EN EL JUICIO DEL 'PROCÉS"

El policía que asistió a un infartado mientras le amenazaban: "Me decían asesino"

El juicio se retomó el jueves con los policías nacionales del 1-O, pero una vez más los protagonistas fueron los Mossos. "Estaban observando la actuación, permanecieron estáticos"

Foto: Agentes de la Policía Nacional intentan retirar a los concentrados en el instituto IES Tarragona el 1-O. (EFE)
Agentes de la Policía Nacional intentan retirar a los concentrados en el instituto IES Tarragona el 1-O. (EFE)

El juicio del 'procés' dejó este jueves el relato de un inspector de la Policía Nacional que el 1-O asistió a un infartado entre insultos: "Recuerdo uno original que era 'perros de Rajoy'". El suceso se produjo en las inmediaciones del centro de formación de adultos de Lleida, cuando un manifestante se desplomó en plena intervención. "Me percaté de que una persona de avanzada edad estaba tirada en el suelo. Logré empujar a la gente para hacerle un hueco. Le busqué el latido y no encontré nada". El agente llamó entonces a la sala de coordinación de Lleida para que pidiera una ambulancia. "Mientras tanto intenté auxiliarle, pero la gente congregada empezó a amenazarme. Me decían 'asesino, lo habéis matado'". Solo dos chicos le ayudaron a practicar las tareas de reanimación, labor que llevaron a cabo hasta que consiguieron un desfibrilador y pudieron estabilizarlo.

En la sesión se describieron además las trampas a las que se enfrentaron los policías durante la celebración del referéndum. Por la mañana destacó la declaración del inspector de la Policía Nacional que intervino el 1-O en el CEIP Tomás Moro, en Barcelona. Con tono tranquilo, explicó cómo se estaban desplazando al centro de votación cuando el convoy tuvo que detenerse en mitad de la carretera: "Pusieron un cable de acero de farola a farola y un muro de cuatro o cinco filas de personas", relató. No fue el único obstáculo que tuvieron que superar a lo largo del día. En el CEIP Víctor Catalá, también en Barcelona, les tenían preparadas "barricadas" y sobre ellas se encontraba el presidente de las mesas electorales abrazando una urna. "Costó que se bajara, pero le convencimos". Mientras tanto, los Mossos observaban su actuación desde la distancia.

El policía que asistió a un infartado mientras le amenazaban: "Me decían asesino"

El juicio del 'procés' se retomó este jueves con los policías nacionales del 1-O, pero una vez más los protagonistas fueron los Mossos. "Estaban observando la actuación, permanecieron estáticos y en actitud contemplativa", aseguró el inspector con el que arrancó la mañana. El agente se desplazó a tres colegios de Barcelona y siempre se encontró a la policía autonómica en segundo plano. "No intervinieron en ningún momento, ni cortaron el tráfico para nosotros", explicó a su vez un segundo policía que participó en el despliegue en el Mare Nostrum. "Ellos estaban en la acera de enfrente observando la actuación de la Policía Nacional, a veces hablaban por teléfono o por la emisora", insistió. Aunque todos llevaban placa, solo sus hombres se enfrentaron a los manifestantes.

La declaración más dura para los Mossos fue la del jefe de la policía judicial en el distrito 8. Describió las intervenciones en el CEIP Tomás Moro, el CEIP Víctor Catalá, el centro Freire, el centro Aquamarina, el centro Agora... En todos ellos la policía autonómica se puso de perfil. Destacó el repaso que hizo de lo ocurrido en el colegio Calderón de la Barca, donde una agente, "la jefa Lore", se dedicó a "coger las urnas y llevarlas a una casa particular". En aquella intervención, los agentes catalanes ni siquiera se molestaron en guardar las apariencias: "Luego se realizó un sorteo de urnas en presencia de Mossos". También en el Carrasco i Formiguera se encontraron una situación surrealista —un mosso iba con una urna en la mano mientras con la otra agarraba a su pareja—, o en el Pablo Ruiz Picasso, donde ocho personas entregaron urnas a los mossos "en un ambiente de cordialidad y con saludos".

El policía que asistió a un infartado mientras le amenazaban: "Me decían asesino"

Otro de los policías relató un episodio que le llamó la atención en el instituto Valldemossa, donde vieron salir a unos mossos que introdujeron una caja con documentación en un coche camuflado del departamento de Presidencia de la Generalitat. Tras volver al colegio, el vehículo arrancó y la Policía comenzó a seguirle hasta que se metió en un parque de bomberos, de donde salieron dos mossos con urnas que metieron en el Peugeot. Este coche se juntó con una furgoneta de mossos y una radiopatrulla y todos se dirigieron a la comisaría de Aiguablava. Otro policía nacional explicó a su vez la colaboración que mostró el cuerpo autonómico cuando dos mujeres salieron del colegio Octavio Paz portando una urna cada una, material que introdujeron en un coche particular "ante la indolente mirada de mossos".

Tras el receso para comer, compareció una inspectora de policía que explicó lo ocurrido en el colegio La Caparrella, donde se enfrentaron a alrededor de "150 concentrados dentro del patio". La falta de colaboración por parte de los mossos que estaban presentes llegó a tal punto que la agente decidió dirigirse a ellos: "Ante su pasividad, me decidí a acercarme a ellos, saludarlos y pedirles su carné profesional. Se giraron, no me saludaron y al principio no quisieron dármelo, pero finalmente acabaron dándomelo", relató. Todos los testigos salvo uno dejaron claro que en sus actuaciones no vieron las unidades de orden público de los Mossos. La excepción llegó con un inspector que el 1-O se movilizó por distintos colegios de Girona: "En uno de los centros vi unos ARROS pero por motivos diferentes... Era porque unos vecinos se habían enfrentado con los que estaban votando".

Los agentes siguieron los pasos de sus compañeros y explicaron también que en cada colegio tuvieron que hacer frente a una masa organizada. "Nos llamaban fascistas, asesinos, terroristas...". También aseguraron que al apartar a los concentrados alguno fue más allá de los insultos: "Hubo algún golpe con algún paraguas en las piernas, intentaban molestar, digamos". En el instituto Mas Casanovas, la unidad estaba plantando a alrededor de 500 personas cuando una de ellas dio un paso al frente y se dirigió a uno de los inspectores: "Una persona motu proprio se acercó a mí para preguntarnos por nuestra presencia, llevaba colgada una acreditación de visitante internacional". Su mediación, sin embargo, no sirvió de nada: los policías siguieron requisando el material del referéndum mientras los mossos se mantenían quietos.

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