Del "força" y "collons" al policía de Ávila que cambió la placa por el lazo amarillo
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EN EL JUICIO DEL 'PROCÉS'

Del "força" y "collons" al policía de Ávila que cambió la placa por el lazo amarillo

La sucesión de votantes del 1-O continuó en el juicio del 'procés' en una jornada en la que solo hubo sesión por la mañana

Foto: Nemesio Fuentes, el policía nacional jubilado que votó el 1-O.
Nemesio Fuentes, el policía nacional jubilado que votó el 1-O.

El protagonista de la jornada fue un policía nacional. Pero esta vez jubilado, votante el 1-O y citado por las defensas. Atrás quedaron los años de placa y uniforme para Nemesio Fuentes, que este jueves se presentó en el juicio del 'procés' con un lazo amarillo en la solapa. Aseguró al tribunal que la Guardia Civil agredió el 1-O a sus tres hijos y reconoció que les insultaron, pero "insultos normales": hijos de puta, cabrones... "Todo con las manos en alto", quiso recalcar. Como buen independentista, se ofreció voluntario para conformar las mesas de votación en Sant Joan de Vilatorrada. Y como buen independentista, no vio ningún problema en saltarse la orden judicial que declaraba ilegal el referéndum. Su acento, sin embargo, chocaba con el de los anteriores testigos, y es que Nemesio Fuentes es un independentista nacido en Ávila.

Resumen de la semana 13 del juicio

Tras 25 años en el cuerpo, al policía le entró el gusanillo del independentismo. "He cambiado poco a poco, pero al final ha llegado. Ya hacía tiempo que pensaba que Cataluña no podía estar como estaba. Desde que el presidente Artur Mas fue a Madrid y le dijeron que nada de nada... Ahora todos en mi familia lo somos", explicó al diario 'El Món' en 2018 frente a la cárcel de Lledoners. Aunque Nemesio ha aparecido desde entonces en medios como TV3, su ascenso a los altares del independentismo culminó este jueves ante el Tribunal Supremo. En una jornada en la que solo hubo juicio por la mañana, el policía compareció el último e hizo olvidar a todos los anteriores.

Foto: Imagen tomada de la señal institucional del Tribunal Supremo, durante la declaración de Joan Porras. (EFE)

El culmen de su declaración llegó a preguntas de las defensas, cuando describió la entrada de los guardias civiles en su centro de votación: el Instituto Quercus de Sant Joan de Vilatorrada. Relató cómo se concentraron en el vestíbulo tras saber que estaban de camino, quedando solo dos puertas de cristal entre los votantes y los guardias civiles. Mientras un agente echaba abajo el último obstáculo, los vecinos sacaron sus móviles y comenzaron a grabar la intervención, pero a uno de ellos se le fue la mano: cogió una silla y se la lanzó al primer guardia civil que entró, lo que dejó al antidisturbios inerte en el suelo. El vídeo se viralizó en cuestión de minutos y en él se ve al propio Nemesio en primera línea. "Pasó lo que quizá todo el mundo sepa ya", reconoció este jueves ante el tribunal.

Pero el policía dejó claro que lo que "todo el mundo" sabe no es correcto. De hecho, ni siquiera lo que se ve en el vídeo es correcto. Según Nemesio, el guardia civil no cayó al suelo por el golpe de la silla, sino porque se resbaló con los cristales de la puerta que había destrozado. "Cayó y en ese momento la silla impactó", aseguró a preguntas de las defensas. El fiscal sacó de nuevo el suceso durante su interrogatorio, pero Nemesio no cedió: "La silla no alcanzó al policía". Como si de un equipo de fútbol se tratara, 11 testigos del 1-O comparecieron este jueves en el juicio del 'procés' y Nemesio fue su capitán: "La gente hizo lo normal, estar allí al lado tratando de impedir la entrada de la Guardia Civil".

Las declaraciones del resto de testigos no fueron más que un calentamiento. En sus colegios no aparecieron las fuerzas de seguridad del Estado, por lo que los interrogatorios se centraron en el papel de los Mossos. Uno tras otro confirmaron que la policía autonómica no sacó las porras: "Interlocutaron". Pero solo uno de ellos confirmó que se llevaron urnas de su centro... Y fue con la votación ya finalizada. En el resto de casos, los agentes se acercaron a los manifestantes, les notificaron que tenían orden de impedir el referéndum y, ante la negativa de estos, desistieron. Aunque en algún caso se les vio hablar por radio, los refuerzos nunca llegaron. Las urnas, por el contrario, sí que aparecieron, pero nadie explicó en manos de quién. "Las trajo una persona disfrazada", llegó a afirmar uno de ellos.

Al igual que en jornadas anteriores, los testigos pidieron al tribunal quedarse en la sala tras finalizar su declaración. "Encantado si se queda", respondía una y otra vez el presidente del tribunal. La sesión transcurrió así con calma y cuando parecía que ya nada haría sombra a Nemesio, dos miembros del público quisieron su minuto de gloria, para lo que lanzaron gritos de ánimo a los presos mientras desalojaban la sala: ’Força’, proclamó uno de ellos. ’Pit i collons’, dijo otro. Si sirvieron para motivar a los líderes independentistas, solo lo saben ellos. Pero ambos fueron identificados y ya no podrán acceder a ninguna sesión.

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