ENTREVISTA AL ALCALDE ELECTO DE ÁVILA

El candidato que se vengó en caliente del PP: "Aprendí de Errejón, Bescansa y Monedero"

Jesús Manuel Sánchez Cabrera dejó el PP en diciembre y acaba de lograr la alcaldía de Ávila después de décadas de alcaldes populares. Explica que Casado ni le cogió el teléfono para relevarlo

Foto: Juan Manuel Sánchez Cabrera, en Ávila. (R. M.)
Juan Manuel Sánchez Cabrera, en Ávila. (R. M.)

Jesús Manuel Sánchez Cabrera ha ejecutado el sueño de todo empleado: en diciembre abandonó el PP cuando le relegaron en la lista a candidato por Ávila y cinco meses después ha obtenido el 35% del voto en la capital y está a dos concejales de la mayoría absoluta. Después de 28 años de alcaldes del PP, ha dejado a su antiguo partido sin la alcaldía, tiene la llave de la diputación y hasta representación en el Parlamento regional.

Sánchez Cabrera, excompañero de pupitre de Íñigo Errrejón en la carrera de políticas, tiene una historia. En 2015, con solo 32 años, le dio un ictus y el médico le dijo que dejara la política. Cuando dudaba entre hacer un curso de cocina o de carpintería, se le presentó la oportunidad de ser presidente de la Diputación de Ávila y lo hizo dando un golpe de mano y ganando al candidato oficial del partido. "Mi mujer me dijo que tenía que hacer lo que me gusta aunque me acortase la vida. El médico me explicó que no lo estaba entendiendo, que me iba a morir. Y le respondí que él también iba a morirse".

La entrevista se produce en una plaza en Ávila entre continuas interrupciones de vecinos que lo saludan y felicitan. "Yo te voté". "Gracias, mi niña". Sánchez Cabrera representa los problemas del PP en una sola persona. En la purga de Casado en diciembre, fue fulminado sin explicaciones y ahora se ha vengado. Como si un canterano al que no le ves hueco en el equipo te marca tres goles en tu estadio. Porque Ávila es, o era, la casa del PP, donde Casado fue candidato, la tierra de Suárez y Acebes. Una microhistoria del PP donde la venganza no se sirve fría sino hirviendo.

PREGUNTA. Como Pablo Casado, usted es producto de Nuevas Generaciones. ¿Cómo entró en política?

RESPUESTA. Desde pequeño me interesaba la política. Mi abuelo fue alcalde en el pueblo, Padiernos, mi bisabuelo también lo fue en el de mi madre. Mi abuelo fue el último alcalde de la dictadura franquista y en las primeras elecciones ganó uno del PSOE que le pidió que fuera el juez de paz. En cuanto cumplí 18 años, me afilié a Nuevas Generaciones, sería el año 2000.

P. ¿Y los estudios?

R. Estudié Ciencias Políticas. Coincidí con Errejón, que iba a mi clase, y muchas veces nos sentábamos juntos. No sé si se acordará de mí, pero yo muy bien de él. Entonces Íñigo llevaba las rastas muy largas y conversábamos mucho. Era muy interesante y muy listo. Un día, hace años, vi en la tele al portavoz del 15-M y le dije a mi mujer: "Creo que ese es Íñigo", pero me costó reconocerlo porque no iba con las rastas. Aprendí mucho de la profesora Carolina Bescansa en Comunicación Política y Campañas Electorales, de Juan Carlos Monedero en Teoría del Estado, de Jorge Verstrynge en Partidos Políticos Comparados... Al que no conocí entonces fue a Pablo Iglesias, aunque sí me lo presentaron luego.

