EL GUARDIA CIVIL QUE CIMENTÓ EL 'PROCÉS'

El mando clave en la instrucción del 'procés' resiste en pie la ofensiva de las defensas

Siete de los abogados trataron de hacer tambalear su testimonio. No lo lograron en un "esfuerzo esteril", en palabras de Marchena

Foto: El 'exconseller' de Presidencia Francesc Homs y la abogada Ana Bernaola. (EFE)
El 'exconseller' de Presidencia Francesc Homs y la abogada Ana Bernaola. (EFE)

Teniente coronel Daniel Baena, responsable de los informes que han sustentado la investigación de media docena de procedimientos abiertos en relación con el 'procés'. El mando de la Guardia Civil sufrió este miércoles uno de los interrogatorios más intensos experimentados por un testigo desde el inicio del juicio. Seis horas de preguntas en sesión de mañana y tarde. Siete de los abogados trataron de hacer tambalear su testimonio. No lo lograron. Baena se mantuvo en pie, sorteó los ataques y sólo se le vio encajar un gancho en lo relativo a su presunta cuenta anónima de Twitter.

El mando clave en la instrucción del 'procés' resiste en pie la ofensiva de las defensas

Antes incluso de empezar, levantó murmullos. Cuando fue preguntado sobre si había estado condenado alguna vez en el pasado, contestó afirmativamente. Lo fue por un delito contra la integridad moral hace años y sus antecedentes están ya cancelados, indicó. Lo que siguió a continuación fue caótico. Baena armaba sus contestaciones con frases con un exceso de subordinadas y el interrogatorio de la fiscal Consuelo Madrigal no contribuía a mejorar las cosas. Las preguntas saltaban del acoso en las casas cuarteles, al delito de malversación en Unipost, a los observadores internacionales, a la agenda de Jové, al Power Point Enfocats....

Y pese a todo, en la sala reinaba un ambiente de desesperación. El teniente coronel logró resumir en un sólo mensaje todo ese batiburrillo lioso de ida y vuelta de causas de varios rincones, desde la Audiencia Nacional hasta el Juzgado 13 pasando por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Dijo que entre el 19 de septiembre y el 27 de octubre, a lo largo de más de un mes, hubo en Cataluña un "periodo insurreccional". El término no gustó a las defensas que protestaron por esta valoración. Fue una sesión de tensión, pero eso si, distinta a la de anteriores declaraciones de agentes de la Guardia Civil.

Y es que Baena no entró al trapo. No entró en una pelea agresiva con la defensas, huyó del tono chulesco aunque no renunció a la ironía, que empleó varias veces. Con excepciones que se cuentan con una mano consiguió escapar entero. El abogado Javier Melero sí logró apuntarse un tanto al preguntarle sobre los observadores internacionales: "¿El indicio con el que ustedes trabajan es una noticia de prensa?", lanzó. "Puede ser", reconoció el teniente coronel. Como moscas que se golpean contra un cristal, el resto de los letrados no dejaron de intentarlo una y otra vez. Hasta Marina Roig perdió la compostura y le espetó un desabrido: "ya veo que no se entera".

El que mejor resumió lo que estaba sucediendo fue Manuel Marchena, siempre atento desde el estrado. "Es un esfuerzo estéril", dijo ante una de las numerosas intervenciones de las defensas. Estéril porque los atestados, esos cuya redacción supervisó el teniente coronel, "valen lo que valen" que, ahora mismo, es muy poco. El juicio, dijo el presidente, empieza con los escritos de acusación de las partes y, a la hora de sentar sentencia, "esta fase de preparación no tiene ninguna relevancia". Los abogados, ajenos a este mensaje que Marchena tradujo varias veces -hasta cinco el de caso de la abogada de Jordi Sànchez, Ana Bernaola- siguieron topándose una y otra vez contra el cristal.

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Se obsesionaron. Como dice el refrán, dejaron el camino para coger la vereda. Correctos y muy técnicos en su mayoría, mucho más que en anteriores ocasiones, incluso inventaron nuevos términos para tratar de resumir su crítica o su sospecha sobre la actuación del mando: la idea de una investigación prospectiva que siempre persiguió armar una causa por sedición o rebelión. El "flujograma", lo llamó Andreu Van den Eynde. El guardia civil no se movió de su versión que consistió en defender que su equipo comenzó a investigar una posible malversación y fue encontrando otros asuntos, quizá delictivos, por el camino. "No vamos buscando sediciosos por ahí", dijo.

El hombre que estaba en todas las investigaciones precisó que, esos temas que fueron hallando, acabaron excediendo incluso el referéndum, "la piedra angular sobre la que pivotaba todo un proceso, era condición 'sine qua non' para la declaración de independencia y para poner al Estado en una situación de conflicto", explicó. Y antes y después de la consulta él se dedicó a rastrear a "personas que hacían cosas". Ya se sabe que, como dijo Mariano, "los catalanes hacen cosas".

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