EN EL JUICIO DEL 'PROCÉS'

Bronca de Marchena al abogado de Cuixart: "Ha venido a narrar, no a difundir política"

La declaración del candidato de En Comú Podem a las generales, Jaume Asens, terminó con Marchena y Solá como protagonistas, pues ambos protagonizaron un largo rifirrafe

Foto: Imagen tomada de la señal de video institucional del Tribunal Supremo, del presidente del tribunal, Manuel Marchena. (EFE)
Imagen tomada de la señal de video institucional del Tribunal Supremo, del presidente del tribunal, Manuel Marchena. (EFE)

"Se me está vulnerando el derecho de defensa". La frase la lanzó uno de los abogados de Jordi Cuixart ante las advertencia del magistrado Manuel Marchena. Alex Solá la dijo en voz baja, pero no por ello fue más suave. Juez y letrado protagonizaron la última bronca en el juicio del 'procés' durante la declaración del candidato de En Comú Podem a las generales, Jaume Asens, que compareció en el Supremo la tarde de este lunes. Todo comenzó cuando Solá pidió al testigo que detallara la postura de su partido frente al 1-O, solicitud que Marchena cortó tajante. A partir de ahí, el tono fue subiendo y hasta el testigo se ganó una advertencia del presidente del tribunal.

"¿Su formación se sentía copartícipe de esta convocatoria [del 20-S]?", lanzó Solá al poco de comenzar el interrogatorio. Antes de que el testigo respondiera, Marchena le paró los pies: "Don Alex, preguntarle por la identificación de su formación política trasciende el objeto de este procedimiento", avisó. "Formule otra pregunta si es tan amable. Y si no está de acuerdo, haga constar su protesta. La decisión es clara y rotunda: no cabe que iniciemos un debate sobre la actitud de cada uno de los partidos en relación con este tema", trató de zanjar el magistrado mientras el abogado mascullaba protestas.

El rifirrafe no quedó ahí y a cada pregunta la tensión fue en aumento. "Se me está vulnerando el derecho de defensa", terminó diciendo el abogado. Aunque el presidente le explicó que precisamente por eso se le ofrecía formular protesta, Solá no estuvo conforme y se encargó de hacérselo notar. "¿Es un hecho extraordinario que cuando se producen detenciones se celebren manifestaciones para pedir la libertad?", preguntó a continuación el abogado, provocando así una nueva advertencia del magistrado. "Le está pidiendo usted lo que no tiene que narrar un testigo. Le está pidiendo una valoración personal sobre si es extraordinario o no es extraordinario. El carácter ordinario o extraordinario de la convocatoria trasciende absolutamente a lo que es objeto".

El segundo aviso no fue suficiente, ni tampoco el tercero, por lo que la declaración se convirtió en una sucesión de interrupciones: "Lo que tiene que hacer el teniente de alcalde es relatar, no opinar". "Estoy seguro de que usted lo entiende". "A ver, por favor. No vuelva a incidir en la impertinencia. Le va a preguntar lo que son preguntas pertinentes". "Ya el presidente le ha recordado eso. No hace falta que usted se lo recuerde". Una y otra vez, Solá chocó con Marchena al pedir al testigo que hiciera una valoración. Y una y otra vez, Solá se revolvió ante las interrupciones de Marchena.

El culmen del choque llegó al final de la declaración, cuando Solá quiso saber la postura del Ayuntamiento de Barcelona respecto al 1-O. Marchena ya le había cortado al lanzar la misma pregunta sobre la posición de su partido, pero el abogado volvió a la carga y el presidente del tribunal le frenó de nuevo: "No tiene ningún interés para el tratamiento jurídico de los hechos el posicionamiento político del Ayuntamiento. Estamos en una prueba testifical. El testigo viene a narrar, no a valorar, no a difundir el criterio político en relación un determinado fenómeno. Formule preguntas que puede contestar el testigo", zanjó el juez. Con esa interrupción terminó la bronca para Solá, pero todavía quedaba una última advertencia para Asens.