P. Era una facultad muy de izquierdas. Sería un bicho raro.

R. Lo era. Hubo momentos tensos con gente a la que no le dejaban dar las conferencias. Pero a mí la facultad me ayudó a ser más moderado porque tenía muchas conversaciones de política con Íñigo y eso te sirve para ver las cosas desde distintos puntos de vista. En política social, soy de centro izquierda, y en cuanto a la económica, me gusta más la de centro derecha. No terminé la carrera, eh, porque saqué la oposición para Caja de Ávila, hoy Bankia, en cuarto y empecé a trabajar.

P. Toda la vida en Nuevas Generaciones. ¿Ahí se aprende a medrar, básicamente?

R. Para mí Nuevas Generaciones es un recuerdo fabuloso. Éramos un grupo de jóvenes a los que nos interesaba la política y queríamos formarnos. Organizábamos charlas, conferencias y convivencias para intercambiar impresiones.

Iker Casillas recibe la Medalla de Ávila de manos de Sánchez Cabrera. (EFE)
Iker Casillas recibe la Medalla de Ávila de manos de Sánchez Cabrera. (EFE)

P. La vida del partido también son zancadillas, y eso se aprende en las juventudes.

R. Eso es teoría e historia del poder. Donde hay poder, siempre hay problemas y luchas internas por él. Es normal. Ocurre en un partido político y en una cofradía, por ejemplo.

P. Y cuando se acabe la política, ¿puede volver a Bankia?

R. Entré a trabajar en 2007 y dejé el trabajo en mayo de 2015 porque sufrí un ictus en enero de ese año. Los médicos me recomendaron que buscara un trabajo más tranquilo, y mire.

P. No se le nota.

R. Noto que voy un poco más despacio a la hora de hablar o de pensar. Antes, al pensar en la facultad, hay recuerdos que noto que están ahí pero que tengo que buscarlos. Es como cuando sacas el agua de un pozo con una cuerda, que sabes que está ahí pero que tarda en salir. Pues así me pasa. Antes iba mucho más rápido. Me afectó a la parte del cerebro que controla las emociones y me hizo entrar en depresión. Cuando me buscaron para ser presidente de la diputación, estaba saliendo de una depresión profunda.

P. ¿Y con esos antecedentes se mete en política?

R. Estando en la diputación, he tenido cinco o seis microinfartos cerebrales, uno de ellos en un viaje oficial, y me atendió la subdelegada del Gobierno, que era médico. Luego me descubrieron que tengo apnea del sueño. Duermo con un respirador y desde entonces, todo bien. Pero antes de eso no sabían por qué era. Un día, el médico me explicó que no lo estaba entendiendo, que me iba a morir. Le respondí que él también iba a morirse. Mi mujer me dijo que tenía que hacer lo que me gusta aunque me acortase la vida. Que me dijeran antes de entrar en política que tengo muchas posibilidades de morir me hace entender la vida de otra manera. No guardo rencor y valoro a todo el mundo. Uno de los chicos que me acaba de saludar es el número tres del PP.

P. Menudo roto le ha hecho al PP.

R. No creo que sea un roto.

P. Sí, sí es un roto. Casado era hace cuatro años el número uno por Ávila y ahora alguien de Nuevas Generaciones al que conoce de hace años le quita la alcaldía y hasta puede que la diputación.

Las municipales cambiaron el mapa de Ávila.
Las municipales cambiaron el mapa de Ávila.

R. El PP pudo liderar el cambio dentro del propio partido y no quiso. Ha sido un problema del PP. El roto se lo han hecho solos.

P. ¿Cómo fue su salida?

R. Fui candidato del PP a la alcaldía desde el 15 de octubre pasado, el día de la patrona de la ciudad. Mientras esperábamos en la catedral para salir en la procesión, porque estaba lloviendo, el presidente del PP de Ávila habló con Casado y le dijo que la propuesta que iban a elevar era que fuera yo el candidato. Casado dijo que le parecía muy buena idea, que sacaría muy buen resultado porque había encuestas en Génova que avalaban el nombramiento. "Dile a Jesús Manuel que comience a preparar una candidatura fuerte y adelante". Luego se torció y el 19 de diciembre me dijeron que no era el candidato.

