Egea choca en los pactos de su región

El bloqueo en Murcia y Madrid amenaza el plan Casado para reforzarse al frente del PP

Casado quiere cerrar el curso con los pactos cerrados y llegar a la Junta Directiva Nacional con autoridad para remodelar su equipo en Génova y ascender a Álvarez de Toledo

Foto: García Egea y Casado. (EFE)
García Egea y Casado. (EFE)

El fracaso del primer intento de investidura de Fernando López Miras como presidente del Gobierno autonómico de Murcia ha sido un duro golpe para la dirección nacional del PP por sus posibles consecuencias en clave interna. El secretario general, Teodoro García Egea, perdió el primer envite de la partida de los pactos en su feudo regional, pese a la intervención personal de Pablo Casado, y en el prólogo de otra batalla vital para los intereses de la sede de la calle Génova como son las negociaciones por la Comunidad de Madrid de esta semana.

Vox demuestra que está dispuesto a alargar las conversaciones en Murcia y Madrid hasta agosto o septiembre, más allá de la Junta Directiva Nacional de final de curso en la que el presidente del PP planea reforzar su equipo, siempre con Egea de número dos y con Cayetana Álvarez de Toledo como nueva portavoz en el Congreso.

El secretario general ha pasado el fin de semana en Murcia intentando recomponer la negociación a dos bandas con Ciudadanos y Vox que estuvo a punto de dar la presidencia a López Miras con la abstención de los cuatro diputados de Santiago Abascal en la asamblea regional, pero que saltó por los aires a última hora. De los reproches mutuos e insultos entre los negociadores en las horas posteriores al fiasco se pasó a un silencio total y al compromiso de retomar los contactos después del espectáculo ofrecido por el centro derecha en la asamblea regional.

López Miras intenta ahora que el presidente del Parlamento regional abra una nueva ronda de consultas con los portavoces la próxima semana y que a la siguiente se pueda repetir la sesión para su investidura sobre la base programática y 'las fotos' de los tres partidos del primer intento.

Después del desastre de las elecciones generales del 28-A, los resultados de las autonómicas y municipales, más las buenas perspectivas de los pactos con Cs y Vox, abrieron el 26-M una etapa de paz interna después de un mes de cuestionamiento del equipo de Casado. García Egea, como secretario general y responsable directo de ejecutar las cribas de listas, era el primer señalado por los barones territoriales de la anterior etapa, con Alberto Núñez Feijóo en primer lugar.

"Recibe llamadas, saca la 'tablet' y tenemos otro Gobierno", comentaban en Génova con admiración ante los éxitos que tenía su número dos como responsable directo de todas las negociaciones con Ciudadanos y Vox. Casado tuvo que hablar en última instancia, de madrugada, con Abascal para garantizar a José Luis Martínez-Almeida la alcaldía de Madrid. En la Junta de Castilla y León, las conversaciones para hacer presidente a Alfonso Fernández Mañueco fueron más locales y no tenían que contar con Vox, pero Egea cumplió su cometido como coordinador y se apuntó los dos primeros éxitos, igual que en Andalucía seis meses antes.

El candidato a la presidencia de la Comunidad de Murcia, acompañado por Teodoro García Egea. (EFE)
El candidato a la presidencia de la Comunidad de Murcia, acompañado por Teodoro García Egea. (EFE)

En el PP culpan sobre todo a Vox del 'numerito' de Murcia, al mismo tiempo que cunde el temor en el partido a verse embarcados en un largo periodo de negociaciones con ambos que se prolongue durante todo el verano, que es justo el plan anunciado por los de Abascal para la Comunidad de Madrid. Y tampoco descartan que al final se tengan que repetir las elecciones.

Las consecuencias del bloqueo de los pactos son muy perjudiciales para la estabilidad del proyecto de Casado al frente del Partido Popular y letales en el caso de perder los dos gobiernos regionales. Egea perdería su feudo territorial y el sucesor de Mariano Rajoy la Comunidad de Madrid, el segundo símbolo (el primero es la alcaldía de la capital) de la victoria que se atribuyó el 26-M.

El tándem Almeida-Ayuso está llamado a convertirse en el primer referente de poder territorial 'casadista' interno frente a los de Feijóo, Juan Manuel Moreno o Mañueco. Los restos de la vieja guardia marianista y los barones que pretendían condicionar los próximos nombramientos de Casado han guardado silencio mientras se tejían los pactos autonómicos, pero si estos descarrilan, volverán a cuestionar la estrategia de la dirección nacional.

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