EL ADIÓS DEL ÚLTIMO FUNDADOR DE CIUDADANOS

Xavier Pericay: "Es absurdo pensar que solo Albert Rivera puede presidir Ciudadanos"

Pericay abandona el Comité Ejecutivo de Ciudadanos y la dirección en Baleares porque ha perdido la ilusión. Asegura que la cúpula del partido es opaca y tolera mal las discrepancias

Foto: Xavier Pericay, en una intervención en el Parlamento de las Islas Baleares. (Parlamento de Baleares)
Xavier Pericay, en una intervención en el Parlamento de las Islas Baleares. (Parlamento de Baleares)

Xavier Pericay (Barcelona, 1956) es un filólogo, escritor, profesor universitario y periodista español. También es uno de los 15 fundadores del partido Ciudadanos. El único que ha formado parte del Comité Ejecutivo del partido como secretario de Educación (2015-2019) y el último en abandonar el barco. La semana pasada, Pericay dio un trompazo emocional a la formación naranja al decir que abandona el comité y la dirección del partido en Baleares porque ha perdido la ilusión. Asegura que Ciudadanos se ha convertido en un partido opaco que tolera mal las discrepancias y ya no se siente identificado con el proyecto. Su adiós pone punto y final al cordón umbilical que unía el Ciudadanos actual con 'Ciudadanos de Catalunya', la plataforma que lo empezó todo en el año 2005.

PREGUNTA. ¿Le ha llamado Albert Rivera tras publicar su carta de renuncia?
RESPUESTA. No. Ni me ha llamado ni me ha respondido.

P. Si le sirve de consuelo, cuentan que a Albert Boadella, Arcadi Espada y al resto de la vieja guardia no les coge el teléfono.
R. Yo con Albert siempre he tenido buena relación. Supongo que no me ha respondido por algo, porque no le habrá gustado mi dimisión en este momento. Él me pidió que siguiera hace dos meses y he decidido que no. Aunque una persona puede dar acuse de recibo, ser educada, ahí no voy a meterme. Tampoco sé por qué no ha contestado a los otros fundadores.

P. Es triste que ni les coja el teléfono.
R. Yo no le llamé directamente. Pero sí lo intenté a través de su jefa de gabinete y no lo logré. Luego le mandé un correo. Mi decisión no le habrá gustado y lo siento, pero mis convicciones me impedían seguir con este proyecto.

Mi decisión no le habrá gustado [a Rivera] y lo siento, pero mis convicciones me impedían seguir con este proyecto

P. ¿Intentó al menos sincerarse con Albert Rivera como última carta antes de decidir que se iba?
R. Albert es una persona extremadamente ocupada, y hablar con él siempre ha sido un poco de pillarle y hablar de un tema en dos o tres minutos. Ha sido muy difícil para mí y para la mayoría de los demás tener tiempo con él. Aparte de que es una persona con tendencia práctica, tiene la capacidad de sintetizar los problemas y las conversaciones suelen ser rápidas o en diferido, "te llamo y te digo algo", nunca conversaciones que puedas estar diez minutos.

P. No negará que el hecho de que el último de los 15 intelectuales que fundaron Ciudadanos abandode el barco es simbólico.
R. Bueno, soy el único que he tenido cargo en la ejecutiva. Pero los demás se han distanciado en estos últimos meses, es cierto.

Xavier Pericay (izquierda) junto a Albert Rivera en un acto de partido. (EFE)
Xavier Pericay (izquierda) junto a Albert Rivera en un acto de partido. (EFE)

P. Renuncia a su cargo como secretario de Educación de Ciudadanos por "falta de ilusión". Suena raro perder la ilusión en un partido en el que lo mejor, en teoría, está por llegar.
R. He perdido la ilusión, he de ser franco. Por mi edad, soy una persona sin ningún futuro vinculado a la profesión de político. Esa es una gran ventaja que me permite moverme en función de criterios como la motivación o la ilusión, a diferencia de los jóvenes que pueden aguantar y pensar que ya vendrán tiempos mejores. Yo no estoy para tiempos mejores.

