NUEVE DÍAS PARA EL ARRANQUE DE LA INVESTIDURA

Sánchez solo preguntará a las bases del PSOE si cierra una coalición con Unidas Podemos

Ferraz no ha convocado aún un referéndum porque no lo exigen sus normas. Sí lo imponen si hay un "acuerdo de gobierno" con otra fuerza, que aún no ha llegado. "Si hay coalición, hay consulta"

Foto: Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y parte de sus respectivas direcciones, el pasado 9 de julio en el Congreso. (Inma Mesa | PSOE)
Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y parte de sus respectivas direcciones, el pasado 9 de julio en el Congreso. (Inma Mesa | PSOE)

Que Pedro Sánchez pregunte a su militancia "qué quiere hacer", que sepa "qué opinan sus bases".

Lo decía la portavoz de Podemos, Noelia Vera, durante la comparecencia en la que presentó la consulta a los inscritos sobre la investidura del candidato socialista, más destinada a sentenciar (y quizá cortocircuitar) las negociaciones con el PSOE. Pero el presidente no tiene previsto preguntar a su militancia. No todavía.

Tampoco tiene por qué. No le obligan ni los estatutos ni el reglamento federal del partido. Estos subrayan que el referéndum a los afiliados sí es obligatorio cuando se firma un acuerdo de gobierno con otro partido —en cualquier ámbito territorial— o bien el PSOE facilita con su voto el Ejecutivo a otra formación. Por eso, como confirman fuentes de Ferraz, Sánchez solo llamará a sus bases si se cumple esa condición, si alcanza un acuerdo con los morados que se traduzca en una coalición, aunque esta sea 'blanda', ya que el presidente en funciones no contempla ni quiere la entrada de Pablo Iglesias y de la cúpula política de Podemos en el Consejo de Ministros. Solo está dispuesto a aceptar a miembros del partido con un perfil más técnico, especialistas en sus áreas, para dirigir carteras. Hasta ahí se extenderá su oferta, al menos por el momento. La regla, dicen en la dirección, es sencilla: "Solo si hay coalición hay consulta".

El tiempo para negociar se agota, y también para convocar a los órganos y a las bases. El debate de investidura arranca el lunes 22 de julio y, para que Sánchez fuera elegido, debería tener necesariamente un acuerdo cerrado —aunque no sería suficiente, porque no alcanzan mayoría absoluta— con los morados. Un objetivo a día de hoy que se percibe complicado porque la consulta de los morados, que ha sorprendido e irritado a Sánchez, ya está en marcha y es previsible que en ella, cuando se cierre el plazo, el jueves 18 a las 11:00, venza la opción alentada por Iglesias.

Si en estos días se trenzara un pacto de coalición, la dirección del PSOE debería convocar al comité federal y organizar la consulta para el fin de semana


O sea, que las bases respalden su apuesta por un "acuerdo integral" para un Gobierno de coalición, "sin vetos" y en el que los dos partidos "tengan una representación razonablemente proporcional a sus votos". La segunda opción que da Podemos es la que había sido promocionada por el PSOE, un Ejecutivo de cooperación, "diseñado únicamente por el PSOE", "colaboración en niveles administrativos subordinados al Gobierno y acuerdo programático". Pero esa alternativa ya ha sido modificada por los socialistas tras el último giro de Sánchez al admitir a ministros morados, aunque no procedentes de la cúpula dirigente, propuesta que no obstante Iglesias tachó en TVE de "idiotez". Esa corrección de rumbo daría cierto margen a la negociación, aunque para sentarse a hablar Podemos exige al presidente que abandone su voluntad de armar un "Gobierno de partido único".

Aprovechar los pocos días que faltan

La vicepresidenta y la portavoz del Ejecutivo, Carmen Calvo e Isabel Celaá, apremiaban ayer viernes a su "socio preferente" a sentarse a la mesa y hablar de programa, para luego pasar a discutir sobre los nombres. La número dos llamó a no perder el tiempo, a dialogar incluso este sábado y domingo.

Sánchez prometió en primarias aumentar el poder de las bases. Las nuevas normas le dieron algo más, limitado, y reforzaron a la cúpula federal

Si las negociaciones arrancaran y prosperaran y se alcanzara un acuerdo con Unidas Podemos, entonces Sánchez convocará al comité federal, el máximo órgano de su partido, y a sus bases. Como indican fuentes socialistas, la previsión es que el plebiscito pudiera celebrarse el próximo fin de semana. En Ferraz señalan que la logística no sería problema porque ya está muy ensayado el procedimiento una vez que la ejecutiva da el visto bueno. El PSOE ya celebró un referéndum similar a escala nacional en 2016, cuando Sánchez firmó con Albert Rivera su acuerdo de legislatura (que no de gobierno). La dirección dio luz verde a la consulta y a la pregunta el 24 de febrero y tres días más tarde, el sábado 27, tuvo lugar el referéndum, en el que participó casi el 52% del censo. El 78,97% de los militantes avaló su pacto con Cs.

