condenada a pagarle 2.970 euros

Del altar al juzgado: la batalla de una novia contra la tintorería que le encogió el vestido

La pelea llegó a tal punto que en la sentencia resulta clave la investigación de un perito judicial. En su informe, este explicó "que no existía posibilidad de reparación del vestido afectado"

Foto: Imagen de archivo de una novia probándose su vestido. (Reuters)
Imagen de archivo de una novia probándose su vestido. (Reuters)

La pelea entre una recién casada y su tintorería necesitó casi dos años y una sentencia para resolverse. Eva (nombre ficticio) contrajo matrimonio el 24 de octubre de 2015 y dos días después llevó su vestido de novia a la tintorería, pero la sorpresa llegó a la hora de recogerlo, cuando advirtió que se lo habían encogido. En lugar de reconocer su error, la encargada alegó que se había lavado "como había que hacerlo" y que ya la había avisado de que podía ocurrir, comenzando así una discusión que terminó con el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 3 de Molina de Segura, en Murcia, obligando a la tintorería a devolver el vestido a Eva y a pagarle 2.970 euros.

En la sentencia, a la que ha tenido acceso El Confidencial, resulta clave la investigación de un perito judicial. En su informe, este explicó "que no existía posibilidad de reparación del vestido afectado", apuntando en este sentido que "el vestido había encogido de forma distinta, de modo que la parte exterior había encogido quedando más corta que el interior".

"No puede negársele el singular afecto que tiene para su titular, dada la especial relevancia del momento en que fue usado", sostiene la sentencia

La encargada, por su parte, manifestó entonces que "antes de proceder a la limpieza del vestido, consultó el etiquetado que indicaba que la limpieza debía hacerse en seco, advirtiendo a la propietaria, de forma verbal, que el vestido podía no quedar bien". De todos modos, también reconoció que "el traje había encogido un poco" y argumentó que "quizá fuera que la máquina había alcanzado su temperatura normal de lavado y secado, que era de 55 grados en vez de los 50 que el fabricante indicaba como máximo".

Teniendo en cuenta el informe del perito, el juez concluye que queda "acreditada la existencia de actuación negligente en la limpieza efectuada por la tintorería", dando así la razón a la recién casada. Respecto a la versión de la tintorería, que sostuvo que había avisado a Eva sobre la posibilidad de que el vestido se estropeara, la sentencia sostiene que no se mostró "prueba alguna de las supuestas advertencias realizadas de forma oral a la propietaria", por lo que descarta este argumento.

Una vez aclarada la disputa, el juez condena a la tintorería a pagar 2.870 euros por daños morales y otros 100 por perjuicio económico. "Por lo que respecta a la cuantificación del daño, cierto es, en cuanto que admitido por las partes, cuál era el valor material de dicha prenda de vestir. Y no puede negársele el singular afecto que tiene para su titular, dada la especial relevancia del momento en que fue usado y de la enorme trascendencia social al que su uso va vinculado", sostiene la sentencia.

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