P. Concrete un poco más sus razones para perder la fe.
R. Con el paso del tiempo he ido observando que los procesos internos son cada vez menos participativos, menos transparentes y muy controlados por la organización del partido. Ciudadanos no puede ser solo lo que decide la cúpula, también es lo que ocurre territorialmente en Galicia, Baleares o Castilla y León. No sé por qué se ha llegado a esto, pero ocurre y se traduce en el Comité Ejecutivo, del que hasta mi renuncia formé parte. Allí las decisiones ya venían tomadas por la Permanente, un 'mini Ejecutivo' de 13 personas, donde están las secretarías más fuertes, y eso hurtaba cualquier debate.

Los temas llegan cocinadísimos al Comité Ejecutivo, con una especie de marco que incluye encuestas de opinión y demás, y no es que no puedas decir que no, pero se hace muy difícil argumentar en la horita justa que duran esas reuniones. Hace un año aún podíamos abordar los temas, aún se hacía algún 'stage' de la ejecutiva un par de días para discutir. Pero hoy, en Ciudadanos, se discute poco. Y no puede ser que la reacción de Albert Rivera al último Comité Ejecutivo, en el que se fue Toni Roldán y Javier Nart, sea decir "al que no le guste que funde un partido". Eso es no entender el debate que ha de presidir un partido. Me pareció fuera de lugar y un error.

Los procesos internos son cada vez menos participativos, menos transparentes y controlados por la organización

P. ¿A qué se debe esta deriva, digamos, autoritaria?
R. Pues no lo sé. No hemos sido capaces, y ahí me incluyo, de adaptarnos a la nueva realidad política. Antes de la moción de censura a Mariano Rajoy teníamos unas expectativas electorales altísimas, se llegó a decir que podíamos ser el partido más votado, parecía que estábamos a un paso de la meta, de gobernar España, y eso es difícil de asimilar para un partido nuevo.

También hay que señalar la política de incorporación de talento que ha impulsado directamente Albert Rivera. Estoy de acuerdo en que somos un partido que surge de la sociedad civil y debemos tener la capacidad de renovarnos, de incorporar gente que pueda aportar. Pero no toda la gente que viene de fuera aporta necesariamente talento, y menos si vienen de otros partidos que pueden perjudicar nuestra imagen. En el mismo Comité Ejecutivo hay gente dolida porque han sido relegados en las listas electorales o ya no les tratan como antes. Es como si la locura del día a día obligara permanentemente a renovar las caras del partido porque las que había hasta ese momento no están funcionando. Y no me refiero a mi caso en particular.

Ángel Garrido, expresidente de la Comunidad de Madrid por el PP, ha pasado a Ciudadanos. (EFE)
Ángel Garrido, expresidente de la Comunidad de Madrid por el PP, ha pasado a Ciudadanos. (EFE)

P. Quizás ese baile de fichajes y caras nuevas se deba a la necesidad de agarrarse ahora a políticas progresistas, ahora a discursos conservadores para ampliar el electorado… El tan criticado efecto veleta.
R. Piense que para un partido de centro es muy complicado enmarcarse ideológicamente. El resto de partidos tiene referentes más a su izquierda o más a su derecha para limitar su ideología. En Ciudadanos, nuestro principal referente ideológico es la oposición al nacionalismo y a cualquier forma de populismo. Pero cuando entras en el eje clásico de izquierda y derecha es como en términos bélicos tener un frente occidental y otro frente oriental.

