DE SU EXPULSIÓN A PEDIR QUE NO INTERROGUE

Arranca la campaña en el juicio del 'procés': la caza de Vox y la pantalla de los presos

Andanada contra los dos abogados de los de Abascal, candidatos para el 28-A, y solicitudes inéditas de participación en actos para los presos

Foto: Acto de campaña de ERC en Lleida. (EFE)
Acto de campaña de ERC en Lleida. (EFE)

La campaña llega y llega a todas partes. También al juicio del 'procés'. En los últimos días antes del pistoletazo de salida del día 12, la cercanía con las urnas ha ido traduciéndose en un incremento de la presión desde los partidos de los acusados más ilustres de la rebelión hacia su enemigo más evidente (aunque ni mucho menos el único) de la vista oral: Vox. También en un sinfín de peticiones jamás imaginadas para encajar la presencia de presos preventivos en los actos previos al 28-A. Al fin y al cabo, la política está presente a uno y otro lado del estrado. Y Cataluña es, sin ninguna duda, asunto de campaña.

La presencia de Vox como acusación popular ha creado desde el inicio una irritación que se ha ido escenificando de distintas maneras. Neutralizados por el rigor de la presidencia del tribunal, el partido no ha pasado, en cualquier caso, desapercibido. Han transcurrido dos meses desde el inicio del juicio y para entender este rechazo visceral hay que volver a esa primera fase de declaraciones de los acusados y la de los testigos políticos. Casi ninguno de los procesados contestó a Vox. Los testigos de alguno de los partidos de la parrilla 'indepe', tampoco. De hecho, dejaron todos caer una crítica expresa.

De esos gestos y sobreentendidos entre dos ideologías tan enemigas íntimas como la del independentismo catalán y la ultraderecha de Vox, se ha pasado en esta novena semana de la vista a los hechos. Iniciativas lideradas por ERC y destinadas a la Junta Electoral Central han pretendido desde la expulsión de la formación del juicio hasta el apagón a sus preguntas a los testigos citados en las próximas dos semanas.

Utilizando el símil de la caza, precisamente uno de los estandartes del programa electoral de los de las filas de Santiago Abascal, las acciones para neutralizar al partido se han ido asemejando a una batida en la que un grupo de cazadores se ayudan en la labor de perseguir y acorralar a las piezas. Tanto esfuerzo no sirve, sin embargo, para nada más que amplificar su presencia en un procedimiento en el que está quedando patente que no hace falta rodear y abatir a nadie. El corzo ya corre solo hacia el cepo. Y como dice la frase, los esfuerzos inútiles conducen solo a la melancolía.

Utilizando el símil de la caza, las acciones para neutralizar al partido han sido como una batida

Durante la última semana de juicio los de Vox han caído en distintos gazapos. No se puede asegurar que no hayan tenido atinos en alguna ocasión, pero la cuenta final les sale a deber. Hubo en las tres últimas jornadas interrogatorios desconcertantes. En la jornada del jueves, por ejemplo, el abogado y 'dos' de la formación, Javier Ortega Smith, entró en una extraña obsesión por el lazo amarillo. Preguntó hasta en dos ocasiones a los testigos policiales, que han sido el único menú en estas sesiones, si en los colegios los congregados llevaban el símbolo. Entonces era el 1 de octubre. El lazo no apareció en las solapas hasta mediados de mes, después de los primeros ingresos en prisión, los de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.

En otras de las sesiones, parecieron sufrir una equivocación en testigos solicitados por ellos mismos, y preguntaron al tuntún a los agentes convocados si habían estado en alguno de los escenarios interesantes de la escalada del 'procés'. Hay determinados términos, que aparecen en las comparecencias, que activan sus intervenciones. Preguntan cada vez que se menciona 'guerrilla' o 'guerra', por ejemplo, hasta el punto de que cualquiera diría que la toga que llevan no es negra sino de camuflaje.

Preso y en campaña

La semana ha sido también la de los intentos de otros candidatos, los presos, de participar en la campaña electoral con sistemas jamás vistos en Democracia. Primero se despegaron las dudas sobre la solicitud que formuló Jordi Sànchez para un debate desde el interior de Soto del Real. Fue Interior quien acabó diciendo que existe "una incompatibilidad legal" de esta petición con su situación de prisión. El tribunal dijo que 'no' al otro intento, en este caso, la libertad para ir a los actos físicamente. Dejó esta frase en el auto en el que denegó la excarcelación: "El ejercicio de este derecho participativo solo se vería afectado, en su caso, en la medida en que se pretenda su ejercicio de una manera incompatible con la situación cautelar de privación de libertad que en este momento afecta a los acusados", dice.

No hay dos sin tres y, por ese resquicio, ha venido la tercera petición aún no resuelta. Si no hay debate en prisión y no hay salida de la misma, tres de los candidatos —Sànchez, Rull y Turull— reclaman que la campaña se traslade al Tribunal Supremo. Han solicitado que les conceda permisos para salir de prisión y realizar actos de campaña —participar en mítines, entrevistas, grabar anuncios de propaganda electoral o dar ruedas de prensa— fuera de la cárcel o en el propio Supremo durante los recesos del juicio del 'procés'. Y, mientras, ERC lleva la campaña a la explanada delantera de Soto. Visita a Oriol Junqueras y canutazo a los medios en la puerta.

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