale'

También inquieta la selección de un emplazamiento ubicado en pleno hábitat natural de la izquierda 'abertzale', que podrá ofrecer su vasta infraestructura para convertir País Vasco y Navarra en una gigantesca base de operaciones antisistema a solo 20 minutos en coche del lujoso Hôtel du Palais en el que dormirán los jefes de los siete países más ricos del globo. Se espera la llegada de miles de radicales desde Grecia, Italia y otros grandes focos de implantación de los movimientos de extrema izquierda. La mayoría de grupúsculos de esta ideología mantiene desde hace años fuertes vínculos con la galaxia asociativa proetarra.

Sin salir al extranjero, el mundo 'abertzale' también ha tejido en la última década una fuerte alianza con los grupos radicales asentados en Cataluña, otro de los principales bastiones planetarios del anarquismo violento y, en general, la izquierda anticapitalista, por lo que se cuenta con un desplazamiento interno de seguidores de estas corrientes desde Barcelona y su área metropolitana.

Manifestantes se encaran con los policías durante la cumbre del G-7 en Quebec, Canadá. (Reuters)
Manifestantes se encaran con los policías durante la cumbre del G-7 en Quebec, Canadá. (Reuters)

Por lo pronto, el pasado sábado ya recorrieron el centro de Biarritz varios centenares de personas convocadas por la plataforma G7 EZ (en euskera, G7 NO), creada hace unas semanas para aunar las protestas contra la conferencia. Sus principales promotores son los partidos Bildu, Podemos Euskadi y Sortu y los sindicatos LAB y ESK. “Nos alzamos contra aquellos que quieren destruir los pueblos” y “Creando otro mundo desde Euskal Herria” se podía leer en dos de las pancartas que sostenían los manifestantes. No se registró ningún incidente pero los servicios de información de la Policía Nacional y la Guardia Civil vaticinan un panorama muy distinto durante los días del cónclave.

La agenda de la "contracumbre"

El 13 de agosto está convocada una primera gran marcha contra el G-7 en la propia ciudad de Biarritz. Dos días después, se dará inicio a los actos de la llamada contracumbre. Habrá una zona de acampada en Irún para acoger a los manifestantes que lleguen desde todo el mundo. Se impartirán charlas y talleres y habrá actos festivos. El 24 de agosto, ya con los líderes mundiales en suelo francés, una gran marcha recorrerá la distancia que separa Irún de Hendaya. Y el 25 de agosto se ha hecho un llamamiento a la desobediencia civil para bloquear los accesos a los puntos neurálgicos de la cumbre.

No hay cifras aún del número de efectivos de la Policía y la Guardia Civil que serán movilizados pero, según las fuentes consultadas por El Confidencial, se prevé la activación de al menos 1.000 funcionarios. En las reuniones de trabajo también participa la Ertzaintza, que tiene las competencias de orden público y seguridad en el País Vasco. Se intensificarán los controles de llegada a los aeropuertos más próximos a la frontera con Francia, así como los accesos a suelo nacional por vía terrestre y marítima. Asimismo, se realizarán inspecciones exhaustivas a las personas y automóviles que pretendan cruzar al país vecino. La Dirección General de Tráfico (DGT) ya ha advertido a la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) de que durante el G-7 se producirán retenciones y bloqueos del tráfico en la región más occidental de los Pirineos.

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