a los 73 años

Muere Eduardo Fungairiño, el exfiscal de la Audiencia Nacional que se enfrentó a ETA

Trabajó durante 26 años en la Audiencia Nacional como fiscal especializado en la lucha antiterrorista

Foto: Eduardo Fungairiño en una foto de archivo. (EFE)
Eduardo Fungairiño en una foto de archivo. (EFE)

El exfiscal Eduardo Fungairiño Bringas ha fallecido este domingo en Madrid a los 73 años. Fungairiño, nacido en Santander en 1946, ingresó en la carrera judicial en 1972 y ejerció como fiscal de la Audiencia Provincial de Barcelona entre 1973 y 1980. Ese año fue nombrado fiscal de la Audiencia Nacional donde ejerció durante 26 años y desde donde lideró la acusación contra los miembros de ETA.

Fungairiño invertino en numerosas investigaciones sobre el terrorismo de ETA. Entre los sumarios en los que participó destacan los del atentado de Hipercor en Barcelona; el asesinato del comandante Ynestrillas; el atentado frustrado contra el presidente del Tribunal Supremo Antonio Hernández Gil; el ocurrido en la calle Príncipe de Vergara, o el de la plaza de República Dominicana.

Algunos de los etarras de cuyas causas se ocupó son Henri Parot, José Javier Arizcuren Ruíz, 'Kantauri', Francisco Múgica Garmendia, 'Pakito'; Santiago Arróspide, 'Santi Potros', Ignacio Etxebarria, 'Mortadelo', o contra Idoia Lopez Riaño, alias 'La Tigresa'. Por esta lucha contra el terrorismo, en 1990 fue objeto de un atentado con paquete bomba enviado por ETA. La policía lo desactivó antes de que le estallara en las manos. Su lucha contra el terrorismo le convirtió en objetivo de la banda armada: en 1990 fue objeto de un atentado con paquete bomba enviado por ETA que la policía desactivó antes de que le estallara en las manos.

Además de su lucha contra el terrorismo, Fungairiño también se ocupó de casos de narcotráfico y delitos económicos, así como de peticiones de extradición y de colaboración judicial. Se ocupó, además, de la instrucción y de interveniir en el juicio por el caso del aceite de colza, que arrancó en marzo de 1987 para juzgar el envenenamiento masivo producido a finales de esa década por el consumo de una partida de aceite de colza de uso industrial.

Fungairiño también fue el fiscal en el juicio por el caso del aceite de colza, para juzgar el envenenamiento masivo de finales de los ochenta

Tras el fallecimiento, la Fiscalía General ha lamentado la pérdida del que fuera Fiscal jefe de la Audiencia Nacional y Fiscal del Tribunal Supremo, y ha trasladado su pésame a la familia, amigos y compañeros de Fungairiño, cuya imagen era muy conocida y reconocible porque empleaba una silla de ruedas a raíz de un accidente automovilístico que sufrió en 1965 cuando estudiaba Derecho.

La ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado, ha transmitido su pésame a los familiares y allegados del ex fiscal jefe de la Audiencia Nacional y ha puesto en valor sus años de lucha contra la banda terrorista ETA.

También la Fiscalía General ha lamentado la pérdida del exfiscal y ha dado su pésame a su familia, amigos y compañeros.

El presidente del PP, Pablo Casado, ha repetido este mensaje para los allegados de Fungairiño, a quien ha calificado en su perfil de Twitter como "un gran defensor del Estado de Derecho, implacable contra ETA en los años más duros de la banda terrorista".

"Mi más sentido pésame a la familia de Eduardo Fungairiño", ha comunicado también la expresidenta del Congreso Ana Pastor por este canal, que recuerda al exfiscal como el "mayor enemigo" de los etarras y el "símbolo de la lucha contra el terrorismo".

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha asegurado que él y todos los ciudadanos "siempre agredeceremos" el trabajo de Fungairiño, quien también estuvo al frente del Tribunal Supremo, y su "firme lucha" contra el grupo terrorista. "Un digno defensor de nuestra democracia y nuestro Estado de derecho, un gran patriota. Mis condolencias a sus familiares y allegados. DEP", ha añadido Rivera.

Fungairiño también se ocupó de casos de narcotráfico y delitos económicos, así como peticiones de extradición y de colaboración judicial o comisiones rogatorias en el extranjero. También ejerció como fiscal en el macro juicio por el envenenamiento masivo con aceite de colza desnaturalizado, en el que intervino durante los nueve años que duró su instrucción.

Parte del grupo de "fiscales rebeldes"

En 1994 mantuvo un enfrentamiento con el entonces fiscal general del Estado, Carlos Granados, tras solidarizarse con el fiscal de la Audiencia Nacional, Pedro Rubira, cuando este se mostró reticente a la puesta en libertad del general Rodríguez Galindo.

El fiscal Fungairiño. (EFE)
El fiscal Fungairiño. (EFE)

En diciembre de 1996 fue expedientado junto a los fiscales Pedro Rubira, Ignacio Gordillo y María Dolores de Prado, del grupo conocido como los "fiscales rebeldes e indomables", cuando a raíz de una inspección en la Audiencia, la Fiscalía General advirtió "insubordinación" de los fiscales hacia su jefe, José Aranda, que fue destituido por su "falta de autoridad".

La irregularidad de Fungairiño consistió en ocultar un informe pericial relacionado con el atentado de ETA contra el presidente José María Aznar, y por ello fue sancionado con una multa de 50.000 pesetas, que finalmente archivó la ministra de Justicia, Margarita Mariscal de Gante.

A propuesta del entonces nuevo fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, fue nombrado en 1997 fiscal jefe de la Audiencia Nacional, un proceso de nombramiento que suscitó críticas de las asociaciones de fiscales.

El 5 de junio de 1997 tomó posesión del cargo en un acto breve, boicoteado por los fiscales del Tribunal Supremo, a excepción de dos, y en el que el propio Jesús Cardenal actuó de padrino, al no haber ni un fiscal de Sala dispuesto a significarse ofreciéndole su padrinazgo. La Asociación de Fiscales (AF) recurrió el nombramiento, pero en abril de 1998 el Tribunal Supremo lo avaló.

En diciembre de 1997, provocó una tormenta en el seno de la Junta de Fiscales de Sala al aportar un informe que defendía la no competencia de la jurisdicción española en los crímenes cometidos por las dictaduras argentina y chilena, informe en el que algunos miembros de la fiscalía vieron una "justificación" de los golpes de Estado en ambos países.

ETA y el 11-M

Fungairiño confesó el 15 de julio de 2004 en su comparecencia ante la comisión de investigación del 11M que no supo hasta ese mismo día de la existencia de la furgoneta de Alcalá de Henares (Madrid) que supuestamente emplearon los terroristas.

Aportó un informe que defendía la no competencia de la jurisdicción española en los crímenes cometidos por las dictaduras argentina y chilena

Además, añadió que hasta la tarde del 13 de marzo creyó en la autoría de ETA y aseguró no haber descartado su posible implicación. Cuatro días después, pidió "disculpas" por la forma en que tuvo lugar su comparecencia.

Dos años más tarde presentó su renuncia al cargo ante el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, por "razones estrictamente personales", meses después de haberse mostrado en contra de que se celebrara el congreso que Batasuna realizó entonces en Barakaldo.

Tras la salida de la Audiencia, Fungairiño fue adscrito a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

El 7 de enero de 1984 fue condecorado con la Cruz Distinguida de Primera Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort, y está en posesión asimismo de la Cruz de Honor de la Orden de San Raimundo de Peñafort, por una Orden de 7 de Enero de 1988.

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