Sánchez solo preguntará a las bases del PSOE si cierra una coalición con Unidas Podemos

Desde entonces, el PSOE cambió de muda. La defenestración de Sánchez en el comité federal del 1 de octubre y la abstención ante Mariano Rajoy convulsionaron al partido. Sánchez salió de su aislamiento abanderando el 'no es no' y prometiendo devolver el poder a las bases, restando influencia a los aparatos. Ganó las primarias de mayo de 2017 y los estatutos emanados del 39º Congreso reflejaron esos primeros cambios en el modelo de PSOE, que luego fueron confirmados, aunque algo a la baja, en la redacción del reglamento federal, que fue obra del hoy secretario general de la Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños, y que quedó aprobado en febrero de 2018. Las nuevas normas sí daban más herramientas a la militancia, pero también se reforzaba el poder del secretario general y de su cúpula. Y ahí está la clave, porque es la dirección la que tiene en su mano controlar y modular las preguntas a los afiliados.

El artículo 36.u de los estatutos señala que es competencia de la ejecutiva federal "convocar las consultas a la militancia sobre aquellos asuntos de especial trascendencia que se determinen reglamentariamente". "En todo caso, será obligatoria la consulta a la militancia sobre los acuerdos de gobierno en los que sea parte el PSOE o sobre el sentido del voto en sesiones de investidura que supongan facilitar el Gobierno a otro partido político". De haber existido este precepto en 2016, la abstención a Rajoy tenía que haber pasado por el visto bueno de los afiliados.

No se hizo ni con el 155

El artículo 479 del reglamento de desarrollo de los estatutos precisa más esta cuestión. Señala que la dirección federal (o las autonómicas, insulares, provinciales o municipales) podrán convocar referendos sobre asuntos "de especial trascendencia que afecten a su ámbito territorial de actuación". Los asuntos de "especial trascendencia" son aquellos que la ejecutiva "considere con suficiente entidad y notoriedad para consultar a la militancia la posición política del partido". Es decir, que su definición queda al arbitrio de la cúpula. La consulta a los militantes y afiliados directos será obligatoria y vinculante solo sobre los "acuerdos de gobierno en los que sea parte el PSOE, sobre el sentido del voto en sesiones de investidura que supongan facilitar el Gobierno a otro partido y para decidir, en su caso, la revocación de los secretarios generales".

Los referendos son obligatorios y vinculantes cuando hay acuerdos de gobierno o se trata de facilitar el Ejecutivo a otro partido político

Esta redacción explica por qué Sánchez no tiene por qué convocar ningún referéndum ahora mismo. Podría hacerlo, sí, argumentando que se trata de un "asunto de especial trascendencia". Pero Ferraz no ha utilizado aún ese mecanismo para cuestiones de carácter nacional. Ni siquiera cuando apoyó a Rajoy en la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Un 'olvido' de las bases que sus críticos le afearon en aquel momento.

Sánchez solo preguntará a las bases del PSOE si cierra una coalición con Unidas Podemos

Ahora tampoco tiene previsto echar mano de esa alternativa. Porque, como dicen en el cuartel general de los socialistas, las consultas son un instrumento "serio" en la cultura del PSOE, pese a que las reglas confieren al líder una enorme libertad para aplicarlas a discreción y poder blindarse con ellas. Además, en estos años de conflicto soberanista, el secretario general, en la oposición y en el Ejecutivo, ha venido insistiendo en que los referendos deben organizarse para preguntar sobre un acuerdo, no sobre un desacuerdo. En ese sentido, ha planteado que los catalanes sean preguntados por un nuevo marco de convivencia pactado (una reforma estatutaria), no sobre independencia sí o no. En cuestiones internas, también se sigue esta lógica.

No cabe la negociación contrarreloj

En Ferraz precisan, por tanto, que habrá consulta a la militancia si hay un acuerdo de gobierno con Unidas Podemos. ¿Qué se entiende por tal? Si hay una coalición con el partido de Iglesias, si se llega a un acuerdo de Gobierno conjunto. No habría necesidad de preguntar a los militantes, esgrimen en la cúpula, si finalmente los morados aceptaran un Ejecutivo "de cooperación", con presencia de Podemos en los segundos escalones de la Administración, pero no en el Consejo de Ministros.

La dirección interpreta que si se tratara de un Ejecutivo de cooperación, sin ministros de Podemos, no haría falta consulta. Si los hay, sí

Pero ahora Sánchez ya ha dado un paso más: una 'coalición blanda' con los morados, que se traduciría en esa entrada de ministros con carné pero especialistas en sus áreas y sin peso político. Una coalición de perfil bajo. La exigencia de Iglesias de una entente tradicional, en la que su dirección y él mismo puedan desembarcar en el Gabinete, es rechazada por el presidente por múltiples razones. En primer término, por las "discrepancias de fondo" sobre Cataluña. Pero también por la "desconfianza" de los socios y también porque no quiere perder la centralidad del tablero. Sánchez persigue un Ejecutivo cohesionado, que no genere ruidos y que sea estable, y sostiene que si se integraran en él Iglesias y su núcleo duro estaría abocado a la descomposición en apenas meses. Por sus "contradicciones internas" e incluso por las críticas externas, no solo las que llegasen de la oposición, sino de la propia formación morada, como se vio este viernes, cuando la líder del partido en Andalucía, Teresa Rodríguez, adelantó que no votará en una consulta que considera "tendenciosa" y "un insulto a la inteligencia".

