en el juicio del 'procés'

La conexión de Trapero con Forn: los correos que avisaban sobre el proceder de los Mossos

El guardia civil relató además cómo los Mossos seguían de cerca cada paso de la Guardia Civil: "Éramos vigilados para saber nuestros movimientos. Tenían órdenes"

Foto: El 'exconseller' de Interior, Joaquim Forn (i), junto al mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero (d), y la entonces responsable de comunicación de redes sociales de los Mossos, Patricia Plaja (c). (EFE)
El 'exconseller' de Interior, Joaquim Forn (i), junto al mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero (d), y la entonces responsable de comunicación de redes sociales de los Mossos, Patricia Plaja (c). (EFE)

El mayor Trapero mantuvo en todo momento informado al 'conseller' Forn sobre el proceder de los Mossos de cara al 1-O. Los correos electrónicos intercambiados entre el jefe de la policía autonómica y el responsable de Interior eran constantes. Desde comentarios sobre noticias publicadas en prensa hasta valoraciones sobre la designación del coronel Diego Pérez de los Cobos como coordinador del dispositivo policial. El guardia civil que analizó estas comunicaciones compareció este miércoles como testigo en el juicio del 'procés' y destacó un correo enviado por Trapero a Forn el 26 de septiembre, mensaje que avisaba sobre "los principios de actuación" de los Mossos y recogía el artículo del Código Penal en el que se establece que "siempre se debía evitar causar un mal mayor al que se intentaba evitar". La idea era clara: si las concentraciones en los colegios electorales eran masivas, la policía autonómica se acogería a este artículo.

El guardia civil relató además cómo los Mossos seguían de cerca cada paso de la Guardia Civil. "Éramos vigilados para saber nuestros movimientos. Tenían órdenes", aseguró. "Se siguió a convoyes nuestros, se pasaron placas de matrícula de vehículos camuflados para ver si era de Policía Nacional o de Mossos, e incluso se llegó a ordenar que se enviaran fotos de los mismos". El instituto armado no tuvo dudas: la policía autonómica quería saber cada operación que llevaban a cabo para detener el referéndum del 1 de octubre y los lugares en los que guardaban su material antidisturbios, para lo que denominaban a los guardias civiles “banderines” y a los policías nacionales “escudos” en estos seguimientos, afirmó el testigo. "Hubo unidad de acción entre Trapero y los políticos", zanjó.

Llegado el día clave, la Guardia Civil vio cómo los hombres del mayor se ponían de perfil a la hora de cumplir las órdenes judiciales. Y así se confirmó en las grabaciones de las emisoras de los Mossos: "En La Jonquera se habló de que harían un pasillo a la Guardia Civil y que cuando entraran se encontrarían la urna atornillada a la mesa y que se pondrían personas mayores y niños en la muralla humana". Según el testigo, la unidad de acción entre Mossos y Govern sumó así un nuevo aliado el 1-O: los propios manifestantes. Frente a ellos, las fuerzas de seguridad trataron de impedir la votación, pero ya no sabían si podían confiar en sus colegas catalanes: "Cuando la Guardia Civil o Policía Nacional actuaba en el punto de votación, los Mossos informaban y la instrucción que recibían es que se apartaran".

Pese a sus críticas al cuerpo autonómico, el guardia civil confirmó que Trapero avisó al Govern de los riesgos que implicaba el 1-O. En los correos enviados a Forn, estas advertencias se multiplicaron el 29 y 30 de septiembre, cuando le hicieron llegar al 'conseller' los "informes de valoraciones que remitía la Comisaría General de Información de Mossos". Estos análisis informaban sobre cómo la organización de muros humanos en los puntos de votación podían desembocar en "acciones combativas" con las fuerzas de seguridad. Según declaró el propio Trapero en el Supremo, los avisos sobre esta posible escalada de violencia se repitieron en dos reuniones mantenidas con Junqueras, Forn y Puigdemont entre el 26 y 28 de septiembre.