P. ¿Todavía es posible definir a Ciudadanos como un partido de centro o se puede hablar ya abiertamente de centro derecha?
R. Entiendo que las medidas que hemos tomado nos hagan parecer de centro derecha, y creo que se debería haber explicado mucho mejor. Pero si tú tienes como principal seña de identidad la oposición al nacionalismo tienes que oponerte radicalmente a Pedro Sánchez, una persona dispuesta a pactar y a vender lo que sea sin ningún problema, llegando a acuerdos con los partidos independentistas catalanes o con PNV y Bildu. No se puede pactar con un partido que actúa así, sea el PSOE o cualquier otro. No hay alternativa pues a la izquierda, así que como partido de centro no nos queda otra que pactar a la derecha con el PP. Eso no significa llegar a acuerdos con toda la derecha. Creo que esto se entiende.

¿Elegir al PP como socio preferente es derechizarte? Es normal que eso te marque

P. Usted compartió de inicio el cordón sanitario al PSOE antes de las elecciones.
R. Lo compartí y aquello fue aprobado por unanimidad en el Comité Ejecutivo. A pesar de la imagen derechizada que eso nos daba, era imposible pactar con Pedro Sánchez y lo ha demostrado. Su primera medida fue nombrar para las dos presidencias de las cortes, Congreso y Senado, a dos cargos del PSC, que todos sabemos que es un partido nacionalista dentro del PSOE. Ahora ha pasado lo de Navarra. El PSOE está dispuesto a cualquier cosa. Pero lo importante aquí es que el programa de Ciudadanos sigue siendo el mismo. ¿Elegir al PP como socio preferente es derechizarte? Es normal que eso te marque, pero ahí puede ver el caso de Andalucía, nadie que coja ese acuerdo de gobierno puede decir que Ciudadanos se ha derechizado.

La ya famosa fotografía de la plaza Colón con los líderes de PP, Vox y Ciudadanos. (EFE)
La ya famosa fotografía de la plaza Colón con los líderes de PP, Vox y Ciudadanos. (EFE)

P. Usted sostiene que Ciudadanos, hasta la fecha, no ha pactado nada con Vox. Eso puede romperse en Madrid si Albert Rivera cede a la exigencia de Santiago Abascal de sentarse a negociar. ¿Qué cree que pasará?
R. No lo sé, pero prestarse a esa foto… Ya pasó en Colón, esa foto fue un error porque era innecesaria. No sé cómo se orquestó, pero esa asociación de los tres partidos fue ponerle las cosas muy fáciles al PSOE. ¿Se sentará Albert con Abascal? No lo sé. A mí lo que me preocupa no es que se siente sino si llega a un acuerdo.

No tenemos que llegar a acuerdos con Vox

P. ¿Sería un error?
R. Sí. No tenemos que llegar a acuerdos con Vox. Insisto en que no ha habido ningún pacto programático o de gobierno hasta la fecha. Por ejemplo, en la defensa de los derechos LGTBI nosotros nos mantenemos firmes.

Miembros de la cúpula de Ciudadanos, en la marcha del Orgullo Gay de Madrid. (EFE)
Miembros de la cúpula de Ciudadanos, en la marcha del Orgullo Gay de Madrid. (EFE)

P. Ya vio cómo recibieron a su partido en la marcha del Orgullo Gay. Más allá de valorar si es legítima su presencia, ¿se puede afirmar que Ciudadanos vive cómodo en la confrontación? Pienso en las visitas a Rentería, al pueblo de Carles Puigdemont y otros actos que terminaron en trifulca.
R. No sé si vive cómodo, pero en un Estado democrático, cuando ocurren estas situaciones como fue el caso de la marcha del Orgullo, no puedes permitir que se culpe a la víctima, como ocurría en el País Vasco en los años de ETA. Un partido político tiene derecho a hacer actos donde quiera. ¿Que esa decisión está vinculada con el hecho de saber que con eso vas a confrontar? Pues probablemente sí, pero ¿por qué está vinculado? No porque tú seas el primero que provoca, sino porque alguien previamente ha dicho que tú ahí no pones los pies. Faltaría más que un ciudadano español tenga vedada una parte del territorio o una manifestación convocada por un colectivo que reivindica unos derechos que nuestro partido ha reivindicado desde el primer día. Igual que con el feminismo. La izquierda tiene un terrible problema, que es la patrimonialización de toda una serie de temas que son suyos. La educación es otro ejemplo que conozco bien. Dicen 'la escuela es nuestra'.

