AUDIENCIA PROVINCIAL DE LLEIDA

Tres años a una mujer por envenenar a su marido con cava, natillas e intentar ahogarle

La mujer planeó matar a su marido pero todo falló y este logró escapar y encerrarse en la habitación de su hija, donde llamó a los servicios de emergencias

Foto: Mossos d'Esquadra. (EFE)
Mossos d'Esquadra. (EFE)

Carmen R. R. y su marido arrastraban una crisis de pareja desde hacía años. En enero de 2018, incluso fueron a terapia psicológica para intentar arreglar las cosas. Pero nada. No había forma de recuperar el amor. La tensión era alta en la casa de cuatro plantas que ambos habitaban junto a una de sus hijas, la menor, de 22 años. En una ocasión, la mujer se puso violenta y le propinó una retahíla de patadas y puñetazos a su esposo. Le amenazó y hasta trató de tirarle por las escaleras.

El 5 de febrero del mismo año, la cosa alcanzó un camino sin retorno. Aprovechando que su hija había salido, Carmen planeó el asesinato de su marido. Trituró un cóctel de medicamentos compuesto por un relajante muscular (ciclobenzaprina) y dos sedantes (zolpidem y sertralina) y lo mezcló con unas natillas cubiertas de nata. Al terminar la comida, le ofreció el combinado a su esposo, que tomó una primera cucharada, pero inmediatamente desechó el postre. El "sabor extraño" de las natillas, según describe la sentencia de la Audiencia Provincial de Lleida que condena a la señora, provocó que el hombre las rechazara y optara por tomarse otras.

La mujer tenía que pasar a un plan B, por lo que limpió bien el envase de las natillas, lo tiró a la basura con el fin de evitar ser descubierta y pasó a ejecutar la alternativa que también tenía pensada. Le propuso a su marido tomar "un baño juntos" y este accedió. Ella llenó la bañera con agua caliente, puso velas por todo el cuarto y puso a enfriar una botella de cava. Una vez que estaba listo el improvisado 'spa', los dos se desnudaron y entraron en la tina. "La acusada le propuso brindar y beber cava de forma insistente", relata la resolución.

Sin embargo, él declinó en todo momento sorber gota alguna de la bebida. En un momento dado, y ante la insistencia de la mujer, el hombre se mojó los labios. Ella se dio cuenta de que no había manera de que tragara el líquido y se disgustó. Después de tres cuartos de hora, la mujer decidió salir de la bañera. Se secó, agarró una toalla y, mientras su pareja estaba de pie y de espaldas aún dentro de la bañera, se la envolvió al cuello y tiró "de forma violenta" hasta que le tiró al suelo. En la caída, el hombre se golpeó en la cabeza contra un radiador, resbaló hasta la taza del váter y se quedó tendido en el piso.

Aturdido y ensangrentado

Ahí su esposa aprovechó para propinarle un botellazo de cava en la cabeza, primero, y otro porrazo "con un objeto contundente de cristal colocado en el interior de una bolsa de plástico", después. La víctima quedó "aturdida" mientras sangraba, sobre todo por un corte en el pie que le habían provocado los trozos de cristal. En un momento dado, sin embargo, consiguió zafarse y escaparse del baño. La mujer desnuda comenzó a perseguir a su marido, también sin ropa, por el pasillo. Cuando le alcanzó, se abalanzó sobre él y lo volvió a tirar al suelo.

Agarró un jarrón y golpeó de nuevo en la magullada cabeza del esposo, quien a pesar del estacazo logró bajar por las escaleras "a trompicones". Tenía intención de salir entonces de la vivienda, pero la puerta estaba cerrada y no lo consiguió. Escuchó entonces cómo se movía "el cajón de los cubiertos de la cocina". Fue entonces cuando pensó que su mujer empuñaría en ese momento un cuchillo e iría a por él. Ante ese temor, decidió volver a subir al primer piso de la casa. Se encerró en la habitación de su hija y llamó al 112. Avisó de que su mujer quería matarle y esperó a que llegara la Policía.

Mientras esto ocurría, telefoneó también a su hija con el fin de que la joven de 22 años, que tenía llaves de la vivienda, abriera la puerta a los Mossos d'Esquadra cuando estos llegaran. Minutos más tarde, llegaron varios agentes. Él los vio desde la ventana y les avisó. Los funcionarios rompieron un cristal y accedieron al inmueble. Subieron y liberaron al hombre. Luego fueron al baño, donde yacía aún con vida en el agua ensangrentada la mujer con cortes en las muñecas y en las ingles.

El relato ha sido dado por bueno por la Audiencia Provincial de Lleida, que ha condenado a Carmen a tres años de prisión y a abonar las costas del procedimiento por un delito de homicidio en grado de tentativa así como a abonar 5.000 euros a su marido en concepto de responsabilidad civil. El tribunal no ha creído la versión esgrimida por la mujer, que sostenía que su esposo trató de mantener con ella una "relación sexual anormal" mientras ambos estaban en el baño, que ella se negó, él se enfadó, ella salió de la bañera, él le pidió que le secara y los dos cayeron al suelo, algo se rompió y se llenó de sangre el pavimento, lo que provocó una pelea entre ambos.

"La particular versión de la acusada [sostiene el tribunal] no ha logrado sin embargo convencer a la sala, resultando del todo inverosímil ante el resto de la clara y contundente prueba de cargo practicada, entre la que destaca la declaración de la víctima", que con base en la jurisprudencia del Tribunal Supremo resulta suficiente para la Audiencia Provincial para inculcar la presunción de inocencia.

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