SORPRESA EN LA MONCLOA

La consulta a las bases de Podemos enfada a Sánchez: Iglesias no se lo anticipó

El jefe de la formación morada no comunicó al presidente su intención de llamar a los inscritos, un referéndum que prácticamente aboca a la investidura al fracaso al cortar las negociaciones

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado 9 de julio en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado 9 de julio en el Congreso. (EFE)

El Gobierno muestra de puertas para fuera "respeto" a la consulta que Podemos ha abierto a sus bases para que se pronuncien sobre la investidura, pero en la Moncloa sí ha sentado mal el anuncio, sobre todo porque no era esperado. Pablo Iglesias no le anticipó su decisión a Pedro Sánchez en la conversación que ambos mantuvieron este jueves, en el que fue su último (e infructuoso) contacto. El referéndum convocado por la cúpula de la formación morada prácticamente sentencia la investidura, que arrancará en apenas 10 días, y la condena al fracaso. El margen de negociación se estrecha. Mucho.

Fuentes de la Moncloa aseguraban este viernes que el presidente del Gobierno se halla "sorprendido" y también "muy molesto" por la convocatoria del referéndum, que la portavoz de Podemos, Noelia Vera, adelantó en rueda de prensa en el cuartel general del partido pasados unos minutos de las once de la mañana. Las mismas fuentes próximas al jefe del Ejecutivo en funciones relataban que ni siquiera Iglesias le avanzó sus intenciones la víspera, ni tampoco le comentó la redacción de la pregunta. Ambos hablaron sobre las 16:00 y volvieron a constatar sus discrepancias.

Iglesias exigió la negociación de un acuerdo integral de coalición, que incluye equipos y programas, mientras que Sánchez defendió su propuesta de Gobierno "de cooperación", que incluye una colaboración estrecha entre las dos fuerzas en el ámbito parlamentario, parlamentario e institucional, más una comisión de seguimiento que vigile el cumplimiento del pacto. Sánchez ya sí está dispuesto a integrar a ministros con carné de Podemos pero de perfil técnico, no con peso político, lo que excluye a Iglesias y a su núcleo dirigente. Incluso en la noche del jueves, Ferraz lanzó el mensaje de que el presidente "valora todos los escenarios". Una forma de decir que flexibilizaba su postura para acercar posiciones.

La consulta a las bases de Podemos enfada a Sánchez: Iglesias no se lo anticipó

El líder de la formación morada rechazó la última propuesta del presidente, porque la consideraba casi una falta de "respeto" hacia su fuerza política. No solo por enterarse de ella, según afirmó, a través de los medios, sino porque al plantear perfiles técnicos "parece que está diciendo que para estar en el Consejo de Ministros no hay que ser de Podemos o no haberse presentado a las elecciones". "Es una idiotez", sostuvo, sin miramientos. De nuevo, reclamaba a Sánchez que desistiera de su línea roja de un Gobierno monocolor.

En la Moncloa son conscientes de que el referéndum, en la recta final de las conversaciones, hace muy difícil ya avanzar en la negociación


La respuesta de Podemos al último plan del jefe del Ejecutivo fue la convocatoria de la consulta. En la Moncloa pilló por sorpresa el anuncio, y también a Sánchez, según fuentes de su entorno. Era otra prueba más de la "desconfianza" que rodea las relaciones de ambos y la que explica en buena medida la negativa rotunda del líder socialista a integrar a Iglesias en su Gabinete. Así como Sánchez se queja de que no supo del plebiscito, su "socio preferente" lamenta no haber sabido de antemano la oferta de integración de ministros de su partido aunque de perfil bajo.

Las dos opciones

No solo eso. La consulta de Podemos, como las anteriores —incluida la planteada por la compra del chalé de Galapagar por la pareja dirigente, Pablo Iglesias e Irene Montero—, parece ya tener las cartas marcadas. La formación pregunta hasta el jueves a las 11:00, a su más de medio millón de inscritos, cómo deben votar sus diputados en la investidura. La primera opción es la que promociona la dirección: "Para hacer presidente a Pedro Sánchez, es necesario llegar a un acuerdo integral de Gobierno de coalición (programático y equipos), sin vetos, donde las fuerzas de la coalición tengan una representación razonablemente proporcional a sus votos".

