Su expareja había sido detenida

"Sí, la maté yo": el detenido por el crimen de Terrassa confiesa ser el asesino

Los Mossos hallaron el miércoles por la tarde un cadáver en la casa que compartían en Terrassa Julen y Mónica Borrás, que desapareció en agosto

Foto: Foto de archivo de los Mossos d'Esquadra. (EFE)
Foto de archivo de los Mossos d'Esquadra. (EFE)

"Sí, la maté yo", acabó confesando Jaume entre lágrimas después de que los agentes encontraran los primeros huesos de su expareja, Mónica Borrás, desaparecida desde hace más de diez meses.

Jaume negó durante todo el día saber nada del paradero de Mónica. Insistió en su versión de que ella se había ido dando un portazo tras una discusión entre ellos. Sin embargo, los investigadores estaban seguros de que el cuerpo tenía que estar enterrado. Tras inspeccionar el jardín, el geofísico Luis Abial negó con la cabeza. Allí no estaba.

Imagen del georradar que utilizó la policía científica en Terrasa.
Imagen del georradar que utilizó la policía científica en Terrasa.

Pero uno de los agentes sugirió que mirasen también en un pequeño galpón. Estaba lleno de todo tipo de enseres. Durante una hora lo estuvieron vaciando para poder pasar el georadar. Fue allí donde la señal indicó que había un enterramiento.

El responsable de la investigación preguntó entonces a Jaume: "Es mejor que colabores, hay una señal positiva. ¿Enterraste ahí a Mónica?".

El detenido negó con la cabeza: "Eso debe ser algo antiguo". Los mossos no le creyeron y comenzaron a picar el suelo de yeso. No tardaron mucho en encontrar los primeros huesos. Fue entonces cuando Jaume rompió a llorar y dijo en catalán: "Sí, la maté yo".

El pasado martes 7 de agosto a Mónica, de 49 años, se la tragó la tierra y desde entonces nadie sabe nada de esta mujer de 1,70 de altura y 85 kilos de peso.

Vivía en Terrassa, Barcelona, donde compartía piso con Jaume desde hace cuatro años. “Tuvimos una discusión y se marchó de pronto, pero eso era algo habitual. Que marcháramos ella o yo con las manos en los bolsillos después de una bronca no se salía de lo normal”, explicó Jaume.

“Pero fue pasando el rato y como no volvía me preocupé. Pensé, voy a llamarla, pero de repente dije: “¡Coño! Si se ha dejado el móvil sobre la mesa, también el bolso y las llaves de casa”. Al día siguiente, aparentemente turbado, acudió a una comisaría de los Mossos para ir a interponer a una denuncia por desaparición.

Este hecho, por las circunstancias, ya chirrió a los investigadores. La lógica impone que si estaba preocupado por su ausencia, antes de interponer la denuncia, lo primero que debería haber hecho era dejarse el dedo apretando la pantalla de teléfono y llamar a los hospitales, a las amigas de Mónica por si sabían algo de ella, a su madre, Elisabeth, por si se había ido a su casa…

Mónica Borrás
Mónica Borrás

Pero de eso no hizo nada. En la comisaría le recomendaron que esperase 24 horas más, porque era mayor de edad y quizá aparecería de nuevo. Lo hizo, eso sí, la segunda vez acudió con la madre de Mónica a presentar la denuncia. Los agentes monitorizaron su banco, su coche, los aeropuertos, los barcos y sus redes sociales. Ningún movimiento, nada que indicase que seguía viva.

“Yo no creo que haya desaparecido mi hija voluntariamente”, explicó la madre a los Mossos. “Mi hija nunca se hubiera ido sin decirme nada, sin llevarse sus cosas, ni se suicida. Ella estaba feliz”.

De hecho había realizado un reciente viaje a Menorca con unas amigas, estaba apuntada a un curso de submarinismo y tenía planeado irse con Jaume unos días a un apartamento de Vilavona.

"Sí, la maté yo": el detenido por el crimen de Terrassa confiesa ser el asesino

Durante meses, los investigadores trabajaron en silencio hasta que finalmente este miércoles por la mañana detuvieron a Jaume, que fue en su día pareja sentimental de Mónica, aunque ahora solo eran compañeros de piso. Le leyeron sus derechos como responsable de la desaparición de la mujer, porque desde casi el principio su testimonio no les cuadró y desecharon la posibilidad de que fuera una desaparición voluntaria. Poco después, los agentes, con él ya esposado,volvieron a registrar la casa, centrándose en el pequeño jardín, donde sospechaban que la pudo haber enterrado.

Tras horas de exploración, los Mossos localizaron el cadáver en la casa del detenido con la ayuda de un georradar y varios picos para remover la tierra de una zona ajardinada de la vivienda. Ahora, los forenses le practicarán la autopsia para intentar corroborar que se trata de la mujer desaparecida en agosto del pasado año y para determinar las causas de su muerte.

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