dice que fue forn el que le encargó que moderara la manifestación

El fiscal entra de lleno en la rebelión y Sànchez admite destrozos el 20-S

Asegura que Junqueras le llamó para comprobar si podía entrar en el edificio y que mantuvo "varias llamadas con Trapero"

Foto: El expresidente de la ANC Jordi Sànchez. (EFE)
El expresidente de la ANC Jordi Sànchez. (EFE)

Han tenido que pasar seis jornadas, pero el Ministerio Público se decidió este jueves a entrar de lleno en el intento de acreditar la rebelión por la que acusa en el juicio del 'procés'. El fiscal Zaragoza, encargado del interrogatorio adel expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), abordó los hechos del 20 de septiembre de 2017, durante las manifestaciones ante la Conselleria de Economía que 'calentaron' el camino hacia el 1 de octubre. Consiguió arrancar a Jordi Sànchez una confesión: fueron "manifestantes" los que dañaron los vehículos de la Guardia Civil. También aclaró el número de coches dañados en la concentración. Fueron siete: dos patrullas y el resto sin distintivo.

Zaragoza sometió a Sànchez a un permanente ejercicio de contradicción mediante tuits, preguntas y repreguntas. Logró lo que no hicieron o no supieron hacer en las pasadas jornadas el resto de sus compañeros, que embarraron los interrogatorios con inexactitudes, generalidades y poca precisión. Exhibió su experiencia y acorraló al líder de la ANC y candidato efímero a la presidencia de la Generalitat. Tras una pregunta, llegó la confesión. Así fue la secuencia. "Entonces ¿los daños no fueron causados por la Guardia Civil sino que fueron los manifestantes los que pincharon ruedas, rompieron cristales, retrovisores...?", lanzó Zaragoza. Sánchez contestó: "Fueron algunos manifestantes, y es evidente que yo no he podido decir que los causó la Guardia Civil. Yo puedo ser independentista, pero no idiota".

Hubo otras contradicciones. Por ejemplo, respecto a la hora en que fue consciente de que los coches estaban dañados. Tras un debate entre su abogado, Jordi Pina, y el fiscal, con la mediación del presidente del tribunal, Manuel Marchena, se le leyeron sus anteriores declaraciones judiciales. También mensajes que lanzó en Twitter, como uno en el que decía: "Se ha tomado la calle en defensa del referéndum", u otro en que la ANC juraba que el pasillo de seguridad que ahora dicen que montó para facilitar la salida de la comisión judicial y de la Guardia Civil no tenía esa intención. "No es para facilitar la salida de la GC", indicaba la asociación.

Conforme Zaragoza le fue acorralando con tuits, correos y wasaps, Sànchez se sintió incómodo y terminó por saltar. Al ser preguntado por un correo de Xavi Strubell que él no recordaba, el expresidente de la ANC respondió con un misil contra el tribunal: los mensajes del portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, sobre la candidatura de Marchena para la presidencia del Consejo General del Poder Judicial. "No quiero ser impertinente, pero hay wasaps que se han enviado y que han comprometido el nombre del presidente de esta sala y él ha dicho que no sabe nada", lanzó. No hubo respuesta, pero la tensión se palpó en la sala.

Sànchez trató, con suerte desigual, de matizar y aclarar que la manifestacion del 20-S fue en su mayoría pacífica. No hubo lanzamiento de objetos. "Ni siquiera se dañó la puerta". "El relato del intento permamente de asalto es falso". "En las imágenes es perfectamente visible la tranquilidad absoluta". "No hubo riesgo para la integridad física de ninguna persona"... También negó que la intención fuera dificultar la labor de la comisión judicial, cuya secretaria tuvo que abandonar el edificio por el tejado. "Fue una percepción de ella", sostuvo el expresidente de la ANC. Los propios agentes tuvieron que refugiarse, desveló el fiscal mediante otra pregunta, pero Sànchez no dio su brazo a torcer.

