RECIO, ROLÁN E IMMOBILE, EN EL SUMARIO

La red de Aranda y Bravo amañó un partido en Algeciras y vendía coches trucados

La investigación de la trama de amaños en Primera y Segunda desvela que los implicados también se dedicaban al cobro de deudas y el narcotráfico y que tenían ramificaciones en Italia

Foto: Aranda y Bravo, tras abandonar la prisión de Zuera, el pasado 31 de mayo. (EFE)
Aranda y Bravo, tras abandonar la prisión de Zuera, el pasado 31 de mayo. (EFE)

El sumario de la operación Oikos es una visita guiada por las cloacas del fútbol. Lo que desprenden sus páginas apesta a corrupción, deudas, extorsiones, amaños y estafas. El olor es hediondo, más de lo que cualquier aficionado al fútbol pudo nunca imaginar. Las diligencias se centran en la presunta trama de apuestas ilegales de partidos de Primera y Segunda División que lideraban los exjugadores Carlos Aranda y Raúl Bravo, pero la Policía se topó durante las pesquisas con una larga lista de actividades criminales en las que también estarían presuntamente implicados otros deportistas.

Uno de los futbolistas salpicados por la trama es José Luis García del Pozo, más conocido como Recio, antiguo jugador del Málaga en Primera y que durante esta última temporada ha militado en el Leganés. Los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía cazaron una conversación telefónica entre Aranda y Recio sobre una supuesta deuda de hasta 7.000 euros que otro jugador que en ese momento militaba en el Leganés, el uruguayo Diego Rolán, tenía con Bravo.

La llamada se produjo el pasado enero, poco antes de que Rolán se marchara al Alavés. En esa época, el uruguayo estaba viviendo de alquiler en Madrid en una casa que era propiedad de Bravo. Según los informes incorporados al sumario, a los que ha tenido acceso El Confidencial, la deuda estaría relacionada con facturas de luz y agua que Rolán no había abonado a su casero. En el diálogo intervenido, Aranda pide expresamente a Recio que presione a su entonces compañero de vestuario para que abone el dinero que debe. Los agentes incluso controlaron un desplazamiento de Bravo, Aranda y una tercera persona a Madrid que supuestamente estuvo relacionado con el cobro de esa deuda.

El sumario también contiene información comprometedora sobre clubes de Segunda División. Uno de los investigados con historial en Primera, Íñigo López, que jugó durante la primera mitad de la temporada en el Extremadura y fichó en enero por el Deportivo de La Coruña, aseguró durante una conversación próxima a las pasadas navidades que el presidente oficial del club de Almendralejo, Manuel Franganillo, solo era en realidad un "testaferro" del verdadero dueño, el polémico empresario Luis Oliver, al que López se refirió como "el puto amo". La familia Oliver no ha oficializado su entrada en el Consejo de Administración del Extremadura hasta este mes de junio.

El centrocampista del C.D. Leganés, José Luis García del Pozo 'Recio'. (EFE)
El centrocampista del C.D. Leganés, José Luis García del Pozo 'Recio'. (EFE)

La Policía sostiene que López ocupaba un escalón intermedio en la trama de amaños. Su papel habría consistido en contactar con los jugadores que debían manipular los partidos sobre el césped para que las apuestas fueran efectivas. Sin embargo, los agentes descubrieron que el central del Deportivo de la Coruña también se dedicaba a la compraventa fraudulenta de vehículos. Las diligencias indican que López se había especializado presuntamente en la alteración de cuentakilómetros para vender de segunda mano con la apariencia de que apenas habían sido utilizados y, de esa forma, poder obtener más dinero por ellos. A esa manipulación del registro del vehículo se refería López como "afeitado". La Policía encuadra esta conducta en el delito de estafa, punible con pena de cárcel. Por sus manos habrían pasado coches BMW, Audi y hasta un Lamborghini de un tal "Lucas".

Diego Rolán, posa con la camiseta del Deportivo Alavés. (EFE)
Diego Rolán, posa con la camiseta del Deportivo Alavés. (EFE)

Las intervenciones telefónicas de la operación Oikos han sido una auténtica mina. Como ha revelado este diario, el control del móvil de Carlos Aranda habría permitido comprobar que este compaginaba los amaños de partidos con el tráfico de droga. El único jugador que ha vestido la camiseta de ocho equipos distintos en Primera División lideraba una red de traslado de estupefacientes a Madrid desde Málaga. La Policía controló una presunta reunión de Aranda con narcos en la capital en la que el exfutbolista habría cobrado 90.000 euros. También le pillaron buscando 200.000 euros para hacer una "compra" y contactando con un enlace en Italia llamado Mattia Mariotti que supuestamente le ayudaba a sacar por ese país el dinero en efectivo que ganaba con el negocio de la droga. En otras comunicaciones hablan incluso de introducir el estupefaciente en territorio transalpino.

Aranda y Bravo no solo tocaban la Primera y Segunda División. El sumario apunta a un Cariñeña-Sariñena de Tercera y a un Algeciras-Guadalcacín. Este último se disputó el pasado 28 de febrero y terminó con victoria para los locales por 3-0. La prensa de Cádiz enfatizó tras el partido que el primer gol llegó tras un error incomprensible del portero visitante, que fue incapaz de placar un flojo remate de cabeza que le fue al cuerpo. Los investigadores comprobaron que los móviles de Aranda y Bravo emitieron señal ese fin de semana desde Algeciras. El organismo de control del juego Federbet ha asegurado a El Confidencial que las cotizaciones de ese partido muestran claramente que se alteró su marcador. La Tercera División es con diferencia la más corrompida del fútbol español.

La mancha de la operación Oikos es tan extensa que rebasa las fronteras de España. Las conversaciones de Aranda con su contacto italiano señalan, a juicio policial, que un equipo de la primera división de ese país, el Frosinone de la Serie A, habría estado implicado en múltiples amaños y Aranda intentó promover otro. El delegado del equipo tenía supuestamente en ese momento una deuda de 130.000 euros con un tercero por apuestas ilegales. Además, según Mariotti, el delegado se llevaba bien con cuatro jugadores. Aranda pidió a su contacto italiano que pactara con la plantilla un resultado.

Mariotti facilitó más datos en sus conversaciones con el exjugador malagueño. Llegó a afirmar que un jugador del Lazio, el internacional italiano Ciro Immobile, con pasado en el Sevilla, era un cliente habitual de una casa de apuestas que él conocía. Por el sumario de Oikos desfilan decenas de nombres y ninguno sale bien parado.

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