LO HAN CONFESADO A LA POLICÍA

La Liga tiene un problema: el capitán del Huesca era 'tipster' y 3 jugadores apostaban

La Policía descubre que Gonzalo Melero ofrecía pronósticos de resultados en Twitter y que otros dos miembros de la plantilla, Álex Gallar y Juanjo Camacho, y el ex Samu Sáiz hacían apuestas

Foto: Gonzalo Melero se lamenta por una ocasión fallada ante la meta de Courtois en el Real Madrid-Huesca. (EFE)
Gonzalo Melero se lamenta por una ocasión fallada ante la meta de Courtois en el Real Madrid-Huesca. (EFE)

La lacra de las apuestas no solo está devorando los barrios humildes. También se expande como un cáncer por las plantillas de Primera y Segunda División. Y en algunos equipos ya hay metástasis. El Centro de Integridad en el Deporte y Apuestas de la Policía Nacional ha descubierto que uno de los capitanes de la Sociedad Deportiva Huesca ejercía de 'tipster' o pronosticador de resultados para terceros, y que otros tres jugadores del conjunto aragonés hacían sus propias predicciones deportivas. Cuatro de cuatro interrogados admitieron que simultaneaban el deporte de élite con escarceos por el oscuro mundo de las apuestas, según documentos incorporados al sumario a los que ha tenido acceso El Confidencial. La operación Oikos ha levantado las alfombras del fútbol y lo que había debajo tiene poco que ver con los sentimientos que, cada fin de semana, arrastran a miles de aficionados a los estadios de toda España.

El foco del caso se sitúa sobre los dos presuntos cabecillas de la trama, los exfutbolistas Raúl Bravo y Carlos Aranda. El primero tocó la gloria en la Selección española y el Real Madrid. El segundo jugó en la máxima categoría del fútbol en hasta ocho equipo distintos. Tras dejar el deporte, habrían aprovechado su relación con jugadores en activo para manipular varios encuentros y obtener grandes sumas de dinero en operadores nacionales y asiáticos. Pero Bravo y Aranda, apodados 'los malos', no habrían podido montar ese lucrativo negocio sin la ayuda de otros implicados.

De i a d, los jugadores del Huesca Álex Gallar, Juanjo Camacho, Íñigo López y Samu Saiz.
De i a d, los jugadores del Huesca Álex Gallar, Juanjo Camacho, Íñigo López y Samu Saiz.

Los expertos en apuestas de la Policía sospechan que, en uno de los partidos presuntamente adulterados, un Huesca-Nàstic de Segunda que se jugó el 27 de mayo de 2018, Bravo y Aranda contaron con colaboradores sobre el terreno de juego para asegurarse de que el partido se saldaba con una victoria visitante, como finalmente ocurrió. Acabó 0-1, a pesar de que el Huesca llegó al partido sacando 29 de puntos de ventaja a su rival. Hacía cinco años que no se producía en España una variación tan escandalosa en las cotizaciones de un evento deportivo, y más de la mitad de los operadores dejaron de ofertarlo, como informó este diario.

Centrocampista en el césped, 'tipster' en Twitter

La inquietud creció durante el interrogatorio de varios de los jugadores que militaban en el Huesca en esas fechas. Gonzalo Melero, un medio centro ofensivo que llegó al club en la temporada 2016-17 y que esta temporada ha ejercido de capitán a pesar de su juventud (tiene 25 años), admitió la semana pasada durante su declaración como testigo en la comisaría de la capital oscense que había ejercido como pronosticador de apuestas, aunque se excusó asegurando que “hacía mucho tiempo de eso”. Ofrecía sus consejos a través de una cuenta de Twitter que ha sido localizada por la Policía. También confesó a los investigadores que hacía sus propias apuestas deportivas con regularidad.

Otros dos futbolistas del SD Huesca que también formaban parte de su plantilla cuando se jugó el Huesca-Nàstic bajo sospecha reconocieron en comisaría que eran apostadores. Uno de ellos es el delantero Álex Gallar, que aseguró que, en realidad, solo había metido dinero en partidos de baloncesto de la NBA y que hacía tres años que no probaba suerte.

