LOS FUNCIONARIOS, ANTE LA DECISIÓN DE LA JUNTA ELECTORAL

La guerra de los lazos detrás de las fachadas: "Es insoportable ir a trabajar cada día así"

Ante la instrucción de retirar los lazos de las fachadas, funcionarios catalanes recuerdan que "lo peor" está en el interior. "Nos hemos acostumbrado a trabajar así. Pero es insoportable"

Foto: Espacios comunes de trabajo en el Departament d'Educació de la Generalitat. (EC)
Espacios comunes de trabajo en el Departament d'Educació de la Generalitat. (EC)

La advertencia que la Junta Electoral Central llevaba días lanzando a la Generalitat sobre la retirada de lazos amarillos de los edificios públicos en Cataluña al fin tuvo una respuesta. Quim Torra se pronunció la noche del miércoles afirmando que preveía acatar la recomendación (ratificada por el Síndic de Greuges). El organismo que vela por la limpieza de la campaña electoral fue claro en sus escritos desde el principio: considera que la simbología separatista representa solo las aspiraciones de una parte de la sociedad catalana y entiende que los poderes públicos no deben utilizarlos, al menos, en periodo electoral. Sin embargo, más allá del exterior de los edificios que todas las cámaras captan, en los interiores la propaganda independentista está por todas partes. En los pasillos, en las puertas de los despachos, en los espacios comunes, e incluso junto a la máquina de fichar que usan los empleados al entrar y salir.

La guerra de los lazos detrás de las fachadas: "Es insoportable ir a trabajar cada día así"

Las fotografías que acompañan esta información muestran la situación en la que se encuentra ahora mismo el edificio del Departament d'Educació de la Generalitat, la consejería encabezada por Josep Bargalló i Valls. Varios funcionarios relatan a este diario su día a día y se confiesan "hastiados" de ir cada día a trabajar entre carteles políticos contra la aplicación del 155, en defensa de "los presos políticos", o fotografías de los encarcelados y lazos amarillos por doquier. "Los que no somos independentistas hablamos entre nosotros en voz baja. Esa es la verdad", explica un funcionario que lleva años trabajando en el departamento. Aseguran que la política impregna cada esquina a pesar de que la tensión se ha visto rebajada con respecto a los últimos meses.

(EC)
(EC)

"Ahora hay una calma tensa a raíz del juicio. Veremos cuando haya sentencia. No estamos en un punto álgido, pero es insoportable ir a trabajar cada día así. La Junta Electoral pone el foco en los lazos de fuera, pero el problema lo tenemos dentro", asegura otra interina. Hace cinco días, tras el primer aviso del organismo central, el Ayuntamiento de Barcelona acató la orden y retiró de su fachada la pancarta que lucía con un gran lazo amarillo. Pero el Govern rehusó. Y los interiores, además, nadie los revisa.

De hecho, el Departament d'Educació tiene a sus puertas una bandera española y otra catalana. Ni rastro de lazos amarillos a diferencia del Palau y otros edificios. Pero dentro, los símbolos independentistas están en cada rincón. Los cristales de las puertas lucen lazos, igual que algunos despachos de altos cargos como la subdirectora de Apoyo y Atención a la Comunidad Educativa, Gené Gordó. Hay carteles que advierten de las dos concentraciones semanales que se celebran, cada lunes y viernes a las 12 de la mañana, para pedir la "libertad de los presos políticos".

"La Junta Electoral pone el foco en los lazos de fuera, pero el problema lo tenemos dentro"

Carteles junto a la máquina en la que los funcionarios fichan cada día. (EC)
Carteles junto a la máquina en la que los funcionarios fichan cada día. (EC)

"Algunos no hemos podido evitar bajar en alguna ocasión aunque no queríamos. Obviamente, nadie te pone una pistola en la cabeza, pero te ves un poco forzado. El ambiente es muy complejo y si no lo vives en primera persona, no lo entiendes", aseguran. Las concentraciones duran unos minutos y todos los funcionarios que quieran bajan a modo de protesta con paraguas y lazos amarillos. "Si preguntas a los compañeros que defienden al Govern dicen que aquí no pasa nada, que hay libertad de expresión. Que cada uno hace lo que quiere. Yo te digo que no me atrevería a ponerme un lazo con la bandera española", afirma otro funcionario de la misma consejería. "No es que me esconda. Saben lo que pienso, pero tampoco lo voy publicando, mientras que ellos sí", reprocha.

Ninguno de los denunciantes está dispuesto a que salga publicado su nombre. Para quejarse de la situación salen a la calle y se alejan de la puerta principal. "No me gusta que me oigan. No creo que pasara nada, yo soy interino y no temo un despido por esto. Pero la verdad es que no está bien visto. Aquí la opinión que manda es la del lazo amarillo", explica a este diario uno de ellos a la salida de su jornada.

Otras zonas del departamento que dirige Josep Bargalló i Valls. (EC)
Otras zonas del departamento que dirige Josep Bargalló i Valls. (EC)

En realidad, el 'atrezzo' independentista no es muy nuevo. Aseguran que desde la celebración del referéndum las consejerías y otros edificios públicos tienen símbolos secesionistas. Cuando los exdirigentes fueron a prisión la cosa fue a más. "Hay momentos álgidos como fue el 1-0, la aplicación del 155 o los momentos de mayor tensión que han salido en los medios. Entonces sí había mal rollo y los constitucionalistas estábamos agobiados de verdad. La gente estaba muy inquieta", aseguran. "Ahora la situación es distinta, están más relajados y, por eso, lo estamos todos. Nos hemos acostumbrado". A todo, explican. A la decoración amarilla, a estar tomando café o teniendo una reunión rodeados de lazos, o a moverse por un edificio en el que todas las puertas tienen carteles políticos, contra el artículo 155 y pidiendo la libertad de exdirigentes catalanes encarcelados.

"Aquí dicen que no pasa nada y que hay libertad de expresión. Yo no me atrevería a ponerme un lazo con la bandera española"

"Tienen que pensar que muchos de los que trabajamos allí no pensamos así. Y que es muy incómodo verlo a todas horas en nuestro puesto de trabajo". Son las puertas, las paredes o el que llaman "el muro de las lamentaciones", un espacio completamente copado por las fotografías y las insignias independentistas.

Carteles en contra del artículo 155. (EC)
Carteles en contra del artículo 155. (EC)

Los funcionarios del departamento piden apoyo al Gobierno central e insisten en que la Junta Electoral no debería centrarse únicamente en el exterior de los edificios, aunque el control sea complicado. "Hay una cierta sensación de abandono", insisten. Lo que peor llevan, además de la decoración, es la politización de la administración pública. "El politiqueo está presente en todas partes. Y esto es muy grave en una consejería como esta, de la que dependen los colegios catalanes. Niegan el adoctrinamiento, pero solo hay que ver las instalaciones de las oficinas", aseguran entrando también en otro de los grandes debates políticos, negado no solo desde los partidos soberanistas, sino por buena parte de la izquierda del arco parlamentario.

Como publicó este diario, la Junta Electoral Central se planteó ordenar a los Mossos d'Esquadra que retiraran directamente los lazos y símbolos si Torra culminaba su órdago y se negaba a cumplir la instrucción. El Sìndic de Greuges se pronunció este miércoles también respaldando la petición de la JEC. Una decisión que el 'president' sabía desde hacía cinco días, pero que obvió tratando de ganar tiempo y aparentando una supuesta desobediencia que complaciera a los sectores más radicales del independentismo. Más allá de lo que ocurra, tras las fachadas los lazos seguirán siendo parte de un asfixiante paisaje laboral.

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