se llevaron equipos informáticos

Red móvil pirateada y farolas anuladas: así asaltó el comando la embajada de Corea

La Policía encuentra nuevas pistas en las diferentes líneas de investigación que sigue para esclarecer el ataque que sufrieron los empleados de la sede consular asiática en Madrid

Foto: Vista aérea de la embajada de Corea del Norte. (Google Maps)
Vista aérea de la embajada de Corea del Norte. (Google Maps)

La investigación abierta por el Juzgado 5 de la Audiencia Nacional en coordinación con la Policía Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para averiguar quién está detrás del asalto a la embajada de Corea del Norte en Madrid el pasado viernes 22 de febrero mantiene varios frentes abiertos. Los agentes de ambos cuerpos han interrogado a la media docena de empleados de la legación con el fin de que estos les expliquen cómo sucedieron los hechos.

Además, han pedido las cámaras de los inmuebles cercanos para captar los momentos en los que los asaltantes acceden a la finca y salen de ella, han tomado declaración a los vecinos, han inspeccionado todo el recinto en varias ocasiones desde que tuvo lugar la llamativa actuación y han rastreado el posicionamiento de los teléfonos móviles del personal que ocupaba la sede consular con el fin de tratar de recrear lo sucedido. Ahora los agentes centran sus pesquisas en intentar comprobar si existe algún tipo de vinculación con el pequeño incendio que tuvo lugar en el transformador de electricidad que existe justo al lado de la embajada, que incluye también una antena de telefonía que da cobertura a la zona.

Algunos vecinos de la urbanización que alberga la delegación diplomática aseguran a El Confidencial que aquel día se quedaron sin servicio durante más de una hora, con lo que el repetidor de telecomunicaciones también se vería alterado. Los investigadores tratan de comprobar, en concreto, si alguien pudo ocasionar voluntariamente aquel incidente para acceder a los equipos electrónicos de los empleados de la embajada que días después robaron los miembros de la organización que asaltó el inmueble, maniató a los trabajadores y se dio a la fuga en los vehículos diplomáticos. El objetivo de esta invasión informática sería ver si estos dispositivos contenían lo que los asaltantes buscaban.

Este extremo, que aún deben contrastar los miembros de la Brigada Provincial de Información —departamento que se ha hecho cargo de las pesquisas en la Policía— y los del CNI, conllevaría que los autores de los hechos pertenecieran a una organización tecnológicamente muy preparada, que contara con aparatos suficientemente avanzados como para acceder a una red de comunicaciones blindada, como es el caso de la que dispone la embajada norcoreana, que según el delegado cultural del país asiático, Alejandro Cao de Benós, tenía sus ordenadores completamente cifrados.

La Policía también rastrea una nueva línea de actuación que abrió la mañana del pasado jueves 28 de febrero. Agentes de los Servicios de Información, que se encontraban en las inmediaciones de la embajada haciendo una inspección, descubrieron que la mayor parte de las farolas ubicadas en la puerta de la embajada estaban dañadas e iluminaban menos que el resto, lo que dejaba en penumbra el acceso a la instalación consular por cualquier punto de la fachada. Los funcionarios avisaron a los técnicos del Ayuntamiento de Madrid, que se trasladaron a la zona para arreglar las lámparas y poner bombillas nuevas. Según las fuentes consultadas, tras la reparación, los agentes se llevaron "algo" y pidieron a los empleados municipales mantener la discreción.

El ataque a la embajada fue orquestado por un grupo de unos diez hombres. "Entre 7 y 14", detallan fuentes policiales, que no descartan que las armas que portaban estos asaltantes fueran de verdad, a pesar de que en un principio los testimonios de los empleados de la legación apuntaban a que fueran de fogueo. Las primeras hipótesis apuntaban en esta línea porque los atacantes no hicieron ningún disparo y sí golpearon reiteradamente a algunos de los trabajadores de la sede diplomática, que luego tuvieron que ser atendidos por los Servicios de Emergencias. Según relataron a El Confidencial aquella noche, el personal sanitario tuvo que asistir a tres personas por heridas de diversa consideración, una de ellas la mujer que escapó de la embajada tras saltar de un segundo piso para huir de los asaltantes.

Esta norcoreana que trabajaba y vivía en la embajada dio la voz de alarma a la Policía. Un agente del instituto armado llamó al timbre y preguntó al hombre que salió a abrirle. "Todo está en orden", le respondió el supuesto inquilino, que minutos después salió a toda velocidad junto al resto de hombres que habían accedido violentamente al recinto a bordo de los dos vehículos diplomáticos que estaban a disposición de la sede consular. Ambos coches fueron posteriormente encontrados por la Policía abandonados en diferentes lugares cercanos a la embajada y están siendo analizados por los científicos de la corporación. Se trata de un Mercedes Viano oscuro y un A8 gris.

El asalto ha tenido una enorme trascendencia internacional. Medios de comunicación de todo el mundo se han hecho eco estos días de la noticia desvelada por El Confidencial, ya que los hechos tuvieron lugar apenas cinco días antes de la cumbre bilateral que celebraron el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, en Vietnam para tratar el desarme nuclear del país asiático. El principal hombre de confianza del máximo dirigente de Corea del Norte, Kim Hyok-chol, responsable de organizar la mencionada cumbre, fue precisamente embajador de Pyongyang en Madrid hasta 2017, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy decidió expulsarlo por los continuos ensayos nucleares.

La sede consular situada en la capital de España, de hecho, tan solo tenía ya un diplomático, el encargado de negocio de la legación, So Yun Sok, que vivía en la embajada junto a su familia y unos técnicos. Según consideró Cao de Benós el pasado 1 de marzo en declaraciones a El Confidencial, los asaltantes pudieron llevarse el teléfono móvil de este diplomático norcoreano durante su ataque, además de los citados equipos informáticos. "Creo que se lo quitaron los atracadores", aseguró el representante cultural del país asiático, que actualmente se encuentra en Tarragona y sigue sin lograr contactar con sus compañeros de la embajada, que continúan encerrados en la misma mientras prosigue la investigación.

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