El segundo es el centrocampista Juan José Camacho, el jugador que más partidos ha disputado con la elástica del Huesca en la historia del club. Según los documentos a los que ha tenido acceso El Confidencial, Camacho admitió que ha realizado apuestas, pero dijo que “las pérdidas han sido más grandes que las ganancias” y que siempre lo ha hecho de forma “moderada”.

El partido con el que empezó todo

Las preguntas de los expertos en juegos de azar de la Policía no eran inocentes. Melero, Gallar y Camacho jugaron aquel Huesca-Nàstic, el hilo del que empezaron a tirar los agentes hasta llegar a la operación Oikos. Melero y Gallar saltaron al campo de inicio y Camacho entró en el minuto 80. El equipo catalán se había adelantado ocho minutos antes, como presuntamente se había pactado. El delantero Ikechukwu Uche recibió en el área pequeña un centro medido y remató de cabeza a bocajarro. Nadie le molestó. Ni a él ni al compañero que le puso el balón desde la banda. Poco después, en el minuto 83, el defensa local Carlos Akapo hizo una dura entrada y fue expulsado con roja directa. Ya no se movió el marcador.

Otros dos jugadores que pasaron por el Huesca habrían tenido un papel más relevante en la red de amaños, la primera desmantelada en España que había logrado infiltrarse en el fútbol profesional. Solo un escalón por debajo de Bravo y Aranda se encontraba el central Íñigo López, en el Deportivo de La Coruña esta última temporada. En las dos anteriores, militó en el conjunto oscense. No disputó el partido que dio origen al caso pero las escuchas telefónicas y los seguimientos le atribuyen un papel decisivo en la manipulación de aquel 0-1. En ese momento, era el tercer capitán del equipo, una prueba de la ascendencia que tenía en el vestuario. La Policía lo arrestó en la ciudad gallega.

También fue detenido en Oikos otro ex del Huesca, el medio centro ofensivo Samu Sáiz, que fue fichado el pasado enero por el Getafe de Primera. Antes había jugado para el club aragonés, en concreto, entre 2015 y 2017. La Policía lo detuvo la semana pasada en Ibiza, donde se encontraba de vacaciones. Sería el tercer futbolista con pasado en el Huesca que confiesa ser apostante. Sáiz, de 28 años, declaró a preguntas de los agentes que su sueldo mensual ascendía a 50.000 euros netos, una cifra más que considerable. Pero admitió que jugaba con dinero con frecuencia para conseguir ingresos extra. No obstante, afirmó que solo invertía en competiciones de tenis y baloncesto.

La guerra de la prevención

¿Qué lleva a un futbolista profesional que gana 50.000 euros al mes a jugarse su carrera con apuestas deportivas? El Departamento de Integridad de LaLiga recorre cada temporada España para explicar a miles de jugadores de todas las categorías, incluido el fútbol femenino y los equipos juveniles, cómo funcionan las mafias de los amaños, qué trucos utilizan para captar colaboradores y a qué consecuencias, tanto deportivas como penales, se enfrentan si se prestan a adulterar un partido. Las charlas tiene un fin pedagógico, pero también disuasorio, porque las mafias de los amaños avanzan en Occidente y no se detienen ni siquiera ante los altísimos salarios que se pagan en el primer deporte de España.

Casos como Oikos demuestran que esa labor preventiva no es suficiente. Hay un ejemplo reciente muy claro. El pasado 19 de marzo, el jefe del Centro de Integridad en el Deporte y Apuestas de la Policía Nacional, el inspector Jesús Fuentes, impartió una conferencia sobre los riesgos que entrañan los amaños a los futbolistas del Real Valladolid. Apenas dos meses después, policías de esa misma unidad detenían al capitán del equipo vallisoletano, Borja Fernández, por haber corrompido presuntamente el Valladolid-Valencia del 18 de mayo. El encuentro terminó 0-2 y certificó el acceso de los valencianistas a una plaza de Champions.

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