Zaragoza evidenció, también con su interrogatorio, que Sànchez mantenía un trato de primer nivel con los miembros del Govern. Fue Forn, el 'conseller' de Interior, quien le encargó que tratara de moderar una manifestación que se les había ido de las manos. "Yo no tenía previsto regresar esa mañana porque tenía la mañana ocupada, pero recibí un mensaje o una llamada sobre las 12 del 'conseller' de Interior, Joaquim Forn, que nos dijo: 'Oye, nos tendríais que ayudar en materia de seguridad, de orden de la manifestación, con los voluntarios que la ANC tiene, tendrías que facilitar un espacio o un pasillo para poder garantizar la entrada de las personas que considere la comitiva judicial".

Además, habló con el 'vicepresident' Junqueras, que le llamó para ver si podría o no acceder al edificio. También aseguró que habló con el mayor Trapero "en varias ocasiones" y que este designó a la intendente Teresa Laplana como interlocutora.

Los heridos del 1-O

Una vez terminado el interrogatorio sobre el 20-S, Zaragoza se centró en el 'Día D': el referéndum del 1 de octubre. "Ni la ANC, ni Òmnium ni nadie recibió ninguna notificación de la Fiscalía ni de ningún juzgado", defendió Sànchez, presentándose así como un hombre que siempre ha "respetado la legalidad". Sobre las advertencias del Tribunal Constitucional, el acusado pasó de puntillas. "Hicimos una campaña pública durante 15 días como corresponde, organizamos actos con miles de personas y nunca se nos dijo 'no podéis hacer este acto", defendió. “Jamás imaginé que pudiera haber violencia el 1-O”.

Sànchez repitió también proclamas políticas como que "un Estado no debe temer un acto cívico" o que "el derecho a la autodeterminación no es un acto ilegal", pero el roce llegó con el punto clave de la acusación: la violencia. "Usted sabe que hubo policías lesionados a los que se les tiraron vallas metálicas, sillas, algunos fueron perseguidos y expulsados. ¿Le consta?", lanzó el fiscal. "No me consta", respondió el acusado. "¿Solo le constan las de los ciudadanos?", contraatacó Zaragoza. Y él volvió a revolverse: "También hubo un ciudadano que perdió un ojo y otro que sufrió un infarto". Pregunta sobre agentes heridos, respuesta sobre ciudadanos heridos.

En cuanto a los choques con la policía que se produjeron esa jornada, el expresidente de la ANC se mostró tajante: si el 20-S fueron unos pocos manifestantes, el 1-O fueron unos pocos puntos de votación. "Yo tengo conciencia de que el 1-O hubo unos 2.000 colegios electorales y que en la mayoría no hubo problemas. En un pequeño número, no creo que en más de 50, hubo incidentes cuando en algunos momentos hubo una actuación policial que utilizó de manera desproporcionada la fuerza", aseguró. Para Sànchez, la culpa de todo lo que ocurrió aquel día fue de las fuerzas de seguridad: "Vivieron con auténtico terror una violencia policial nunca imaginada antes".

"Oportunidad perdida para la pedagogía"

Sànchez comenzó potente con su defensa del catalán y de su condición de "preso político". "Quiero comunicar a la presidencia y a la sala la renuncia a la utilización de la traducción consecutiva porque fundamentalmente considero que mi derecho no está en expresar mis sentimientos en esta sala, sino en defenderme en igualdad de armas ante una acusación que me pide injustamente 17 años de cárcel", ha dicho. "Veo perdida una oportunidad para la pedagogía de lo que debería ser un Estado plurinacional"

"Me considero un preso político, esto es un juicio político". "Estoy convencido de que todos los hechos que mantiene la Fiscalía contra mi persona son absolutamente falsos y no tengo temor a responder", ha agregado. En el inicio, antes de la sucesión de preguntas del fiscal, reivindicó "formas pacíficas, no violentas, cívicas, de movilización".

Lo pintó como si quedara desbordado. "Yo creo que la gente se empezó a movilizar antes. La divulgación mediática de la entrada y registro hizo que casi de manera inmediata hubiera personas que entraron a la acción de la protesta", describió y precisó que cuando llegó "ya había una muralla humana" y no fue consciente "de los vehículos de la comitiva judicial".

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