PIDE SACAR EL CONFLICTO DE LOS TRIBUNALES

Junqueras: "Lo mejor sería devolver la cuestión a la buena política"

Se dirigió este miércoles al tribunal del 'procés' haciendo uso de su derecho a la última palabra, y lo hizo igual que empezó. Pidiendo diálogo y una resolución política y no judicial

Foto: Junqueras. (EFE)
Junqueras. (EFE)

Oriol Junqueras se dirigió este miércoles al tribunal del 'procés' haciendo uso de su derecho a la última palabra y lo hizo igual que empezó: pidiendo diálogo y una solución política y no judicial ante lo que considera un conflicto entre Cataluña y España. Hizo de nuevo gala de su espíritu dialogante. "Hablar y escuchar es la base de cualquier entendimiento", expresó. Y pidió sacar el problema catalán de los tribunales y encontrar una vía política. "Lo mejor sería devolver el asunto a la buena política", indicó, con la convicción de que ha sido "la mala política" la que ha traspasado al tribunal la necesidad de dictar sentencia.

"Creo sinceramente que lo mejor para todos, para Cataluña, para España, para Europa, sería devolver la cuestión al terreno de la política, de la buena política, de donde nunca debería haber salido". "Devolver el asunto al terreno del diálogo, la negociación y el acuerdo. Mientras tanto, mi trabajo debe ser el de contribuir siempre, a través también del juicio de las urnas, a promover la democracia, la convivencia y el bien común", pontificó.

Volvió a otro clásico. Votar no es delito. "Votar o defender la república desde un Parlamento no puede constituir delito", precisó. "La voluntad de diálogo, de negociación y de acuerdo desde el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales jamás debería ser un delito", insistió, en un recuerdo permanente a su declaración ante este mismo tribunal al inicio del procedimiento.

"Si algo debo agradecer al tribunal es precisamente haberme dado voz después de tanto tiempo privado de ella", dijo. Mostró también esa faceta conciliadora ya conocida: "Mi dedicación a la política ha sido tardía y ha nacido, como mi vocación docente, de la voluntad de servicio, de la voluntad de intentar ser útil, de la voluntad de intentar construir un mundo más justo y mejor". Aparecieron también de nuevo sus convicciones religiosas: "Es difícil precisar cuándo adquirimos de forma plenamente consciente nuestras convicciones políticas, en este caso mis convicciones democráticas, cívicas, pacíficas y republicanas, o incluso mis convicciones cristianas", reseñó. E incluso se remontó a sus años de estudio en el Liceo italiano para subrayar su carácter dialogante y pacífico. "Todos aquellos que me conocen, incluyendo evidentemente a las acusaciones presentes en este juicio, seguro que son perfectamente conscientes de ello", zanjó.

Romeva, Forn, Turull y Rull: la misma idea

Tras él, su compañero de partido Raül Romeva siguió sus pasos. "Nos encontramos ante una oportunidad. Quiero ver una oportunidad magnífica. Deberíamos poder convertirla en una respuesta que nos permita seguir avanzando desde la confianza, el respeto y el reconocimiento de las opiniones de cada uno", dijo. "Somos políticos haciendo política. Nada más y nada menos. Quienes deberían haber comprendido esto no lo hicieron y les trasladaron a ustedes la responsabilidad que les toca. Y nos encontramos en un escenario en el que ustedes tienen que decidir. Lo único que pido es [que se entienda] que aquí no estamos sentadas solo 12 personas. Están sentadas más de dos millones de personas", manifestó.

El tercero, en la misma línea, fue Joaquim Forn. "Los gobernantes responsables no deberían judicializar un conflicto político", lanzó, diciendo así lo mismo con otras palabras. "Acudí a declarar convencido de que no he cometido ningún delito. Es cierto que me mantengo fiel a mis ideales. Puedo haber cometido errores. Pero en ningún caso he obrado comprometiendo la seguridad de los ciudadanos. Sigo defendiendo el derecho a la libre determinación de Cataluña", explicó.

Llegado el turno de Turull, el espíritu general tampoco cambió. Pero el 'exconseller', ahora diputado suspendido, se rompió al recordar a su familia. Tuvo que parar emocionado y beber agua. Antes de eso, reiteró su compromiso político. "Estoy aquí por mis ideas y porque no renuncié a mi actividad política", dijo, redondeando la frase al recordar que siempre se ha dedicado "al pacto y al acuerdo". "Soy independentista, no lo voy a esconder, lo soy y lo seré. No hay un camino para el diálogo, el diálogo debe ser el camino", dijo. Otra vez el mismo mensaje.

Su compañero Rull se sirvió de un cronómetro. "Estoy acusado por rebelión porque no he renunciado a mi actividad política", quiso denunciar. En su opinión, su encarcelamiento se debió en gran parte al deseo de que fuera suspendido. Apeló también a su tranquilidad mental, "de conciencia". "Hay un escenario de negación de la política y el diálogo, y me temo que existe una cierta tendencia a excepcionar el sistema de derechos y libertades", destacó.

Forcadell, de amarillo

Carme Forcadell, la expresidenta del Parlament, se sentó vestida de amarillo. Muy tranquila, pero evidentemente indignada. Mostró su desacuerdo por su separación del resto de la Mesa de la cámara, acusada de desobediencia en un procedimiento del que se ocupa el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Dijo sentirse perseguida. "Defendimos la libertad de expresión, el derecho de participación política. Durante este juicio ha habido un esfuerzo para visibilizarme, para que saliera mi nombre cuantas más veces mejor, para incriminarme con falsos testimonios, sin ninguna prueba", denunció.

"En el Parlamento no puede entrar la censura", destacó. Y también quiso recordar la inviolabilidad parlamentaria: "Aquí la invoco, es la base de la libertad y la separación de poderes". Recordó su año y medio en la cárcel, una prisión "injusta", y dejó clara su opinión respecto al juicio: "No ha servido de nada".

Torra abandona la sala al hablar Santi Vila

Santiago Vila, exconseller de Empresa, se sentó ante el tribunal del 'procés' con el aura del 'renegado'. Su dimisión tras el 1-O y antes de la DUI le ha relegado a la categoría de los traidores a los ojos de sus compañeros de banquillo y de los partidos a los que todos pertenecen, sensación que se reflejó una vez más este miércoles: el 'president' de la Generalitat, Quim Torra, presente en el Supremo para mostrar su apoyo a los acusados, abandonó la sala según comenzó a hablar.

Más allá del feo del 'president', Vila rebajó el tono y defendió que hubo errores por parte de todos: "Nada de leyenda negra en España, nada de fatalidades, pero en nuestra historia demasiados retrocesos", aseguró. "En ningún sitio estaba escrito que las cosas fueran a terminar como terminaron el 27 de octubre. ¿Qué hubiera pasado si se hubieran convocado elecciones?", se preguntó. Su mensaje fue claro: "Para analizar el mosaico hay que entender y analizar todas sus teselas".

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