BUSCA RECUPERAR LA INICIATIVA

Cs corrige su estrategia de pactos: de rechazar reuniones con Vox a proponerlas

Hasta el jueves pasado, Cs no se había sentado a una misma mesa con PP y Vox. Tras la petición de Abascal de verse con Rivera, intenta recuperar la iniciativa en Madrid y Murcia

Foto: Aguado ve probable repetir las elecciones al no llegar a un pacto con Vox. (EFE)
Aguado ve "probable" repetir las elecciones al no llegar a un pacto con Vox. (EFE)

El pasado jueves, Ciudadanos se sentaba por primera vez a una mesa con los equipos negociadores de PP y Vox. Lo hacía en Murcia el mismo día en que el popular Fernando López Miras se sometía a la segunda votación de su investidura y ante la evidencia de que no saldría adelante. Cinco horas de encuentro para, según dijo el partido que dirige Albert Rivera, "explicar" el acuerdo que tenía cerrado con el PP. Vox tuvo una visión diferente de la cita. Su portavoz, Juan José Liarte, aseguró que se negociaron cuestiones programáticas y señaló como problema definitivo a la dirección nacional naranja.

Aunque la investidura no salió, la gran novedad en las negociaciones del bloque de la derecha fue justamente que Ciudadanos cedía y compartía reunión al mismo tiempo con los populares y el partido de ultraderecha.

Cs corrige su estrategia de pactos: de rechazar reuniones con Vox a proponerlas

Hasta ese mismo día —en realidad, no ha pasado ni una semana— esa opción no se barajaba. Ahora, en cambio, el partido ha decidido cambiar de estrategia buscando recuperar la iniciativa tanto en Madrid como en Murcia, con reuniones entre los líderes autonómicos de los tres partidos, y aislando la posibilidad de que los encuentros se produzcan entre líderes nacionales, la última petición de Vox. En la tarde de ayer, fue el turno de Ignacio Aguado, Isabel Díaz Ayuso y Rocío Monasterio (fotografía incluida) —aunque sin éxito, eso sí—, y hoy será el turno de sus homólogos murcianos.

El giro es evidente. Los dirigentes de Ciudadanos siempre reconocieron que hablarían "con todos los grupos" (especialmente durante la negociación de la Mesa de las distintas asambleas regionales), pero siempre dejaron claro que no habría reuniones a tres y que los acuerdos de gobierno —tanto programáticos como la estructura del Ejecutivo— solo los trataría con el PP. La ejecutiva nacional del partido incluso aprobó una hoja de ruta sobre los pactos en la que recogía estas premisas tal cual. El número dos de Rivera, José Manuel Villegas, las desgranó en la comparecencia posterior hace semanas y, desde aquel momento, todos los portavoces territoriales siguieron esa misma línea.

El presidente del PP, Albert Rivera, en el Congreso este martes. (EFE)
El presidente del PP, Albert Rivera, en el Congreso este martes. (EFE)

Todo ello a pesar del rotundo enfado de Vox y sus amenazas de que si Ciudadanos no se sentaba en la mesa con ellos, no apoyarían sus acuerdos con el PP. Empezaron demandando únicamente reuniones y terminaron exigiendo formar parte de los acuerdos con las firmas de los tres. En los ayuntamientos asumieron —casi sin más— los pactos de populares y naranjas por la circunstancia concreta de los entes locales: si a la primera no salía la propuesta, gobernaría automáticamente la lista más votada, dejando en manos de la izquierda la mayor parte de consistorios. Pero Murcia lo cambió todo.

Hasta el día anterior a aquella votación, la estrategia naranja era la misma: evitar la cita de los tres partidos y seguir con el modelo andaluz como máximo referente. Habría reuniones a dos, pero no a tres, y el PP asumiría la principal carga de los encuentros con Vox. En la mañana del jueves pasado, los máximos dirigentes de Ciudadanos supieron que el partido de Abascal no iba a ceder. Entonces se produjo el primer giro. El partido en Murcia, capitaneado por el diputado nacional Miguel Ángel Garaulet, recibía el encargo de sentarse a una mesa con PP y Vox a pesar de que hasta hacía unas horas había defendido lo contrario.

Casi cinco horas y "muchos avances", según decían en la Región. Al mediodía, todo saltó por los aires. El diputado y exportavoz parlamentario Juan Carlos Girauta tildaba desde Madrid aquel largo encuentro de simple "café" y remarcaba con claridad que no habría ningún pacto programático con Vox. Más tarde, Villegas apuntalaba la misma idea. Cuando el visto bueno del partido de ultraderecha se daba por descontado, los dirigentes en Murcia recibieron una llamada de Iván Espinosa de los Monteros. Se tenían que levantar de la mesa porque el acuerdo no se podía considerar cerrado.

PP y Ciudadanos no dudaron en mostrar su indignación, especialmente porque en Murcia la abstención era suficiente para que saliera adelante la investidura. No son necesarios los votos afirmativos. Vox era consciente de que lo que ocurriera aquella tarde en Cartagena marcaría los siguientes pasos en Madrid y apostó por poner en valor sus escaños. Ciudadanos insiste desde hace días en que Vox debe "rectificar" el sentido de su voto. El propio Rivera recordaba desde el Congreso este martes que sus diputados "no tienen nada que decir" en tanto que su voto está claro: afirmativo al pacto firmado con el PP. "Son ellos los que tienen que entrar en razón", concluía, volviendo a abrir la puerta a que los equipos autonómicos se sentaran juntos "para volverles a explicar el acuerdo", eso sí.

Santiago Abascal (d), acompañado por Iván Espinosa de los Monteros (c) y el negociador en la Región de Murcia, Luis Gestoso. (EFE)
Santiago Abascal (d), acompañado por Iván Espinosa de los Monteros (c) y el negociador en la Región de Murcia, Luis Gestoso. (EFE)

La formación naranja recalca que los encuentros a tres deben servir para "convencer", pero en ningún caso asumen que Vox influya en los contenidos de los pactos. En la tarde de ayer, en la Comunidad de Madrid, movían ficha. De no querer ni sentarse con el grupo de Monasterio —el primer encuentro entre la dirigente y Aguado fue un domingo por la mañana en un hotel en Madrid sin convocatoria pública y a escasas horas de que se constituyera la Asamblea—, el partido naranja se postula ahora como hacedor de las reuniones. Aguado citó a la popular Díaz Ayuso y a su homóloga de Vox en la tarde del martes, aunque el intento fracasó.

Este miércoles, Isabel Franco (portavoz de Ciudadanos en Murcia) hará exactamente lo mismo con los representantes de PP y Vox en esa región. Aunque la formación de Rivera insiste en exigir a los de Abascal una "rectificación", la realidad es que el bloqueo va creciendo por días en ambas comunidades. Los futuros gobiernos están en peligro y la repetición de elecciones es ya una amenaza real. Aunque fuentes del partido naranja aseguran que no cederán en los acuerdos de gobierno en sí —"antes iremos a elecciones" aseguran—, finalmente decidieron cambiar su estrategia solicitando un encuentro a tres (el mismo que antes ni se planteaban) conscientes de que sin los votos de Vox ningún acuerdo prosperará.

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