ángeles zurera desapareció en 2008

Un móvil enterrado y otro roto dan claves sobre una mujer desaparecida hace 11 años

Los recién descubiertos indicios estaban encerrados en el corazón de dos móviles que la víctima poseía cuando desapareció. La tecnología actual ha obrado el milagro

Foto: Montaje. (EC)
Montaje. (EC)

Hace justo once años y una semana, el 2 de marzo de 2008, a Ángeles Zurera se la tragó la tierra. Alguien la "desapareció" y dejó un rastro tan difuso, tan vaporoso, que ni los mejores investigadores han logrado olfatearlo. Ángeles está muerta, de eso no hay duda. Lo cree la Guardia Civil, sus hijos, su hermano Antonio y hasta el juez instructor que incluso apuntó a un nombre en su día. Sin embargo, a pesar de los indicios que hay contra ese individuo, jamás se cerró el círculo y por tanto no se ha sentado en el banquillo.

Esta situación puede cambiar. Según ha podido saber El Confidencial en exclusiva, existen nuevas pruebas que podrían servir para reabrir el caso y que quizá señalen el lugar donde se encuentra el cadáver de Ángeles. Los recién descubiertos indicios estaban encerrados en el corazón de dos móviles que la víctima poseía cuando desapareció. La tecnología actual ha obrado el milagro: se han recuperado los mensajes y las llamadas extrañamente borradas a las que en su día fue imposible acceder y su contenido es muy revelador.

La iniciativa partió de un despacho especializado en impulsar investigaciones enquistadas. Se llama DACRIM (Desarrollo y Análisis Criminológico). Pero no solo hablamos de la recuperación de datos. Cuando les entregaron los dos teléfonos, los responsables se percataron de que en uno de ellos, el más pequeño, había restos de tierra en su interior. "Puede ser que Ángeles fuese enterrada con su móvil o que se le cayese de un bolsillo mientras su asesino la ocultaba y por eso esté lleno de arena", apuntan desde DACRIM. "Es más, ese teléfono tiene una historia curiosa. El grande fue localizado encima de la mesilla del dormitorio enseguida, pero el otro se encontró al cuarto día de la desaparición, de repente, dentro de un cajón y eso que la casa había sido registrada de arriba abajo. No es descartable que su asesino aprovechase algún descuido para colarse en la casa y dejarlo allí, eso sí, después de haber borrado su contenido". Ahora la idea es que criminalística analice los restos de tierra, extraigan sus particularidades y los investigadores busquen en el entorno de Aguilar de la Frontera, Córdoba, donde se volatilizó, un lugar de similares características.

El grande fue localizado encima de la mesilla del dormitorio, pero el otro se encontró al cuarto día en un cajón y eso que la casa había sido registrada

Pero, además, coincidiendo con el undécimo aniversario de su desaparición, El Confidencial ha logrado acceder por primera vez al sumario completo de la causa. Son cientos de folios con todas las claves del caso que por fin van a ver la luz. Lo primero que llama la atención es saber que fue su exmarido, Manuel Reina Algaba, la última persona con la que habló antes de volatilizarse. El día 2 de marzo de 2008, a la 1.07 de la madrugada, Manuel la llamó. Consta que la duración de esa comunicación fue de 2,27 minutos. Cuando la Guardia Civil le preguntó por ello se justificó así: "Sí, la llamé. Antes la había tratado de localizar varias veces más, pero no paraba de comunicar. Al final descolgó, pero ambos permanecimos completamente en silencio, sin decir ni siquiera 'dígame', nada".

El teléfono estaba lleno de arena
El teléfono estaba lleno de arena

Manuel y Ángeles, con dos hijos en común, habían formalizado su divorcio solo unos días antes. La sentencia de divorcio se dictó el 25 de febrero de 2008, pero Ángeles no llegó a leerla. Cuando el Juzgado la notificó, ella ya no estaba entre nosotros. También días antes de perderse su rastro, Manuel Reina fue condenado por malos tratos. Unos días antes de su desaparición, Ángeles fue agredida violentamente por su marido.

Su exmarido nunca aceptó la ruptura y se obsesionó con la idea de volver a sus brazos. Manuel la llamaba con frecuencia e incluso, según cuenta una testigo: "Me dijo que le propuso que fuesen amantes". Otro testigo asegura que en otra ocasión le insistió para que le dejase instalarse de nuevo en la casa, pero en el cuarto de invitados. Ángeles rechazó con firmeza ambas propuestas y mientras tomaba distancia de su marido, conoció a un hombre de Valencia.

Ese nuevo anhelo le costó caro. Su exmarido seguía pagando las facturas de su móvil y tenía acceso al listado de sus llamadas. Las chequeó una por una y así averiguó que Ángeles tenía una ilusión. Horas después de averiguarlo se plantó delante de su exesposa, le enseñó las facturas y dio rienda suelta a su lengua: "Manuel comenzó a gritarme. '¡Eres una puta! ¡Ya sé que te has visto con él y que no paráis de hablar todas las madrugadas!'", cuenta Antonio, el hermano de Ángeles, que ella le relató. Lo siguiente fue un puñetazo en plena cara: "Le dio justo en el ojo. Me contó que se cayó redonda al suelo y que perdió momentáneamente el conocimiento", explicó una amiga a los investigadores. Otros testigos describen que la vieron con el ojo morado, y la nariz hinchada y torcida.

El sumario acumula muchos más indicios. Hasta la novia de Manuel da una versión que no coincide con la de su pareja

Días después Manuel acudió a la casa de sus suegros: "Por favor, os lo ruego, decidle a vuestra hija que la quiero mucho, que me equivoqué y que no quiero perderla. Decidle que vuelva conmigo. Os prometo que si lo hace pongo todas mis empresas y mis propiedades a su nombre", cuenta la madre de Ángeles que les suplicó sin parar de llorar. Pero acto seguido le salió el ramalazo de celos y rabia. "Y si no voy a matar, me voy a quitar la vida o soy capaz de hacer una locura", amenazó antes de salir por la puerta.

El sumario acumula muchos más indicios. Hasta la novia de Manuel da una versión que no coincide con la de su pareja. Aseguró rotunda que la mañana siguiente a la desaparición de Ángeles tuvo entre sus sábanas a su enamorado hasta después de las 11.00 de la mañana, mientras que él confesó que se levantó a las 8.00 y abandonó la vivienda común. Las más de tres horas de diferencia escaman a los agentes y les hacen sospechar que algo ocultan.

Varias personas guardan celosamente la verdad de lo que ocurrió la noche de la desaparición de Ángeles. Once años después, las nuevas pistas están cercándoles. El lazo se cierra. "Solo el que colabore ahora, antes de que la encontremos, saldrá beneficiado", advierte uno de los investigadores.

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