TAMBIÉN FUE PROFESOR UNIVERSITARIO

Adrian Hong, el asesor 'pantalla' que asaltó la embajada de Corea por encargo

Tiene varias identidades, varios pasaportes y varias empresas, además de colaborar con un puñado de organizaciones. El CNI cree que tiene vínculos con servicios secretos extranjeros

Foto: Adrian Hong, en una conferencia que dio en el año 2012.
Adrian Hong, en una conferencia que dio en el año 2012.

Adrian Hong Chang es Matthew Chao. Y Oswaldo Trump. Que se sepa. Tiene además pasaporte estadounidense y mexicano. A sus 35 años, se define como "comentarista sociopolítico" y defensor de los derechos humanos. Para los servicios secretos españoles, es además colaborador de otras agencias de Inteligencia extranjeras. Para el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata, es el líder del comando que el pasado 22 de febrero asaltó la embajada de Corea del Norte en Madrid. Desde este martes, pesa además sobre él una orden internacional de detención, trámite previo imprescindible para que sea extraditado a España.

No hay muchos datos sobre él en internet. Fine Acts, una organización internacional sin ánimo de lucro que intenta compaginar el arte y los derechos humanos, le tiene entre sus referencias. En una biografía, le presenta como director gerente de Pegasus Strategies LLC, una firma que asesora a gobiernos, corporaciones y ONG. También fue cofundador y director ejecutivo de Libertad en Corea del Norte (LiNK), otra ONG que ahora en un comunicado se desvincula totalmente de él, ya que asegura que Hong no tiene relación con esta organización desde hace más de 10 años. De hecho, en diciembre de 2006 fue detenido en China en un acto de apoyo a refugiados norcoreanos. Hong es conocido por ayudar a ciudadanos norcoreanos a huir de su país.

En otra biografía, afirma además que fue profesor asociado en la Universidad Ewha de Corea del Sur, donde enseñó la asignatura América, Derechos Humanos y Política Exterior'. Participa asiduamente en TED, una especie de 'think tank' internacional que aborda infinidad de temáticas, desde la ciencia a los negocios. "Demasiados genocidios y atrocidades masivas han ganado la atención del mundo solo después de que el polvo se haya asentado y se hayan exhumado fosas comunes. Debemos restaurar la libertad y la dignidad en los rincones oscuros de este mundo: las personas en Corea del Norte, Birmania, el Tíbet y muchos otros lugares no tienen menos derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. ¿Cuánto vale todo este gran progreso humano si aún existen campos de concentración en el siglo XXI?", señaló en una entrevista.

También ha fundado el grupo Street Symphony, cuyo objetivo es ofrecer "música clásica en vivo a personas con enfermedades mentales que viven en comunidades profundamente empobrecidas y marginadas de Los Ángeles". Lo que está claro es que parece ser que está bien relacionado. Para perpetrar el asalto a la embajada norcoreana, que llevó varios meses, dispuso de dinero para pagar hoteles, viajes, alquilar coches y comprar el material táctico que el comando utilizó en el ataque. Incluso se hizo pasar por un empresario con oficinas en Dubái y Toronto. Todo a nombre de una empresa tapadera.

Adrian Hong, en otra foto de archivo.
Adrian Hong, en otra foto de archivo.

De momento, algunos medios internacionales, sobre todo en EEUU, están presentando el asalto como una operación diseñada por activistas de los derechos humanos que han querido dejar en ridículo al régimen norcoreano. Desde el Gobierno estadounidense, aseguran que no tienen relación con el incidente de Madrid, aunque los servicios secretos españoles, el CNI, creen que Adrian Hong utiliza diversas empresas pantalla para realizar determinados trabajos para servicios extranjeros de Inteligencia. Fuentes vinculadas al CNI recalcan que una operación de este tipo, aunque no fue perfecta en su ejecución, es muy complicada de planear y ejecutar sin cierto apoyo logístico. Es decir, están convencidos de que el asalto se realizó por encargo.

Muchos de los integrantes que acompañaron a Adrian Hong en su asalto a la embajada (la Audiencia Nacional ha identificado a otras seis personas, pero solo ha podido solicitar la detención de dos) son ciudadanos surcoreanos con residencia en Estados Unidos, al parecer, entrenados en operaciones militares. Algunas fuentes los vinculan a Cheollima Civil Defense, una organización que intenta derrocar a la dinastía Kim y alentar deserciones masivas en Corea del Norte. El grupo Cheollima ha sido definido en ocasiones como una supuesta fuerza 'proxy' (un agente extranjero) de la CIA.

EEUU ha trasladado a España que este grupo ha actuado por su cuenta y riesgo. Sin embargo, llama bastante la atención que Adrian Hong informara de su asalto al FBI en Nueva York el 27 de febrero (cinco días después del asalto y tras salir de España por Portugal) y que no fuera hasta el 19 de marzo, cuando El Confidencial ya había publicado que el CNI sospechaba de los vínculos con la CIA, cuando el FBI comunicó a las autoridades españolas que Hong Chang había contactado con ellos, les había contado lo que hizo y que no estaba detenido. No ha trascendido qué tipo de información ofreció al FBI ni si esta agencia ha aceptado su propuesta.

De momento, el grupo Cheollima ha reivindicado ya el ataque. Los detalles sobre la creación de esta organización son confusos. La palabra Cheollima, deletreada 'Chollima' en Corea del Norte, se refiere a un mítico caballo alado que el régimen norcoreano a menudo usa en su propaganda. Otra de las empresas de Hong, Pegasus, también hace alusión a otro mítico caballo, el que usaba el dios griego Zeus. Fuentes consultadas por este diario señalan que Cheollima tiene conexiones con los servicios secretos de Corea del Sur, aliado estratégico de EEUU.

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