Las alusiones a Forn llegaron a tal punto que, durante el turno de las defensas, varios de los abogados salieron a su rescate. Ese fue el caso del letrado de Sànchez, Turull y Rull, Jordi Pina, cuya intervención se centró tanto en el 'conseller' que el presidente del tribunal, Manuel Marchena, terminó por interrumpirle: "¿Pero a quién defiende?", lanzó el magistrado. No fue el único choque con las defensas. Esta semana, rara es la testifical en que Marchena no advierte al abogado de Junqueras y Romeva, Andreu Van den Eynde. "Señor letrado, usted sabe que quienes han propuesto a este testigo son las acusaciones. Sabe el contenido de su declaración, que está íntimamente conectado al análisis de unos correos electrónicos", interrumpió el juez cuando el abogado trataba de preguntar sobre otros aspectos. "Vamos a evitar el intercambio de opiniones, el diálogo entre usted y yo".

Junqueras y las quejas de jueces a Mundó

El guardia civil que cerró la jornada fue el que analizó los correos del ex vicepresidente Oriol Junqueras. En su caso, el agente solo seleccionó cinco correos como relevantes. "En el número 3, 4 y 5 se repite una carta del señor Jordi Turull al señor Oriol Junqueras solicitando una aportación extraordinaria de 3,4 millones para una campaña de Civisme", aseguró el testigo. En cuestión de minutos, el guardia civil vinculó así una de las campañas de anuncios del 1-O con dos de los acusados, lo que supone dar un paso más hacia el delito de malversación.

El agente fue además el encargado de revisar la cuenta del 'exconseller' de Justicia, Carles Mundó, en cuyas comunicaciones se reflejaba la preocupación de los jueces catalanes de cara al 1-O. "El juez de Mataró, por ejemplo, solicita que los juzgados abran antes y que haya más vigilancia", explicó. Mundó, sin embargo, nunca atendió estas solicitudes: "Respondía con obstáculos o evasivas. Decía que veían suficientes las medidas que había".

Sànchez y los escenarios de violencia

Por la tarde compareció también el guardia civil que examinó los correos electrónicos del expresidente de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sànchez. El testigo aseguró que en su cuenta encontraron mensajes que planteaban distintas estrategias para enfrentarse al dispositivo policial durante el referéndum. "En uno de ellos le escribían diciéndole que el 1-O, para impedir que las fuerzas de seguridad actuasen, se podía poner vehículos a la entrada de los colegios electorales", afirmó. En la misma línea, habló de otro incluía "un listado de colegios electorales donde se iba a celebrar el referéndum con anotaciones de si estaban asegurados o no, refiriéndose así a si antes del 1-O había gente metido o no, digamos que para impedir la actuación".

Al igual que en el caso de Borràs, también hallaron comunicaciones en las que se abordaba el registro de catalanes en el exterior: "Se insta a potenciar este registro". El colofón de su declaración llegó cuando la Abogacía del Estado y Vox le preguntaron por correos en los que se hablaba de posibles situaciones similares a la 'kale borroka' del País Vasco. "Hay un correo con dos archivos que tienen una especie de diagrama y hacen referencia a que pueden aparecer durante el proceso escenarios de violencia de parte de la extrema derecha, de grupos armados independentistas... Escenarios que ellos preveían que podían suceder", afirmó el guardia civil. Llegado el turno de las defensas, el testigo explicó que se trataba de comunicaciones recibidas y no enviadas por el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana, sin poder concretar qué personas se los mandaban.

Borràs, Cuixart y Guardiola

Otros dos guardias civiles que comparecieron la mañana de este miércoles fueron los responsables de analizar los correos electrónicos de la 'exconsellera' de Gobernación, Administraciones Públicas y Vivienda, Meritxell Borràs, y del líder de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart. El primero de ellos aseguró que en la cuenta de la política encontraron mensajes que hablaban de "un proyecto piloto que hacía referencia a utilizar el registro de catalanes en el extranjero [para el 1-O]".

Respecto al agente que investigó los mensajes de Cuixart, este explicó que encontraron un correo cuyo asunto era "Pep Guardiola, pedimos a la comunidad internacional que nos ayude", comunicación en la que se abordaba un manifiesto leído por el ex entrenador del Barça. El guardia civil, sin embargo, reconoció que no recuerda "ningún correo" en el que se dieran "pautas de actuación" sobre el referéndum del 1-O.

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