en la calle génova

Cruzar el mismo paso de cebra una y otra vez, la última protesta frente al Supremo

La acción la organiza el colectivo independentista Silenci y busca criticar el juicio del 'procés'

Foto: La protesta del colectivo Silenci frente al Tribunal Supremo. (Silenci)
La protesta del colectivo Silenci frente al Tribunal Supremo. (Silenci)

La escena se repite sin descanso en la calle Génova a la una del mediodía de este miércoles. En el paso de cebra que se encuentra a la altura de la Audiencia Nacional, dos mujeres se sitúan en la acera con carteles en los que puede leerse 'Pueblo, rebelaos'. Cuando el semáforo se pone en verde, cruzan con el resto de peatones y se colocan al lado opuesto de la misma forma, posición que mantienen hasta que los coches dejan de pasar y vuelven a empezar de nuevo. Así una y otra vez para protestar contra el juicio del 'procés', que se celebra a escasos 100 metros de donde se encuentran.

En una de las aceras se concentran además otros ocho compañeros con bufandas amarillas y carteles. Todos ellos forman parte del colectivo independentista Silenci, creado hace ocho meses para manifestarse "contra la represión" mediante acciones silenciosas. Con el arranque del juicio del 'procés' en el Tribunal Supremo, sus integrantes buscan ahora trasladar la protesta a Madrid, para lo que tratan de reunirse todos los días de 10 de la mañana a seis de la tarde en la calle Génova, entre la sede del PP y el Tribunal Supremo. "Así hasta que acabe el juicio", asegura su portavoz, Lluís Pastrana.

Mientras las dos mujeres recorren sin parar el paso de cebra, otras dos entregan octavillas a los viandantes. Lo primero que se puede leer en el panfleto es una frase de Martin Luther King: "No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética, lo que más me preocupa es el silencio de los buenos". No es el único personaje histórico con el que se comparan. A los dos minutos de conversación, el propio Pastrana menciona a otro: "Ya decía Gandhi que más que los corruptos y los faltos de ética lo que le preocupaba era la gente buena que callaba". Ante el parecido de las dos citas y en un intento de confirmar la segunda, El Confidencial solo ha podido encontrar esta otra atribuida al mandatario indio: "Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena".

Además de repartir panfletos, los miembros de Silenci defienden que su protesta tiene un claro objetivo: "Es una acción dirigida sobre todo al colectivo de policías, jueces y fiscales, que entendemos que tienen muchas cosas que decir y su silencio es el que nos preocupa más". De todos modos, por el momento su acercamiento más destacable a las fuerzas de seguridad ha sido una advertencia de los agentes que custodian la Audiencia Nacional: "Hemos tenido bastantes problemas con la policía porque no nos dejaban ni cruzar el paso de cebra. Mandamos una queja al ministro Grande-Marlaska y a la subdelegación del Gobierno pero no hemos recibido ninguna contestación", asegura Pastrana.

La protesta del colectivo Silenci frente al Tribunal Supremo. (Silenci)
La protesta del colectivo Silenci frente al Tribunal Supremo. (Silenci)

Cruzar el paso de cebra sin descanso no es la primera acción que organiza Silenci en Madrid. El 19 de diciembre también se concentraron frente al Tribunal Supremo junto al diputado de ERC Gabriel Rufián y entregaron cartas a jueces como Pablo Llarena o Manuel Marchena por su papel en el juicio del 'procés'. Las misivas, al igual que sus octavillas, también recogían una frase de Martin Luther King: "Nunca olvide que todo lo que Hitler hizo en Alemania fue legal". En la misma línea, el texto dirigido a Llarena estaba lleno de pullas: "Para aligerarle trabajo, le hemos subrayado aquellos términos que quizá según su creativo saber y entender pudieran ser constitutivos de algún ilícito penal o eventualmente ser calificados como apología del terrorismo", sostenían como posdata en la misma.

Entre pullas y personajes históricos, el colectivo consigue reunir a unas 10 personas al día frente al Supremo. Los transeúntes que pasan por su lado les miran con sorpresa y la mayoría sigue su camino sin hacerles caso, pero algunos se detienen a preguntarles qué hacen. En el mismo momento en que su portavoz atiende a este diario, un joven pasa por su lado y le da unas palmadas en el hombro, se presenta como barcelonés y le da las gracias por la protesta que organiza la plataforma contra el juicio: "Estamos construyendo el país", le dice en catalán como despedida. Mientras tanto, las dos mujeres siguen cruzando el paso de cebra sin descanso.

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