Podemos, a través de Pablo Echenique, descartaba una negociación a contrarreloj, a última hora, porque sería una utilización "espuria" de la investidura como mecanismo de "presión". Pero un cierre del pacto en tiempo de descuento, a horas del arranque del debate, también sería un problema para la ejecutiva del PSOE. Porque no habría margen para convocar al comité federal y llamar a la militancia a las urnas. La maquinaria está muy engrasada, reconocen en la sede, pero necesita de unos pocos días para la organización y celebración, porque se trataría de una consulta presencial (con urnas, en las agrupaciones repartidas por toda España) y online. Pero a ese extremo quizá no haga falta llegar. Básicamente porque el acuerdo con Unidas Podemos —de 'coalición blanda' y mucho más de cooperación— sigue quedando muy lejos.

Consultas ganadas por goleada donde ha habido coaliciones de gobierno

Si se cerrase un acuerdo de gobierno con Unidas Podemos -sea bajo la fórmula de 'coalición blanda', como como máximo quiere el PSOE, o de coalición a secas, como desean los morados-, Ferraz daría vía libre a la segunda consulta a la militancia de cara a una investidura de su historia reciente. La primera fue en febrero de 2016, que sirvió para reforzar internamente (de manera temporal, eso sí) a Pedro Sánchez

Tras la aprobación de los nuevos estatutos y del reglamento, se han ido celebrando distintos referendos en los territorios a raíz de las elecciones del 28-A (las valencianas) y del 26-M. Y ninguna sorpresa: la militancia apoya el criterio de la dirección, como sería más que seguro que sucediera ahora para la investidura de Sánchez. 

La última federación en organizar una consulta fue La Rioja, autonomía que cambiará de color político tras 24 años de ejecutivos populares. La militancia socialista, como se conoció este viernes, avaló con un 99,6% de votos a favor el acuerdo de gobierno alcanzado con IU para la investidura de la socialista Concha Andreu como presidenta de la comunidad. Aún le faltaría el apoyo de la parlamentaria de Podemos, con la que continúan las conversaciones (pide tres consejerías de las ocho que la candidata proyecta, y tiene solo una diputada). El 70,3% de los militantes socialistas riojanos, de los 1.100 llamados a las urnas, participaron este jueves en el referéndum, informa EFE. 

Respaldo amplísimo, del 99,37%, de las bases del PSOE en Canarias al pacto de progreso firmado con Nueva Canarias, Podemos y Agrupación Socialista Gomera, el llamado 'pacto de las flores' que hizo presidente este viernes al socialista Ángel Víctor Torres, que logra desplazar a Coalición Canaria del poder tras 26 años ininterrumpidos. Se celebró el sábado pasado y estaban llamadas 6.500 personas. La participación fue del 70,79%

El mes pasado, se celebraron también consultas en Baleares, para un Gobierno de Francina Armengol con Podemos y MÉS (99% de votos a favor, una participación de 764 militantes), y en Valencia, para la reelección también de Ximo Puig y de un Gobierno con Compromís y Unides Podem (97,2% de síes). Y en Euskadi, el 90,16% de la militancia del PSE-EE dio su respaldo a los acuerdos de gobernabilidad con el PNV en las instituciones locales y forales. La participación fue del 57,79%

En Cantabria, también en junio, la militancia del PSOE cántabro avaló el acuerdo con los regionalistas del PRC, que hizo presidente de nuevo a Miguel Ángel Revilla y colocó al líder socialista en la comunidad, Pablo Zuloaga, como vicepresidente. De un censo de 3.020 afiliados, participaron 1.112, y de ellos el 83% (924) avalaron el pacto, por un 14,6% que lo rechazó.

En todos los casos, se trataba de acuerdos de gobierno. De coaliciones. En Extremadura y Castilla-La Mancha no ha hecho falta: el PSOE goza en ambas CCAA de mayoría absoluta. Los presidentes Guillermo Fernández Vara y Emiliano García-Page ya han sido investidos y han montado gobiernos en solitario.

En Navarra, el PSN de María Chivite ya ha alcanzado un preacuerdo con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra que aún debe ser sometido al examen de las bases. Chivite solo podrá ser presidenta si Bildu se abstiene. En Aragón, la situación sigue atascada. Previsiblemente, el socialista Javier Lambán logrará la reelección como presidente. Tiene los apoyos del PAR, CHA e IU, pero le falta el de Podemos. 

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