XV aniversario del ataque yihadista

¿El 11-M se puede repetir? "Estuvimos cerca de sufrir atentados peores en Barcelona"

El yihadismo ha concedido una tregua a España y Europa en los últimos meses, pero los expertos alertan del peligro de bajar la guardia

Foto: Un hombre enciende una vela en el monumento a las víctimas del 11-M. (Reuters)
Un hombre enciende una vela en el monumento a las víctimas del 11-M. (Reuters)

El plan 'A' fracasó porque estalló accidentalmente el explosivo que preparaban los miembros de la célula de los atentados de Cataluña. El atropello en las Ramblas de Barcelona y la posterior razia con armas blancas en Cambrils (Tarragona) fueron ataques improvisados de terroristas frustrados y apremiados por su impericia. Según las investigaciones policiales, la intención primera de los yihadistas consistía en colocar furgonetas-bomba en lugares frecuentados por masas como la Sagrada Familia, el Camp Nou o Port Aventura. Contaban para sus acciones con cientos de kilos de material explosivo y 104 bombonas de butano y propano.

Esos acontecimientos que acabaron con la vida de 16 personas sucedieron hace apenas año y medio. Este lunes se cumple el XV aniversario de los atentados del 11-M en Madrid que causaron la muerte a 192 ciudadanos y heridas a miles. Cabe preguntarse si episodios letales como los ocurridos en 2004 y 2017 podrían perpetrarlos de nuevo los seguidores del yihadismo.

"Estuvimos cerca de tener algo peor en Barcelona que lo sucedido en Madrid. Si les salen sus planes originarios, hubieran matado a mucha más gente", afirma Luis de la Corte, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y experto en terrorismo y defensa. Este investigador señala que "no se pueden descartar" en España unos atentados similares en letalidad a los acaecidos en la capital aquel aciago 11 de marzo de 2004. "Se puede argumentar que hoy no existen las tensiones políticas y bélicas de la guerra de Irak que rodearon el contexto del 11-M, pero es cierto que tampoco existían en agosto de 2017", apunta De la Corte.

Daesh ha dejado de ser un caballo ganador y atrae a menos seguidores

El año pasado fue un año de tregua para España y Europa. Los yihadistas asesinaron a 13 personas en cinco atentados cometidos en Bélgica y Francia. En 2018 no hubo episodios violentos en España. Otra cosa bien distinta supone lo que pasó en el resto del mundo, principalmente en países de mayoría musulmana como Afganistán, Irak, Somalia o Nigeria. Hasta 10.598 víctimas mortales provocaron los diferentes grupos islamistas radicales, según se recoge en el 'Anuario del terrorismo yihadista 2018', elaborado por el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET) y Covite.

Musulmanas se manifiestan en Atocha (Madrid) en contra del yihadismo y la islamofobia. (Reuters)
Musulmanas se manifiestan en Atocha (Madrid) en contra del yihadismo y la islamofobia. (Reuters)

¿Cuáles son las razones para que 2018 fuera un año de relativa paz en España y Europa? Luis de la Corte aprecia tres fundamentales. Entiende este profesor que la casi derrota de organización del Estado Islámico en Siria e Irak ha movilizado a menos yihadistas en suelo europeo. "Daesh ha dejado de ser un caballo ganador y atrae menos", explica De la Corte. Además, sostiene este experto, los yihadistas "han sido incapaces de crear estructuras operativas estables en Europa como la que planificó los atentados de París" en 2015 que causaron 137 muertes. Un tercer factor que apunta este investigador es que la labor policial resulta cada vez más eficiente para combatir el yihadismo porque "la experiencia de inteligencia es acumulativa con el tiempo".

Sin embargo, los datos no conducen a una calma plena. El Ministerio del Interior mantiene el nivel de alerta 4 sobre un máximo de 5, lo que se traduce en una situación de riesgo alto de atentados. A pesar de que no tuvo lugar ningún ataque en territorio español en 2018, el Ministerio informa de que se realizaron hasta 23 operaciones policiales con el resultado de 29 arrestados.