"Conozco a Casado desde que teníamos 20 años, pero no he podido hablar con él. Cuando le llamé, no cogió el teléfono ni he coincidido con él"

P. Casado conoce bien Ávila. Fue candidato por la provincia. Algo le diría.

R. Y yo he tenido mucha relación con Casado. Cuando él era presidente de Nuevas Generaciones en Madrid, yo era el secretario general en Ávila. Lo conozco desde que teníamos 20 años, pero no he podido hablar con él. Cuando le llamé, no cogió el teléfono ni he coincidido con él. Vino a Ávila a un acto cuando yo era aún presidente de la diputación: no fui invitado al acto para que no coincidiéramos.

P. ¿No le ofrecieron nada?

R. Me dijeron un día que ya no era candidato y me ofrecieron ser diputado o eurodiputado, que estaba bastante caro. Pero por mi experiencia en cuatro años en la diputación, quise intentarlo. El proyecto del PP no aportaba nada nuevo, era continuismo y yo quería dar un cambio. El partido Por Ávila estaba creado y me dijeron que me fuera con ellos. Ávila me da pena, porque los jóvenes no tienen posibilidades de sobrevivir. Antes nos íbamos a estudiar pensando en volver. Ahora se van a Salamanca o Madrid sabiendo que no hay regreso.

P. Esa elaboración de listas se hizo en Génova con mano de hierro. No solo en Ávila. También en Segovia, Cantabria... Había candidatos que el día antes de ser designados oficialmente no sabían si iban o no.

R. A mí solo me dijeron: "El partido ha decidido que no seas tú el candidato". Entiendo que alguien influyó en Casado, pero lamento que no diera la cara. Aunque ellos toman las decisiones, yo eché de menos una llamada.

"Si Casado hubiera confiado en el partido, los resultados habrían sido mucho mejores. Han estado influenciados por el aznarismo"

P. El PP hizo sus listas autonómicas y municipales desde Madrid, pero a veces España es más compleja de lo que se percibe en Madrid.

R. La nueva dirección a nivel nacional cometió un error de base, no apoyarse en las direcciones provinciales y regionales. Cuando ha habido primarias para elegir a los presidentes provinciales y locales, estos tienen legitimidad suficiente como para que la nueva dirección confíe plenamente en ellos para las listas, los candidatos… Al final, quien mejor conoce cada territorio es la gente que vive allí, y eso reduce la probabilidad de equivocarse. Lo contrario lleva a unas decisiones que hemos visto por toda España y que han llevado al PP a los peores resultados de la historia. No sé si ha sido tanto cosa de Pablo como de su equipo.

P. ¿A quién se refiere?

R. El presidente es el último responsable, pero no sé si ha sido tanto él como el equipo: Teodoro, Maroto... La gente que ha estado elaborando las listas. Al final, Teodoro ha pilotado el tema de las candidaturas. Ha sido un error, e imagino que habrán aprendido y no lo cometerán otra vez. Tienen que confiar más en las direcciones regionales. ¿Quién mejor que un presidente provincial para saber quiénes son los más queridos y los que mejores resultados le van a dar al partido? Si hubieran confiado en el partido, los resultados habrían sido mucho mejores. Han estado influenciados por personas que venían del aznarismo, incluido Aznar.

P. ¿Cree que si se hubiera presentado con el PP habría sacado tan buen resultado? ¿O la marca está dañada y es un lastre?

R. Es imprevisible. La marca PP está muy dañada a nivel nacional y local, porque los últimos cuatro años de gestión del PP en Ávila han sido nefastos. Así lo percibe la ciudadanía y quería un cambio, pero no sé qué habríamos sacado. Yo intenté cambiar Ávila desde dentro del PP pero no fue posible por muy poquito.

