EL DETENIDO SIGUE EN EL CALABOZO

La Policía, en alerta por una posible venganza del clan gitano agredido en Aranjuez

El autor de los disparos que acabaron con la vida de una de sus cuñadas e hirieron a otra y a su suegra se entregó a la Policía Local para evitar ser agredido por la familia de la asesinada

Foto: Agentes de la Policía Local y de la Policía Nacional, en el portal de la vivienda del agresor. (EFE)
Agentes de la Policía Local y de la Policía Nacional, en el portal de la vivienda del agresor. (EFE)

La Policía Local de Aranjuez y la Policía Nacional continúan en alerta en la localidad madrileña de Aranjuez por lo que puede pasar ahora. El municipio vive en estos momentos una tensa calma después de que J. M. J., un hombre de 38 años, fuera detenido por agentes de la Policía Local acusado de matar a una de sus cuñadas, de 35 años, y herir de gravedad a otra cuñada más y de forma leve a su suegra. El arrestado, que se estaba separando de su mujer, con la que tiene cinco hijos, disparó a las tres desde la ventana de su piso con una escopeta de caza.

Debido al proceso de divorcio, el hombre, que había estado en prisión ya antes por narcotráfico y tenencia ilícita de armas, había decidido mudarse al mismo barrio en el que residía su familia política. Tras disparar a las tres mujeres, se atrincheró en la vivienda hasta que llegó la Policía Local. Varios agentes de esta corporación le invitaron a bajar y el hombre accedió sin violencia alguna. "Solo pensaba en que no lo atraparan los del otro clan, estaba más seguro con nosotros y lo sabía", aseguran fuentes de la Policía Local, que arrestaron al autor de los disparos, lo trasladaron hasta sus dependencias y lo encerraron en los calabozos, donde aún continúa hasta que finalicen las diligencias previas y sea puesto a disposición judicial.

La Policía, en alerta por una posible venganza del clan gitano agredido en Aranjuez

Mientras esto ocurre, tanto la Policía Local como agentes de la Policía Nacional trasladados hasta la localidad vigilan la zona. Un grupo de la Unidad de Intervención Policial —los antidisturbios— estuvo ayer toda la mañana vigilando el barrio en el que tuvieron lugar los hechos. Varias patrullas de la Policía Local y de la Policía Nacional hicieron lo propio con el fin de comprobar que el área estuviera controlada y no se produjeran más altercados. Las mismas fuentes policiales explican que por la comisaría no apareció nadie a visitar al detenido. "Ni de su familia ni de la otra", explican. "Lo normal cuando hay broncas como estas es que luego haya lío también en dependencias policiales", aseguran las fuentes consultadas, que sin duda esperan una reacción del clan agredido.

Desde la Policía Nacional, por su parte, siguen pendientes de cómo evoluciona el asunto y de si llega finalmente una reacción por parte de la familia de las mujeres agredidas. Agentes de esta corporación desplazados a la zona continúan atentos en coordinación con funcionarios de la Policía Local, que de momento han realizado todos los trámites de actuación y mantienen al detenido en sus dependencias. Fuentes de ambas corporaciones esperan que poco a poco se calme la tensión, aunque no descartan que en algún momento se produzca la mencionada reacción familiar.

Durante los minutos posteriores a los disparos, de hecho, la calle se convirtió en un hervidero. Miembros de la familia de las mujeres y varios vecinos increpaban al tirador, que se encerró en la vivienda atrincherado hasta que llegó la Policía Local. Las primeras diligencias apuntan a que todo comenzó por un intento por parte del hombre de increpar a su mujer. La tensión fue subiendo en el portal de la vivienda de la calle Victoria Kamhi hasta que alrededor de las 22:00 tuvieron lugar los disparos.

Los vecinos llamaron a Emergencias. Los servicios sanitarios se trasladaron hasta el lugar y atendieron a las víctimas. No pudieron hacer nada por la cuñada de 35 años, a la que le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar durante 40 minutos sin éxito. Las otras dos heridas fueron trasladadas al Hospital 12 de Octubre. Fuentes policiales aseguran que este tipo de crímenes no se consideran violencia de género, porque no tienen lugar entre parejas.

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