Además, la Memoria 2018 de la Fiscalía de la Audiencia Nacional informa que en 2017 hasta 27 encausados fueron condenados a penas de cárcel por terrorismo yihadista, el número más elevado desde 2007 en que fueron sentenciados 33, año en que se dictó fallo contra los perpetradores del 11-M.

Otro dato que no invita a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a la relajación es que hoy las cárceles albergan a 139 personas sentenciadas o investigadas por terrorismo yihadista. "¿Habrá recursos operativos suficientes como para hacer un seguimiento de los designios de esos reclusos cuando vayan saliendo de prisión?", cuestiona Luis de la Corte.

Inquietan los yihadistas autóctonos

Casi todos los miembros que constituyeron la célula de Alcanar bebían alcohol, fumaban tabaco y hachís, consumían cocaína, les gustaba acudir a casinos y burdeles y apenas sabían leer o escribir árabe. La mayoría de sus al menos diez integrantes se conocían de una infancia compartida en la provincia de Girona. Apenas habían vivido en países islámicos y tampoco habían acudido a la llamada de la yihad en conflictos bélicos de África y Oriente Medio.

Es el musulmán radicalizado y movilizado en propio suelo español y europeo el que más desasosiega. El último informe de Europol sobre terrorismo así lo menciona: "Los ataques yihadistas son cometidos fundamentalmente por terroristas autóctonos ('homegrown'), radicalizados en su país de residencia sin que hayan viajado al extranjero a unirse a otros grupos".

Olivier Roy, quizás el analista del islamismo político más respetado internacionalmente, apuntó a El Confidencial que "la primera generación es más tardía en España que en Francia, por lo que se puede concluir que la reserva de potenciales radicales va a aumentar en vuestro país en los próximos años". Una de las razones que fundamenta Roy es que la ruptura con la religión y la cultura de origen genera violencia. Ve especial conflictividad entre los marroquíes procedentes del Rif [norte de Marruecos] que hablan bereber, pero "no tienen acceso a una cultura escrita en su lengua original, contrariamente a lo que ha ocurrido en Europa con la inmigración turca, la cual crea muy pocos problemas de terrorismo".

En ese sentido, la recién publicada monografía del Real Instituto Elcano informa que el 43% de los yihadistas muertos o condenados en lo que llevamos de siglo nacieron en Marruecos. Y lo que es más relevante y que concuerda con lo que apunta Roy: siete de cada diez terroristas fallecidos o sentenciados entre 2004 y 2008 son originarios del Rif.

Cataluña, que alberga más de medio millón es musulmanes, fue la comunidad autónoma donde más yihadistas condenados o muertos entre 2004 y 2008 hubo: ni más ni menos que uno de cada tres del total de 195.

Los muyahidín que retornan

La Guardia Civil contó a este diario que son unos 130 los musulmanes residentes españoles que emigraron a lugares de guerra para hacer la yihad, principalmente a Irak y Siria. Pero los oficiales del Instituto Armado especializados en terrorismo islamista se sienten tranquilos porque aseguran que están todos controlados o ya en prisión.

Europol estima que en el conjunto de Europa han sido más de 5.000 los musulmanes residentes en su suelo los que han emigrado para combatir. De entre ellos, unos 1.500 han regresado a sus países, principalmente a Reino Unido, Francia, Bélgica y Alemania.

Abdelhamid Abaud, el cabecilla de los atentados de París de 2015 durante su estancia en Siria junto al Daesh. (EFE)
Abdelhamid Abaud, el cabecilla de los atentados de París de 2015 durante su estancia en Siria junto al Daesh. (EFE)

Esta situación supone un riesgo de atentados en suelo europeo, según Europol. El Daesh cada vez está más cercado en los amplios territorios que controlaba en Siria e Irak hasta mediados de 2018. Sin embargo, muchos de los llamados 'foreign fighters' o 'combatientes extranjeros' han hecho su mochila y han emigrado a otros países islámicos. En esa mochila llevan una experiencia militar acumulada que los hace potencialmente más nocivos para el futuro de la estabilidad de los países europeos.

"El proceso de retorno no ha terminado. Se mueven por otros países islámicos para observar cómo evolucionan las cosas y, si vuelven, serán aún más peligrosos", concluye Luis de la Corte.

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