EL 'PROCÉS' DA SÍNTOMAS DE LLEGAR A SU FIN

ERC se acerca a los 'comuns' con el 'Pacto de Claridad' y aumenta la brecha con JxCAT

Estos movimientos no solo apuntan al fin del procesismo, sino que hace que el tripartit 2.0 propuesto por Ada Colau entre ERC, 'comuns' y PSC deje de ser un espejismo

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (2i), junto con los concejales de ERC, Ernest Maragall (i), y PSC, Jaume Collboni (2d). (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (2i), junto con los concejales de ERC, Ernest Maragall (i), y PSC, Jaume Collboni (2d). (EFE)

Los 'comuns' liderados por Ada Colau han recibido con los brazos abiertos el movimiento anunciado por ERC, a través del 'president' del Parlament, Roger Torrent, durante un desayuno informativo en Madrid, que consiste en abandonar la petición de un referéndum unilateral y, en su lugar, defender un Pacto de Claridad, siguiendo el modelo canadiense.

Se trataría de una consulta pactada, y estaría por definir si sería vinculante o no, y que estaría impulsada por el Parlament y tramitada en el Congreso con base en una interpretación del artículo 87.2 de la Constitución. Esta nueva posición de los republicanos coincide con la que siempre defendieron los 'comuns', y la líder del grupo parlamentario de Catalunya en Comú-Podem, Jéssica Albiach, ha tendido la mano a ERC para trabajar de forma conjunta en el desarrollo de este "pacto de claridad". Un acercamiento a pocos meses de las elecciones catalanas, que previsiblemente se adelantarán a otoño, y que aumenta la brecha dentro del independentismo.

El amago de los republicanos de bajarse del 'procés' llega precisamente la misma semana en la que el grupo parlamentario de En Comú Podem en el Congreso renunció expresamente incluso a la vía canadiense para facilitar un gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. El desplazamiento del eje en Cataluña es patente. ERC pasa del referéndum unilateral a la Ley de Claridad, que siempre defendieron los 'comuns', mientras estos últimos aparcan en Madrid esa reivindicación para situarse en posiciones del PSC que pasan únicamente por blindar las competencias recogidas en el Estatut, avanzar en el reconocimiento del carácter plurilingüe del Estado" y concretar "una agenda de diálogo y desjudicialización del conflicto". Así se lo trasladaron al PSOE en un documento.

Estos movimientos no solo apuntan al fin del procesismo, cuyo arranque se sitúa en la Diada de 2012, sino que hace que el tripartit 2.0 propuesto por Ada Colau y siempre defendido por el exdirigente Xavier Domènech, entre ERC, 'comuns' y PSC deje de ser un espejismo. En Barcelona no fue posible, pese a los empeños de Colau por aunar a todas las fuerzas de izquierda en un pacto de gobierno municipal, debido a los vetos cruzados entre republicanos y socialistas. Sin embargo, sí se generaron en estas negociaciones dentro del bloque independentista con la renuncia expresa del candidato republicano Ernest Maragall al renunciar al apoyo de los neoconvergentes en la investidura para facilitar el acuerdo con los 'comuns'.

Cada vez más voces autorizadas dentro de ERC ven con buenos ojos el cambio de socios, incluso dentro del sector duro. El propio Gabriel Rufián ha tendido la mano a Catalunya en Comú para futuras alianzas en la comunidad: "Todo el mundo sabe que mi opinión, y la de parte de mi partido, es que el futuro de este país pasa por coaliciones de izquierdas y pasa por el espacio autodeterminista de los comunes".

Las repercusiones de estos movimientos en la configuración del Gobierno también serían notables, además de que ofrecería estabilidad al próximo ejecutivo en una cuestión central como es Cataluña, máxime con la sentencia a los presos del 'procés' a la vuelta de la esquina que amenaza con redoblar el conflicto y las tensiones. La estabilidad de la legislatura no solo tiene que ver con los números.

ERC pasa del referéndum unilateral a la Ley de Claridad que siempre defendieron los comuns y estos últimos se sitúan en posiciones del PSC

El propio Xavier Domènech, ahora retirado de la primera línea política, ya intentó sin éxito un acuerdo con ERC que los alejase de los neoconvergentes liderados por Carles Puigdemont. Durante su intervención en la moción de censura de Podemos a Mariano Rajoy hace ahora dos años, tendió la mano a ERC para ofrecerles un pacto de Gobierno, tratando infructuosamente de provocar un terremoto político en Cataluña con un cambio de hegemonías que despojaría a la antigua Convergencia del protagonismo que ha tenido durante las últimas décadas. Entonces eran la primera fuerza en Cataluña en las elecciones generales y la segunda, respectivamente, pero ahora todo podría volver a cambiar en las próximas elecciones catalanas.

Tripartit 2.0

"Compañeros de ERC, les diría que para hablar de futuro demos un paso más", basándose en que "ya hay posibilidad de una mayoría" para construir una Cataluña "más justa, más libre y más limpia", porque "debemos reconocer que el problema de la corrupción extendida no es solo un problema de España", apelaba Domènech desde la tribuna del Congreso de los Diputados en referencia a los casos de corrupción que arrinconan a la antigua CIU.

Entonces no se recogió el guante, pese a volver a intentarlo en una segunda ocasión, dos meses más tarde, con una cena secreta, que entonces sacó a la luz este diario, entre Xavier Domènech y Pablo Iglesias con Oriol Junqueras para acercar posturas en este sentido, con el empresario de la comunicación Jaume Roures como maestro de ceremonias.

Ahora parece más cerca el hecho de que ERC recupere sus banderas de la izquierda, priorizando la cuestión social sin perder su cariz independentista, aunque sí abandonando el unilateralismo. El rechazo de los republicanos el pasado 25 de junio a tramitar una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para que la cámara declarase unilateralmente la independencia también da buena cuenta de ello.

La líder de los 'comuns' en el Parlament, Jéssica Albiach, quiere aprovechar la oportunidad para acelerar este proceso y ya ha manifestado públicamente su interés por celebrar lo antes posible una reunión con ERC "para trabajar juntos". La negociación para la autodeterminación, argumenta, "debe pasar por un pacto de claridad, al que vemos ahora que ERC quiere sumarse y lo celebramos". Punto y a parte o incluso punto y final a esta fase del procesismo. El tripartit 2.0 por el que aboga Colau ya no es solo un espejismo.

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