de la abogada del estado a las defensas

"¿A qué hora les tiraron los claveles?": las preguntas más estrambóticas del juicio

Horas y horas de preguntas y respuestas en las largas sesiones del juicio del 'procés' dan para mucho... también para los 'gazapos'

Foto: Manifestantes entregan claveles. (EFE)
Manifestantes entregan claveles. (EFE)

El teniente de navío del cuerpo jurídico de la Marina Daniel Kaffe, interpretado por Tom Cruise, y el coronel del cuerpo de Marines de los Estados Unidos, el comandante en jefe de las Fuerzas Terrestres del Cuerpo de Marines en Cuba, Nathan R. Jessep, a quien dio vida Jack Nicholson, protagonizaron en 'Algunos Hombres Buenos' una de las escenas de interrogatorio más recordadas del cine.

Kaffe, el abogado defensor, salvaba a sus clientes de una condena segura por asesinato tras destapar que fue su jefe quien les había ordenado que inflingieran un castigo a un compañero que se había saltado el código de honor del Cuerpo de Marines. La cosa acabó fatal. Un Tom Cruise de uniforme se esforzaba y sufría para lograr que, en el juicio, la verdad saliera a la luz. La escena culmen de la película se produce en el interrogatorio final:

—¿Ordenó usted el Código Rojo?

—¿Quiere usted respuestas? ¿Quiere usted respuestas?

—¡¡¡Quiero la verdad!!!

Con un "¡tú no puedes encajar la verdad!" Jack Nicholson acabó confesándolo todo.

En un mundo ideal, algo así pasaría en nuestro juicio televisado particular, el del 'procés'. Todas las preguntas serían incisivas y brillantes. Pero no. Horas y horas de toma y daca en las largas sesiones dan para mucho. También para gazapos. Las partes conducen su interrogatorio con estilos muy personales. Abogados, fiscales y acusación popular emplean distintas mañas para que la declaración de los testigos se ajuste a sus intereses. Calzar el testimonio en el esquema de defensa o acusación —o al menos minimizar el daño que pueda hacer a cada tesis— es muchas veces complicado. Cada uno tiene un truco particular para hacer aflorar la contradicción. Modulan la voz, repiten el mismo planteamiento calcado con distintos declarantes para crear dramatismo, ametrallan con preguntas cortas y rápidas, gesticulan...

Y a veces, a veces, no hacen nada de eso y las preguntas que lanzan rozan el surrealismo. No se libra ninguno. Todos los protagonistas de la vista han tenido su momento estrambótico. En una de las sesiones de la última semana, la abogada del Estado protagonizó una de ellas. Interrogaba a uno de los agentes de la Guardia Civil que estuvieron presentes en el registro de la Consellería de Economía el 20 de septiembre mientras fuera se celebraba la macromanifestación que se encuentra en el centro del procedimiento, profusamente documentada. El testigo explicaba que habían abandonado el edificio ya de madrugada, cerca de la tres. Rosa María Seoane preguntó: "¿Había indicios de que allí había habido una multitud?".

Otra jornada y otro testigo pero la misma interrogadora. En este caso, uno de los agentes que intervinieron en alguno de los centros de votación durante la jornada del 1 de octubre describía cómo vivió el rechazo de la ciudadanía congregada a las puertas. Contaba que, aunque la situación acabó en insultos y tensión, había comenzado con un rechazo pasivo. Que los votantes les tiraban flores. "¿A qué hora les tiraron los claveles?", quiso incidir la representante del Estado.

Las defensas también hacen de las suyas. En todos los casos, se entiende perfectamente cuál es la intención de la pregunta, por muy 'friki' que sea. Siguiendo el hilo de los agentes y su testimonio de la sexta semana del juicio, los abogados de los procesados trataron de cuestionar o rebajar durísimas declaraciones en las que los agentes transmitían que, en aquellos días, sufrieron el rechazo y desprecio por ser miembros del Instituto Armado y cumplir órdenes. Varios de ellos hablaron del impacto que les produjeron "las caras de odio" de la gente. "¿Pidió asistencia psicológica por el impacto de las caras de odio o estuvo usted de baja?", preguntó uno de los letrados.

En un par de ocasiones, el abogado Jordi Pina recitó todo el articulado de la rebelión del tirón en su pregunta a uno de estos testigos de alguna protesta. "¿Cree que hubo incitación a un alzamiento público y tumultuario con el fin de promover la inobservancia de las leyes...?". Fue detenido por el presidente del tribunal Manuel Marchena antes de que pudiera pasar al tipo agravado. Otras veces, parece cuestión de despiste: "Usted fue el que elaboró el reportaje fotográfico... ¿Cuál fue su misión? ¿Qué se oía en las fotos?".

Otro letrado, también tratando de pillar en contradicción a los agentes, quiso conocer detalles de las mesas que, según el testigo, fueron colocadas en la calle a modo de barricada. "¿Había en ellas zumos y Cacaolat?", inquirió. Otra vez más, tras desvelar uno de los comparecientes un encuentro convocado en la Generalitat en el que participaron los detenidos del 20S, el abogado cuestionó el asunto preguntando: "¿Sabe usted por dónde entraban los invitados del 'molt honorable president' Puigdemont?".

Los fiscales no se libran. Tiran de red a lo grueso a ver si pescan algo inesperado. Varias veces han pedido —un poco a lo loco— "¿recuerda usted algo de interés que no le haya preguntado?". Otras veces han lanzado, directamente, preguntas mal planteadas. Una de las más sonadas la protagonizó Consuelo Madrigal a cuenta de los cortes en la AP-7. Le dijo, pretendidamente incisiva, a Rull "¿esto era competencia suya?". "Ya me gustaría, pero es competencia del Estado", fue la socarrona respuesta.

Vox no se queda atrás. Además de tirar permanentemente del término en castellano para nombrar a la policía autonómica y al Govern (sus 'mozos' y su 'Generalidad' resuenan en la sala cada dos por tres), parece tener una especial obsesión con los escenarios de guerra o de guerrilla y meten los dos vocablos en sus cuestiones siempre que pueden. Tuvo uno de esos chascos por falta de preparación con el ex de En Comú Podem Xavier Domènech, testigo cuya presencia habían solicitado expresamente y al que preguntaron "¿estuvo usted en la manifestación del 20-S? "No, estaba en el Congreso", fue la contestación. En este juicio a la española, no parece que nadie vaya a confesar que activó el Código Rojo.

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