SIEMPRE ES PUESTO EN LIBERTAD CON CARGOS

Detenido por decimoquinta vez el rey de la burundanga tras drogar a sus víctimas

Dos juzgados de Madrid le atribuyen una decena de estafas a través del mismo 'modus operandi': ligaba con sus víctimas, las dormía y luego les robaba todo lo que podía

Foto: Burundanga. (iStock)
Burundanga. (iStock)

Agentes de la Unidad Adscrita a los Juzgados de Madrid de la Policía Nacional han vuelto a detener este martes por la mañana a A. T., conocido popularmente como el rey de la burundanga, cuando se encontraba en las inmediaciones de su domicilio en la capital de España. Los funcionarios han puesto los grilletes al ciudadano de origen marroquí después de que un juzgado de Leganés y otro de Madrid emitieran sendas órdenes de detención. Ambos juzgados le atribuyen la comisión de delitos contra la libertad sexual, robos con violencia, robos con fuerza, hurtos y estafas contra una decena de personas.

Según fuentes policiales, el detenido seguía siempre el mismo 'modus operandi'. En concreto, se desplazaba a discotecas y 'after hours' de diferentes distritos de Madrid, ahí se fijaba en algún chico o alguna chica, ligaba con ellos, les acompañaba a sus respectivos domicilios y, en un descuido, les hacía ingerir escopolamina, el principio activo de la burundanga. Luego, cuando sus víctimas estaban dormidas, les robaba todo lo que podía. De este modo, se ha hecho con dispositivos electrónicos, dinero en efectivo, joyas y cualquier otro objeto de valor que el estafado tuviera en casa y pudiera ser localizado por el visitante.

Esta es la tercera vez en poco más de un año que los mismos agentes detienen a A. T., a quien ahora atribuyen una decena de estafas cometidas mediante el narrado 'modus operandi' desde el último arresto, que tuvo lugar en mayo de 2018. En ese momento, el juez responsable de la investigación decidió dejarlo en libertad con cargos, lo que ha permitido que vuelva a delinquir. De hecho, las fuentes policiales consultadas aseguran que no conocen otra actividad diferente del detenido, por lo que este tipo de estafas conforman su forma de vida.

El primer arresto tuvo lugar apenas dos meses antes de que se produjera el segundo. En concreto, en marzo de 2018, como dio a conocer El Confidencial, cuya información sirvió para que las víctimas supieran que estaban ante el mismo individuo. No en vano, un cúmulo de denuncias inundó los juzgados tras ese arresto. Todas correspondían a personas que habían sido estafadas por el investigado y sirvieron para que, tras ser puesto en libertad, volviera a ser detenido dos meses después.

Esta operativa de detenciones, tomas de declaración, puestas en libertad, vuelta a las andadas y nuevos arrestos lleva repitiéndose durante los últimos años. De hecho, las últimas tres capturas narradas no han sido las únicas. Las mismas fuentes consultadas aseguran que antes hubo una decena de detenciones previas de A. T. Tras todas ellas, los jueces dejaban en libertad al investigado, que en todos los casos volvía a su 'modus vivendi'. Tan solo unas exhaustivas diligencias policiales permitieron aglutinar todos los procedimientos judiciales bajo un mismo paraguas y descubrir que todas las denuncias que llegaban a los diferentes juzgados de la Comunidad de Madrid se referían al mismo supuesto autor.

Observaron que este tomaba muchas medidas de seguridad para impedir que le siguieran y que su comportamiento con las víctimas seguía siempre el mismo patrón antes detallado. Poner en relación todas las denuncias que se atribuían a A. T. permitió también poner en común el testimonio y la descripción que de su atacante hacían todas las víctimas, que terminaban dormidas la relación que iniciaban pero que en muchos casos eran capaces de recordar detalles del estafador e incluso ayudar a elaborar un retrato robot. A pesar de esta labor policial, que ha permitido atribuir a A. T. decenas de actuaciones, los jueces han seguido dejándole en libertad tras cada detención.

La escopolamina produce una amnesia en quien la toma que puede tener consecuencias graves para el organismo. En ocasiones, puede llegar a provocar la muerte. La sustancia tóxica es utilizada por criminales de diversa índole para anular la voluntad de sus víctimas y agredirlas sexualmente o robarlas, como hacía el ahora detenido. El hipnótico comenzó a extenderse en Colombia, donde se conoce como droga de la voluntad. La pérdida del conocimiento y la anulación de la libertad de elección duran horas, según la cantidad de producto que se haya ingerido. Los restos del narcótico, sin embargo, pueden detectarse hasta días después, dado que se liberan por la orina.

En ocasiones, A. T. proporcionaba la sustancia a sus víctimas a través del aire. Otras veces, optaba por diluir la escopolamina en líquido y la persona se lo bebía. En ambos casos, las consecuencias eran casi inmediatas e idénticas para el organismo. Las personas se debilitaban debido a que su sistema nervioso quedaba deprimido, su voluntad era reducida a la mínima expresión y, por lo tanto, podían ser sometidas por su 'captor'.

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