defienden el Mandato popular y niegan la violencia

'Lección' de derecho de Turull y Romeva: "La Constitución ampara la autodeterminación"

El cuarto día del 'procés' resultó una escenificación, a pequeña escala, de la jornada anterior. Distintos protagonistas y un mismo mensaje

Foto: La declaración del 'exconseller' de Presidencia Jordi Turull en el juicio del 'procés'. (EFE)
La declaración del 'exconseller' de Presidencia Jordi Turull en el juicio del 'procés'. (EFE)

El día 4 del 'procés' resultó una escenificación, a pequeña escala, de la jornada anterior. No se trataba de Oriol Junqueras y Joaquim Forn en esta ocasión. Otros protagonistas, pero un guion parecido. En la silla reservada a las declaraciones se sentaron los 'exconsellers' Jordi Turull y Raül Romeva. De nuevo uno de PDeCAT y uno de ERC. De nuevo la reivindicación del de Esquerra de que son presos políticos y el juicio también lo es. La estrategia volvió a ser diametralmente opuesta aunque, en esta ocasión, confluyeron en muchos puntos y quedó en evidencia que existe una cierta coordinación o, al menos, un pacto de no agresión. Hasta tres patas de las declaraciones de ambos fueron coincidentes: existe el amparo constitucional a la autodeterminación, hubo un mandato popular para impulsar la independencia y no hubo violencia. Ninguna. Cataluña es —expresó Turull— "el país de Pau Casals".

Ambos insistieron de distintas formas, citando artículos, leyes y reformas, en que la Constitución y el andamiaje legal estatal amparan la autodeterminación. Con distintas palabras y tono —el reivindicativo y peleón de Turull frente al didáctico típico de un profesor de Romeva—, repitieron que en ninguno de los artículos de las normas se prohíbe ejercerla y menos aún después de la reforma de 2005 del Código Penal. Tampoco la Carta Magna la niega, ya que ampara principios democráticos y libertades como la de expresión que dejan lugar a una interpretación de la cuestión. Una interpretación que, evidentemente, no hizo el Tribunal Constitucional que fue anulando, una a una, todas las leyes del andamiaje legal para la separación.

En cualquier caso, ni Turull ni Romeva apuntaron el dedo acusador por la 'errónea' cancha que se dio en los pasados años a esta libertad de interpretación normativa hacia el Supremo o los jueces, sino hacia la política. El Ejecutivo de Mariano Rajoy —por cierto, citado para el próximo martes— no salió bien parado en el mensaje de los dos procesados. Romeva lamentó que no se produjeran en el pasado cambios normativos que rompieran "el mármol" de la Carta Magna. "No es un texto sagrado escrito en piedra", "se puede adaptar a los cambios", dijo. Ambos repitieron que el problema nunca debió salir del terreno político y el 'exconseller' de Exteriores llegó incluso a pedir: "Devuelvan esta carpeta a la política". Turull, en la línea general de su interrogatorio, se revolvió contra el anterior Ejecutivo popular y los acusó de haber sido "capaces de todo" para destruir el independentismo, desde manejar a la Fiscalía hasta cebar a la policía política.

Tras el intento de legitimar la autodeterminación, llegó el momento de la Ponderación, con mayúsculas. El 'exconseller' de Presidencia usó el término hasta en una decena de ocasiones para acabar admitiendo lo que admiten todos, el delito que en su fuero interno creen que pudieron cometer como mucho: la desobediencia. Se puso en la balanza el incumplimiento a los mandatos del Constitucional y el compromiso con la celebración del referéndum y ganó el segundo. El mandato popular se antepuso así al tribunal de garantías.

Puigdemont se encarnó además este martes en el juicio como si fuera la holografía a la que recurrió Junqueras no hace mucho. Al explicar por qué apostaron por la declaración unilateral de independencia en lugar de convocar elecciones, como estudiaba el Govern tras el 1-O, Turull justificó este martes la decisión citando al entonces 'president': leyó cuatro párrafos del discurso en el que este descartó unos posibles comicios, argumento que fue aplaudido por el propio Carles a través de las redes sociales. Romeva, sin embargo, no hizo ningún guiño al 'expresident', llegando incluso a lanzar una indirecta contra él durante su declaración: "Yo entendía que venir aquí y defender estos principios era una responsabilidad y un deber".

Los dos apelaron al pueblo catalán no como el arma que se usó para presionar sino como la fuente de inspiración de la estrategia. "Los ciudadanos de Cataluña no son ovejas, no son gente militarizada, sean independentistas o no, extrema derecha o izquierda o centro, tienen criterio. Estamos en el siglo XXI. Se habla de la gente con un sentido que implica desconocer Cataluña y el movimiento independentista. El movimiento va de abajo arriba y después hay partidos que quieren recoger ese sentimiento y darle una salida política, pacífica y democrática, porque no puede ser de otra manera", argumentó Turull. Mientras Romeva lo definió como "un clamor popular", algo "trascendental para las vidas" de mucha gente. El gatillo se activó por el pueblo, no se utilizó al pueblo como gatillo.

¿Violencia? ¿Qué violencia?

Ambos negaron a capa y espada la violencia. Turull mencionó uno de los símbolos del catalanismo, el compositor catalán y candidato al Nobel de la Paz Casals. "La gente es pacífica y siempre ha militado en el pacifismo, somos el país de Pau Casals. El relato no tiene sentido y es delirante", dijo Turull, que esgrimió toda una serie de tuits emitidos en los días clave de septiembre y octubre en los que pedía calma. Hubo "cuatro 'esgarrapacristos" que la liaron un poco y que no representaban el sentir común.

Romeva lo calificó todo como un impulso "cívico y pacífico". "Las únicas armas que hubo son de la Guardia Civil", agregó. "La paz" es "la mejor de las herramientas posibles para construir comunidad", lanzó, para acabar criticando la presencia de Vox en el juicio. "Quienes defendemos hoy estos valores tan importantes nos encontramos en el banquillo de los acusados. Y aquellos que amenazan esos valores y esa Europa de derechos y libertades se sientan en el estrado entre las acusaciones. Esto cuanto menos tendría que incomodar no a los independentistas sino a los demócratas".

La quinta jornada arranca con la declaración de Josep Rull, también defendido por Jordi Pina —como Turull— y que contestará a Fiscalía y Abogacía pero no a Vox. Tras él, los 'exconsellers' Dolors Bassa, Carles Mundó y Santiago Vila. El tribunal espera acabar esta semana con las declaraciones de todos los acusados y emprender a partir de la próxima la testifical, que comenzará con los políticos. Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría harán el paseíllo hasta el Supremo.

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