FESTIVAL DEL HUMOR EN LAS PERICIALES

Heridas subjetivas: Junqueras trata de desmontar a los agentes del 1-O

El juicio del 'procés' se convirtió este jueves en una pasarela de expertos variopintos y transcurrió como si de una 'sitcom' se tratara

Foto: Vista general de la sala del Tribunal Supremo. (EFE)
Vista general de la sala del Tribunal Supremo. (EFE)

Festival del humor a cuenta de los peritos. El juicio del 'procés' se convirtió este jueves en una pasarela de expertos variopintos y transcurrió como si de una 'sitcom' se tratara. De tropiezo en tropiezo, risas enlatadas incluidas. En la comedia hubo fiscales enfadados u olvidadizos. Peritos despechados y expulsados de la sala. Informes anulados. Una filóloga de verbo florido. Y dos expertos que acudieron a petición de Oriol Junqueras para desmontar las agresiones que, según las acusaciones, sufrieron los policías y guardias civiles de la mano de los votantes en los colegios electorales.

Heridas subjetivas: Junqueras trata de desmontar a los agentes del 1-O

Fue accidentado, como todas las despedidas. El juicio se despide de otra fase. Se acabó, después de 422 testigos y siete periciales, esa imagen ya familiar de comparecientes que se sientan ante la mesa de caoba con sus vasos de agua y el tribunal al frente. Para el acto final, acudieron dos médicos para repasar la etiología de las lesiones de los agentes. Aseguraron que un alto porcentaje de los 103 heridos en los centros no mostró signos físicos de golpes. Otro porcentaje no explicó cómo se produjo la lesión. En resumen, un moratón puede proceder de un puñetazo, de una patata o de un tropezón. No hay prueba de que nadie zurrara a nadie.

"La mayoría de las lesiones son leves". "Ningún caso grave". Etiología es la palabra. Parte de la medicina que estudia el origen o las causas de las enfermedades. En opinión de los dos doctores, los golpes recibidos pueden tener "multitud de causas infinitas". "Puede tener una lesión si va por la calle mirando el móvil y tropieza con un árbol", dijo uno. "Por ejemplo, hay una declaración en un informe médico en el que el funcionario declara que tiene una contusión en el pie porque se le ha caído una puerta metálica al reventarla. Eso no es una agresión", dijo el otro.

De la etiología a la filología, una de las declaraciones de la jornada fue la de Gemma Rigau, jefa del departamento de Gramática del Institut d'Estudis Catalans, la Real Academia de la Lengua del catalán. Voz radiofónica, de actriz de rodaje. Maneras exquisitas. Expuso con delicadeza suprema (nunca mejor empleado el término) la belleza de una frase: "L'1 d'octubre s'ha de celebrar un referèndum". Solo unas palabras, sí. Pero unas que apuntaban a que los Mossos respaldaban la consulta ilegal.

La Guardia Civil tradujo la frase por un "se ha de celebrar". Imperativo, ineludible, inexcusable. La traducción correcta es "se celebrará"

Es un claro caso de "falso amigo" lingüístico, dijo. La Guardia Civil tradujo la frase por un "se ha de celebrar". Imperativo, ineludible, inexcusable. La traducción correcta es "se celebrará o se va a celebrar". La declaración se cuajó de perlas. "El español es más rico en perífrasis". Refranes incluso. "Agua que no se ha de beber déjala correr".

Hablando de cosas que se dejaron correr, la tarde acogió una pericial 'interruptus'. La Fiscalía había reclamado oír a dos policías que analizaron documentos incautados a Josep Maria Jové como el Enfocats. Escuchar su análisis del contenido de esos documentos. Olvidando un pequeño detalle. Uno de los agentes estaba 'repetido', como los cromos. Ya vino como testigo. Las defensas protestaron. El tribunal las escuchó y decidió que uno de ellos debía abandonar la sala y el otro debía perder su calidad de experto. Aun así, olvidando el refrán de la filóloga, no dejaron correr el agua y los letrados volvieron a protestar. La cosa se puso tan tensa que el fiscal Javier Zaragoza acabó renunciando a la prueba. Adiós informe sobre Enfocats.

No fue el día de la Fiscalía. El interrogatorio de la mañana a los arquitectos que debían exponer el valor de uso de los colegios que se abrieron el 1-O fue otro acto fallido. La fiscal Consuelo Madrigal ni siquiera preguntó, en un error difícil de explicar, a cuanto se elevaba la cantidad.

Unos peritos no aparecían. "¿Están? Pues mire qué alegría", dijo Marchena después de que los localizaran. Otros se querían ir. El último se marchó dejando un rastro de melancolía. Se acabó. El juicio aborda su tramo final.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios