"ESTO NO ES LO ACORDADO", DIJO SÀNCHEZ

Un 'mosso' destroza a los Jordis: "Trapero ha perdido la cabeza. Sacad a la Brimo de aquí"

El responsable de la Brigada Móvil de la policía autonómica en la Conselleria de Economía el día de las manifestaciones tumba la versión respecto al supuesto pacifismo

Foto: Unidades especiales antidisturbios y 'mossos', durante la celebración del referendum del 1-O. (EFE)
Unidades especiales antidisturbios y 'mossos', durante la celebración del referendum del 1-O. (EFE)

Tras un parón de cinco días, el juicio del 'procés' se reanudó con sorpresa: uno de los testigos de las defensas salió 'rana'. El 'mosso' número 5422, responsable de los antidisturbios durante la manifestación del 20 de septiembre, destrozó la versión de los Jordis respecto al supuesto pacifismo que se mantuvo en la convocatoria. El agente indicó que el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana Jordi Sànchez se mostró "altivo y prepotente", recriminando incluso a los Mossos que su actuación en la zona no cumplía "lo acordado". También dejó claro que los manifestantes no se limitaron a cantar y gritar proclamas: "Recibimos una lluvia de latas de cerveza".

"Sobre las 21:15 estamos bloqueados. Aparecen los señores Jordi Sànchez, Jordi Cuixart y el señor Lluís Llach. La actitud de Sànchez fue altiva, prepotente y complicada. Me exigió que quitara a la Brimo [antidisturbios], que nos largáramos. Ahí le dije que sí o sí iba a llegar a la 'conselleria' y me dice que va a llamar al presidente y al 'conseller' [Forn] y que me iba a largar. El señor Sànchez hace una llamada y yo le dije a mi compañero que lo grabara todo. Le oí decir algo así como 'Trapero ha perdido la cabeza, sacad a la Brimo de aquí'. Me dice que en breve Trapero recibirá una llamada y nos iremos. Le dije: 'Puede llamar al Papa de Roma que si no recibo una llamada de mi cadena de mando, yo no me muevo", explicó ante el tribunal. Pese a la chulería de Sànchez, la llamada de Trapero nunca llegó.

Un 'mosso' destroza a los Jordis: "Trapero ha perdido la cabeza. Sacad a la Brimo de aquí"

Antes de lanzar este dardo al expresidente de la Asamblea Nacional Catalana, el policía detalló mejor que ningún otro testigo, incluidos los de las acusaciones, la violencia con que se topó aquel día frente a la Conselleria de Economía. La presión de la multitud era brutal. El pasillo de seguridad que montaron las asociaciones civiles, inútil. La situación con las armas de la Guardia Civil, peligrosa y preocupante. "Ni aunque hubiera venido el Séptimo de Caballería habría logrado llegar a la 'conselleria", aseguró.

El testigo, solicitado por la defensa de Joaquim Forn, demostró que la policía autonómica actuó aquel día —o trató de hacerlo— sin demasiado éxito. Pero, por el camino, se llevó por delante la coartada de otros procesados: Sànchez comenzó el 20-S con tono chulesco, pero luego lo rebajó, puso de manifiesto. "Recuerdo a Cuixart hablar en tono elevado con algunos ciudadanos y decirles que nosotros éramos 'mossos', no guardias civiles. Intentó mediar y apaciguar", aseguró a su vez sobre el de Òmnium Cultural. Pero esas fueron sus palabras más suaves sobre los dos líderes independentistas: aunque las defensas trataron de reconducir su declaración, ninguno de los Jordis salió bien parado.

El 'mosso' explicó la desesperación por llegar hasta los coches destrozados de la Guardia Civil, en cuyo interior los agentes habían dejado armas largas: "Hacemos una cosa que a nivel de orden público está mal hecha [por la urgencia de llegar a las armas]. Pasamos corriendo en medio de la gente que estaba sentada en el suelo, intentando no pisar a ninguna, llegamos a ganar dos vehículos de paisano que estaban estacionados. A partir de ahí recibimos una lluvia de latas de cerveza y ya ordené el uso de defensa policial, ya se me había autorizado el uso de la fuerza". En la misma línea, el mando policial dejó claro que, una vez llegada la noche, la violencia se incrementó en la calle: "Aquello estaba lleno de borrachos", aseguró, reconociendo que la situación les superó por momentos. "Mi voluntad era sacar a la letrada y a los compañeros de la Guardia Civil cuanto antes. El mal sabor de boca es que no pude sacar a los compañeros antes".

A lo largo de su declaración, el presidente del tribunal, Manuel Marchena, no dejó de tomar notas, escena que se repitió con otros magistrados, como Antonio del Moral o Juan Ramón Berdugo. Mientras tanto, Sànchez y Cuixart se revolvían en sus asientos. Todo apuntaba a un testimonio que beneficiaría a los acusados, pero el mando policial terminó por echar por tierra su línea de defensa: "Cuando dicen que aquello fue festivo... La fiesta la tuvieron por la noche".

Las "peligrosas" declaraciones de Forn

La mañana se inició con los testimonios de responsables sindicales de los Mossos, cuyo testimonio reclamó la defensa del 'exconseller' de Interior Joaquim Forn. La sesión se abrió con Josep Gulliot, del sindicato de mandos del cuerpo policial, que se refirió a las declaraciones que efectuaron el responsable político y otros miembros del Govern en las que indicaban que los de Trapero garantizarían la celebración del referéndum del 1-O. En su opinión, estas afirmaciones fueron "irresponsables y peligrosas".

En cualquier caso, el policía aseguró que, más allá de los fuegos artificiales declarativos y políticos, desde la Generalitat que dirigía Carles Puigdemont no se dio paso alguno para reclamar una u otra postura de cara a la votación declarada ilegal por el Tribunal Constitucional. "No tuvimos ninguna injerencia del 'conseller': una cosa es la retórica política y otra una incidencia, y no tuvimos ninguna", especificó.

Gulliot también se refirió a un 'briefing' que ofreció el mayor Trapero en el umbral del 1-O. El día 29, se reunió con los mandos para pedirles un esfuerzo suplementario de cara a ese día. Tras los atentados de Barcelona y Cambrils, en que el desempeño del cuerpo había sido extremo, no había que relajarse, les dijo. Además, especificó que el mayor ordenó dar cumplimiento a la orden pero con "un estilo propio".

Las instrucciones incidían en el papel de "mediación" de la policía autonómica y en que la fuerza solo debía emplearse "en última instancia". "Antes hay que agotar otras vías", puso de manifiesto para destacar, a continuación, que debía emplearse siempre "de manera quirúrgica, y no generalizada". Sobre ese esfuerzo y sobre los efectivos declaró el segundo testigo de la mañana.

Sergi Pla, comisario jefe de la región policial central de los Mossos —antiguo policía, como se encargó de recordarle el fiscal Javier Zaragoza en su interrogatorio—, incidió en la escasa capacidad de sus hombres para actuar de otro modo. No tenían hombres suficientes y tuvo que tirar de personal administrativo para poder desplegar en los colegios a los famosos 'binomios'. Pla defendió a Trapero y al cuerpo. Dijo que Trapero nunca les dio indicaciones contrarias al estricto cumplimiento de la legalidad. "Ni el mayor Trapero lo hubiera ordenado ni nosotros lo hubiéramos cumplido", destacó. "Nos jugábamos mucho, la continuidad y el prestigio del cuerpo", aseguró.

El responsable de los escoltas

Tras el receso para comer, llegó el turno del sargento de los Mossos que se encargaba del área de escoltas. El 20-S, él mismo se desplazó a la 'conselleria' para garantizar la seguridad de la expresidenta del Parlament Carme Forcadell. El mando policial explicó que los manifestantes en ningún momento mostraron una actitud violenta: "Estaban en una actitud reivindicativa, intensa pero pacífica", aseguró.

Otro de los aspectos que centraron su declaración fue la salida de la secretaria judicial por el tejado de la 'conselleria', huida que tuvo que emprender ante la imposibilidad de abandonar el edificio por la puerta principal. "Me comentaron que habían encontrado una salida alternativa, cosa que me sorprendió", explico el sargento, afirmando a continuación que "la celeridad y el factor sorpresa siempre juegan a favor". También dijo que el expresidente de la ANC les propuso una posible salida para la comitiva, pero los 'mossos' la rechazaron: "Le dijimos que la salida sería siempre bajo protección policial, porque así nos lo habían comunicado nuestros mandos".

"Me bajaron los pantalones"

Además de los 'mossos', se reanudaron también las declaraciones de votantes, que ya arrancaron la pasada semana con los testigos reclamados por la defensa de Oriol Junqueras. Uno de los testigos dijo que no localizó en el colegio al que acudió a ningún agente de los Mossos y describió cómo, en la acción de retirarle de la puerta del colegio, los policías le bajaron los pantalones.

La mañana, basada en la actuación del cuerpo, incluyó también a uno de los agentes miembros de un binomio. Describió su actuación en el centro donde se les desplegó. "Mi compañero y yo no teníamos ni formación de orden público ni capacidad de responder ante 70 o 100 personas", puso de manifiesto. Aseguró que cuando llegó la Guardia Civil, les indicó mediante gestos que no se movieran y vigilaran sus vehículos.

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