en el juicio del 'procés'

"Te vas a pudrir en la cárcel": refuerzan el control en el juicio por insultos a Junqueras

El suceso se produjo el pasado jueves, cuando en uno de los recesos un hombre que había acudido como público se acercó a Junqueras para insultarle

Foto: Imagen tomada de la señal institucional del Tribunal Supremo de la declaración del exvicepresidente de la Generalitat y principal acusado, Oriol Junqueras. (EFE)
Imagen tomada de la señal institucional del Tribunal Supremo de la declaración del exvicepresidente de la Generalitat y principal acusado, Oriol Junqueras. (EFE)

La escena se repetía en cada receso del juicio del 'procés'. Los acusados se levantaban y, antes de la salir de la sala, dedicaban unos minutos a saludar a los conocidos que habían acudido esa jornada como público. Para evitar el contacto con periodistas en los descansos, en el Supremo se emplea un biombo de color rojo oscuro que impide ver a los que permanecen encarcelados por los pasillos, pero en el interior se hacía una excepción: solo un cordón separa la zona del público de donde se sitúan los acusados, lo que permitía uno o dos minutos de contacto antes de que las autoridades les llevaran a una zona destinada a los momentos en que se interrumpe la sesión. Estos encuentros, sin embargo, han llegado a su fin esta semana. Y todo por un hombre que aprovechó esta cercanía para insultar a Junqueras.

Fuentes del entorno de Junqueras confirman a El Confidencial que el suceso se produjo el pasado jueves, cuando en uno de los recesos una de las personas que había acudido como público se acercó a Junqueras para insultarle y decirle que se va a "pudrir en la cárcel". Los policías nacionales que vigilan el procedimiento, agentes que van tanto de paisano como de uniforme, se encargaron de apartar al sujeto y en ningún momento la escena fue a mayores, pero sí ha provocado un cambio respecto a la organización de las sesiones: en los recesos, ya no se permite el contacto entre los acusados y los que acuden como público, para lo que se obliga a estos últimos a abandonar la estancia en primer lugar. Pese a ello, los abogados y familiares de los líderes catalanes sí que pueden seguir accediendo a la zona destinada a sus momentos de descanso.

El cambio de criterio, decidido para proteger a los acusados de cualquier tipo de vejación, ya ha sido recogido por medios catalanes, que aseguran que "se endurece el trato a los presos en el Supremo". Periódicos como 'El Nacional' apuntan a que la decisión del tribunal no ha sentado bien a algunos de los políticos que han acudido esta semana a las sesiones, destacando en este sentido el caso de diputada de JxCAT Anna Tarrés, que no dudó en elevar la voz este lunes para despedirse con un "¡Fuerza, chicos!" a su salida. El tribunal, sin embargo, no parece que vaya a volver por el momento al sistema inicial.

Como en cualquier juicio oral, la entrada a la sala es libre. Al ingresar en el Supremo, hay que pasar un control de seguridad y se pide a las personas que se identifiquen para darles la correspondiente acreditación, pero no hay más requisitos a la hora de ver las sesiones en primera fila. En las primeras jornadas sí que hubo gente que se quedó fuera, pero esto se debió a que la sala no tiene aforo suficiente. Pese a ello, las sesiones en las que el Supremo se llenaba de simpatizantes de Vox y de individuos con parafernalia independentista han llegado a su fin: las dos últimas semanas, los presentes en la sala no son más que familiares, periodistas, colegas de los acusados y algún que otro curioso que quiere vivir en primera persona lo que cada día se retransmite en televisión.

La Policía Nacional mantiene un perímetro de seguridad en torno al Supremo para evitar incidentes, pero en el interior de la sala no se había vivido ningún momento de tensión hasta este jueves. El presidente del tribunal, Manuel Marchena, ha tenido que lanzar alguna advertencia ante las risas o los gestos de desaprobación con que el público ha reaccionado a ciertas declaraciones, pero las salidas de tono por parte de los presentes no han ido más allá. El jueves, sin embargo, un hombre quiso convertirse en protagonista de la sesión e insultó a Junqueras, situación ante la que las autoridades judiciales han tomado medidas para que no vuelva a repetirse. Si el cordón ya no es suficiente para mantener la calma, los contactos entre acusados y conocidos ya no volverán a repetirse en las sesiones.

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