La segunda es la que, previsiblemente, saldrá derrotada: "Para hacer presidente a Pedro Sánchez (ya sea mediante el voto a favor o la abstención), basta con la propuesta del PSOE, un Gobierno diseñado únicamente por el PSOE, colaboración en niveles administrativos subordinados al Gobierno y acuerdo programático". La primera opción llevará a Unidas Podemos a votar en contra del candidato socialista, igual que ocurrió en 2016, cuando también Iglesias llamó a sus bases para que se pronunciaran sobre el sentido del voto del grupo confederal ante el acuerdo de legislatura firmado con Albert Rivera. Pese a que son 517.952 los inscritos, Podemos cuenta como censo real aquellos que son militantes activos, unos 190.000. En ellos hará descansar la cúpula el previsible voto en contra (el segundo ya) del líder del PSOE.

Los socialistas dan por hecho que saldrá ganadora la opción del Gobierno de coalición. Podemos no se sentará si Sánchez no cede en ese punto

En la Moncloa reconocen que la convocatoria del referéndum a los inscritos "no contribuye" a la negociación. Tampoco a la distensión. Con la consulta ya en marcha, es complicado que las posiciones se muevan en los próximos días. Y una vez que se sepa la opinión de los inscritos, Iglesias quedará blindado. No cabrá tampoco una propuesta de "última hora" por parte del PSOE, porque sería una "utilización espuria" de la investidura como "elemento de presión". Indicaría, además, que la voluntad negociadora del presidente "no es muy alta", en palabras de Pablo Echenique, secretario de Acción Política de Podemos. El dirigente sostuvo que si el PSOE borra "la línea roja que nadie entiende de Gobierno de partido único", los dirigentes morados se sentarán a dialogar "sábado, domingo y cuando haga falta".

La consulta a las bases de Podemos enfada a Sánchez: Iglesias no se lo anticipó

El Gobierno y Ferraz quieren guardar la apariencia de que nada ha cambiado sustancialmente. Así, la vicepresidenta, Carmen Calvo, no quiso pronunciarse sobre la consulta y, en declaraciones a los medios desde San Lorenzo de El Escorial, se limitó a insistir en que "no es un asunto de adjetivo" el tipo de Gobierno que se forme, sino "sustantivo", porque lo importante es acordar el programa conjunto de ese futuro Gabinete. La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, manifestó su "respeto" por la decisión del partido morado, si bien añadió que era fácil prever qué opción será la ganadora. En todo caso, dijo, la opinión de las bases no es un "mandato" para los socialistas. Ella, intentando mantener perfil bajo, señaló que el referéndum no "tiene por qué dinamitar" las conversaciones. Calvo y Celaá apremiaron al grupo confederal a sentarse a la mesa para hablar de contenidos y después de cargos. "Los nombres importan muy poco, solo el de Sánchez", verbalizó la número dos en la SER.

La procesión, en este caso, va por dentro. Al presidente no le ha gustado nada el paso dado por Iglesias, y menos que no se lo confiara por anticipado. Las relaciones entre los dos líderes siguen siendo difíciles y tensas. Celaá llegó a pedir a Podemos que aparcara los "egos" y los "orgullos", porque se trata de una "cuestión de Estado", y se aprestara a "superar las desconfianzas". Porque, a fin de cuentas, se trata también de eso. Sánchez necesita montar un equipo con "cohesión interna", fuerte, sin ruidos ni tiranteces. Y en ese esquema no caben ni Iglesias ni Montero. Y menos ahora que una consulta amenaza con cortar de cuajo las negociaciones para la investidura a diez días de que arranque el debate en el Congreso.

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