El candidato de En Comú Podem a las generales declaró este lunes en la sesión de la tarde y quiso poner de manifiesto que, desde el Ayuntamiento de Barcelona, del que es teniente de alcalde hasta su próxima toma de posesión del escaño, se llamó a la movilización el 20 de septiembre. "No somos una formación independentista", resaltó antes de detallar que las detenciones, registros policiales y llegada a las fuerzas del estado a Cataluña impulsaron al consistorio a "llamar a la ciudadanía" a la protesta. "Estábamos en estado casi de shock", detalló. "Nuestro compromiso con el 1-O, a diferencia de lo que han dicho muchas personas, fue muy claro".

Llegado el turno de Vox, Asens quiso subrayar que iba "a responder por obligación" e insistió en la "incomodidad" que le producía la presencia del partido en el juicio del 'procés', siguiendo así los pasos de otros testigos de las defensas. Ya cansado, Marchena le cortó en seco: "Asuma esa obligación y responda. Siéntase usted cómoda y responda por imperativo legal". No hubo más protestas. Tampoco interrupciones.

Los servicios mínimos de UGT

El secretario general de UGT, José María Álvarez, fue otro de los testigos estrella de la jornada, pero su declaración quedó eclipsada por la concreción de las preguntas que le formuló la defensa de Dolors Bassa. El abogado Mariano Bergés acotó sus preguntas a la pertinencia de los servicios mínimos durante la huelga del 3 de octubre, por lo que Álvarez, con su habitual fular morado, destacó que en aquel paro se aplicaron los acuerdos en frío que él mismo había negociado a partir de 2005. Aseguró también que no comparte que esos servicios mínimos fueran excepcionalmente limitados, pero hasta ahí llegaron las preguntas.

Aunque el fiscal trató después de ampliar el objeto del interrogatorio, el presidente del tribunal no se lo permitió. Marchena demandó que se limitara a ahondar, si quería, en el mismo asunto sobre el que la defensa ya había preguntado, pues Álvarez había sido propuesto como testigo solo por ellos y esto limitaba el margen de maniobra del Ministerio Público. "Sobre los acuerdos en frío no tengo ninguna pregunta", dijo molesto el fiscal Jaime Moreno.

El que fuera secretario de Infraestructuras y Movilidad del Govern, Ricard Font, ahora presidente de Ferrocarrils de la Generalitat, declaró también en la tarde de este lunes para profundizar, a petición de la defensa de Josep Rull, en el atraque del barco que transportó y alojó en Barcelona a las Fuerzas de Seguridad del Estado. A preguntas de Jordi Pina, explicó que el Ejecutivo Central nunca hizo uso de la disposición del reglamento de puertos que permite al Ministerio de Fomento autorizar el atraque en cualquier punto de España por necesidades estatales. En la misma línea, volvió a mencionar, como ya hicieron antes otros testigos, que la solicitud de atraque fallida en Palamós fue dirigida por la necesidad de reparar camarotes del buque, conocido popularmente como 'Piolín'.

La sesión fue muy variada y también se pudo escuchar al vicepresidente de Òmnium Cultural Joan Vallvé y Ribera, que comenzó con una tímida defensa del catalán y se ganó una advertencia de Marchena. "Muy bien, pero no va a responder usted en castellano como consecuencia de una opción personal, sino de una opción legal, es un imperativo legal", le recordó el magistrado. Vallvé repasó además su experiencia en manifestaciones y llegó a remontarse hasta 1974 para destacar que las conoce a fondo. Ya de vuelta al 20-S, indicó que no hubo "ninguna gana de coaccionar o generar ningún incidente", idea que se repitió una y otra vez a lo largo de la jornada. El mensaje de los testigos de las defensas era claro: "El 20-S fue festivo".

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