P. ¿Todo el tema de pactos, alianzas, virajes, etcétera, se discute en los comités ejecutivos?
R. Muy poco, todo llega ya precocinado.

P. Pues son asuntos fundamentales.
R. Sí, eso es lo que he echado en falta y creo que el partido ha de ponerle remedio. Son cuestiones importantes que apelan a la razón, al debate.

P. Algunos cargos que abandonaron el partido critican que Albert Rivera no lleva bien el trato con las personas que le confrontan intelectualmente.
R. En todos los partidos hay cierta prevención hacia los intelectuales. Somos gente que tiende a poner palos en las ruedas, a hacer complejos asuntos en los que un hombre de acción cree que lo que hay que hacer es actuar. De los 15 que firmamos el manifiesto y fundamos el partido, todos nos hemos mantenido al margen. Solo Francesc de Carreras, como afiliado, influyó un poco. Pero se había propiciado hasta cierto punto un ámbito de reflexión.

Se desconfía del que piensa y reflexiona y se suele preferir al que obedece

No es tanto Albert, quizá son otros miembros del núcleo dirigente a quienes los intelectuales no les van. En los partidos siempre hay la figura del antiintelectual. Se desconfía del que piensa y reflexiona y se suele preferir al que obedece. Es absurdo, porque al final todos hemos sido leales y obedientes al partido. La lealtad se fortalece cuando se construye a partir del debate y la discrepancia. La obediencia ciega no tiene sentido, pero sé que hay gente de la dirección del partido que desconfía profundamente. No digo Albert, de él no tengo ninguna prueba.

P. ¿El personalismo es el mayor peligro de Ciudadanos?
R. Podemos o el actual PSOE son partidos que pivotan a partir de la figura del líder. El PSOE de Sánchez es profundamente personalista. Y lo era con Felipe.

Mitin de Albert Rivera en Zaragoza. (EFE)
Mitin de Albert Rivera en Zaragoza. (EFE)

P. ¿Y Ciudadanos?
R. El partido debe ser más transparente, flexible y propiciar más el debate. Como es natural, a medida que el partido vaya entrando en gobiernos irán surgiendo líderes territoriales, cosa que no ha ocurrido hasta ahora. Serán políticos con el mérito de haber gestionado y tendrán proyección. Un ejemplo actual es Luis Garicano, vicepresidente de ALDE y cabeza de lista europea. Surgirá gente llamada a ser importante en el futuro. Es absurdo pensar que solo Albert Rivera puede presidir Ciudadanos. También es cierto que no hay ningún líder equiparable dentro.

La idea de presentar a Valls no era mala, pero teníamos que haber previsto su posible mala sintonía con el partido

P. ¿Tal vez porque se ha podado la discrepancia?
R. Yo creo que principalmente por los méritos de Albert. No se ha podado tanto la discrepancia como para impedir que surgiera un referente, aunque no niego que algo de eso puede haber.

P. Fíjese en el caso de Manuel Valls en Barcelona, ha acabado como el rosario de la aurora.
R. La idea de presentar a Valls no era mala, pero teníamos que haberlo tenido más cocinado, haber previsto la posible mala sintonía de Valls con el partido. Ese es otro ejemplo de la dificultad de encaje de una voz propia que, no olvidemos, fue propuesta por la dirección del partido.

P. Las crisis de liderazgo constantes en Podemos, el enorme melón abierto que tiene Ciudadanos en su coqueteo con Vox y con las dimisiones… Parece que los partidos nuevos envejecen bastante mal.
R. Lo parece, sin duda. En Podemos eso es bastante visible. Espero que en Ciudadanos sea un episodio transitorio, pero no me atrevo ya a decir si lo es. Es un mal síntoma, desde luego.

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