Pablo Casado y Jesús Manuel Sánchez Cabrera. (EFE)
Pablo Casado y Jesús Manuel Sánchez Cabrera. (EFE)

P. ¿Cómo fue su campaña?

R. Con unos puestos por la calle y en redes sociales. No teníamos espacios publicitarios ni teníamos dinero para publicidad pagada. Hemos hecho unas pulseras con donativos y poco más. Pero ni banderolas ni cartelería. Creo que hicimos 20 carteles para pegada y algunos se los llevaron los alcaldes de recuerdo. Pero el partido Por Ávila cogió músculo rápido. Hemos tenido dos apoderados por mesa electoral, más que ningún partido. En el acto de fin de campaña no habría menos de 500 personas en un acto en la calle convocado por WhatsApp y redes sociales. Casado había tenido por la mañana un acto y no llegaría a 200 personas.

P. En una ciudad tan conservadora, Vox no ha sacado nada.

R. Ese es el error. Hay una creencia de que Ávila es de derechas, pero yo creo que es de centro derecha, marcada por la figura del presidente Suárez. Se vio en las generales, cuando los votantes prefirieron a Ciudadanos para el voto descontento con el PP.

"Si el partido que más inversiones pone sobre la mesa es el PSOE, no tendremos problemas. Seguimos el modelo de CC o el de CiU en su día"

P. Ahora tiene la llave de la diputación.

R. Tenemos cuatro diputados provinciales para 80 concejales, casi 15.000 votos. El PP tiene 12 diputados, el PSOE ocho, cuatro de Por Ávila y uno de Cs. Hemos trasladado a PP y a PSOE que apoyaremos a aquel partido que nos garantice mayor número de inversiones, bien del Estado o de la Junta de Castilla y León. Que nos garanticen inversiones. Si el partido que más inversiones pobe sobre la mesa es el PSOE, no tendremos problemas. Seguimos el modelo de Coalición Canaria o el que tuvo en su día CiU.

P. Si todas las provincias tuvieran un partido así, España sería ingobernable.

R. Serían reinos de Taifas. Pero eso se explica por el déficit de inversión y progreso de esta provincia. El PP veía que siempre iba a ganar aquí aunque presentase el palo de una escoba. Entonces decían: "¿Para qué voy a invertir aquí?". El PSOE decía lo mismo, pero porque pensaba igual, que no iba a ganar nunca. Hemos sido esclavos de nuestros votos.

P. En el congreso de julio, ¿iba con Casado o con Soraya?

R. La dirección provincial dio libertad de voto y cada uno votó libremente, pero creo que mayoritariamente votamos a Casado. Yo voté a Casado.

Pedro Sánchez merece todo el respeto porque es el presidente que han elegido los españoles y jamás le llamaré felón ni traidor

P. No es un caso de purga sorayista entonces.

R. No, no. Y había personas muy cercanas a Casado que vieron lo que votamos. No nos escondimos.

P. ¿Es más de Aznar o de Rajoy?

R. Han sido dos buenos presidentes. Los dos tuvieron momentos muy difíciles y aún no han sido reconocidos. Todos, todos los expresidentes han hecho cosas buenas para España, incluso Zapatero, que abrió un marco social muy bueno para los españoles, pero hasta que no pasa un tiempo no se les reconoce.

P. ¿Todos? ¿Sánchez también lo será? Casado ha llegado a decir que Sánchez es un felón.

R. Pedro Sánchez merece todo el respeto porque es el presidente que han elegido los españoles y jamás le llamaré felón ni traidor. Tiene que tomar decisiones y serán los españoles los que dentro de cuatro años juzguen si lo ha hecho bien o mal. No me gusta que llegue a puntos de encuentro con los independentistas porque para mí la unidad de España es prioritaria, pero es verdad que el PSOE ha coqueteado con ellos pero no ha llegado a formalizar nada que ponga en peligro esa unidad de España. De momento, merece un voto de confianza y decidiremos en cuatro años.

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