tras una noticia de la agencia efe

El Gobierno niega que Pedro Sánchez vaya a convocar las generales para el 14 de abril

Fuentes próximas al presidente descartan "totalmente" esa posibilidad, que emerge de un escenario de incertidumbre por la aprobación de los PGE de 2019, que pueden caer el miércoles

Foto: Pedro Sánchez recibe al equipo de la película 'Campeones', dirigida por Javier Fesser, este 11 de febrero en la Moncloa. (EFE)
Pedro Sánchez recibe al equipo de la película 'Campeones', dirigida por Javier Fesser, este 11 de febrero en la Moncloa. (EFE)

¿Elecciones generales el próximo 14 de abril? ¿En menos de dos meses? Fuentes muy próximas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, niegan "totalmente" esa posibilidad. Con rotundidad. Pero lo cierto es que la fecha está ahora en circulación.

Fuentes del Ejecutivo citadas por EFE apuntaron en la mañana de este lunes que el líder socialista estaría barajando esa fecha, la del 14 de abril, Domingo de Ramos, como una opción. Eso significaría que el decreto de convocatoria y de disolución de las Cortes Generales debería publicarse en el BOE y entrar en vigor el próximo martes, 19 de febrero, 54 días antes. La jornada goza de un excepcional carácter simbólico para la izquierda: entonces se conmemorarán los 88 años de la proclamación de la Segunda República española.

Justo después de que saltara la noticia adelantada por la agencia pública, fuentes del círculo más cercano al presidente desmentían a El Confidencial "totalmente" esa alternativa. También desde el núcleo duro del PSOE negaban que estuviera sobre la mesa el 14 de abril y lo daban rotundamente por desechado. Sería una fecha, valoran, "precipitada". Posteriormente, tanto desde el equipo de Sánchez enfatizaron que esa alternativa "es un bulo", y desde Vicepresidencia sostenían textualmente esto: "Está descartado el 14".

No obstante, habrá que esperar al miércoles. Será ese día cuando los Presupuestos Generales del Estado de 2019 podrían decaer. Y es verdad que ya el Gobierno cuenta con perder la votación. Las negociaciones con los independentistas están rotas desde el viernes, y no parece fácil reconstruirlas, toda vez que siguen exigiendo, para poder aceptar la tramitación de las cuentas públicas, que en el hipotético acuerdo con el Gobierno para la mesa de partidos se incluya el ejercicio del derecho de autodeterminación. Sánchez ya ha reiterado que "nunca" aceptará un referéndum.

Que se ponga en circulación la fecha del 14-A, muy simbólica para la izquierda, se lee como un elemento añadido de presión para ERC y PDeCAT


Que se ponga en circulación la fecha del 14 de abril tendría, no obstante, un efecto colateral: aumentar la presión hacia los soberanistas. Que ellos perciban la inminencia de unas elecciones y se asusten, porque esos comicios podrían traer como consecuencia el regreso de la derecha al poder, que ya ha advertido de que activaría de inmediato el 155 de la Constitución para "poner orden" en Cataluña. Una intervención de la comunidad que con seguridad sería mucho más dura. No obstante, tanto ERC como PDeCAT señalaron este lunes que no se sienten presionados por ese potencial adelanto electoral para dentro de dos meses.

¿Y en un día laborable?

Es cierto que el 14-A, como otras fechas alternativas, se había analizado en la Moncloa. Pero también que se le veían ciertas complicaciones. Para empezar, que es Domingo de Ramos, festividad marcada en rojo para muchos españoles que comienzan ese fin de semana sus vacaciones de Semana Santa. Los socialistas necesitan sobre todo movilizar a sus votantes, ya que cuentan con que los electores conservadores sí que están muy agitados. Por tanto, la lógica mandaría que se buscase un día que maximizase la participación.

Abril es un mes complicado por el parón de la Semana Santa. El 14-A es Domingo de Ramos y el 21 coincide con la operación retorno

Abril es un mes difícil porque al día 7 ya no llegaría —el jefe del Ejecutivo tendría que disolver las Cortes mañana—, el 14 es Domingo de Ramos, el 21 es Domingo de Resurrección —operación retorno para los españoles que hayan decidido pasar unos días fuera de casa— y el 28 supondría que la campaña está atravesada por toda la Semana Santa. El siguiente domingo disponible, 5 de mayo, es final de puente (en Madrid son festivos el 1 y el 2), y para el 12 España ya estará sumergida en la campaña de las autonómicas, municipales y europeas del 26-M. Otra opción sería que Sánchez llamara a las urnas en un día laborable. Hay un precedente muy reciente: los comicios catalanes convocados al amparo del artículo 155 se celebraron el jueves 21 de diciembre de 2017, y contaron con una participación masiva, del 79,09%. Pero, ciertamente, no es la tradición democrática española el poner las urnas entre semana.

La portavoz parlamentaria y vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, aseguró después en rueda de prensa en Ferraz que "no hay ningún miembro" de la dirección del partido "que esté hablando del 14 de abril" como posible fecha del anticipo electoral.

El Gobierno niega que Pedro Sánchez vaya a convocar las generales para el 14 de abril

Lastra está en el núcleo duro de confianza, y ella misma participa de los maitines, las reuniones de coordinación Gobierno-PSOE. En ellas, señaló, se habla de los "hitos de la semana", y los de esta son claros: todo queda supeditado a la votación en el Congreso del miércoles. La número dos dio por hecho que la legislatura se acortará si los Presupuestos decaen este miércoles, pero no quiso avanzar cuándo el presidente llamará a las urnas. Recordó que es una competencia estrictamente suya, y que decidirá en función de los intereses generales del país. Los socialistas, incidió, están ahora en la fase previa, que es la de lograr que las cuentas de 2019 pasen el primer filtro, el de las enmiendas de totalidad, y para eso apela a todos los partidos, también los soberanistas, para que den viabilidad al proyecto de ley. "No damos nunca una batalla por perdida", aseguró.

Si se descartara finalmente abril, la siguiente ventana de oportunidad disponible es el 26 de mayo. O sea, el superdomingo de generales, autonómicas, municipales y europeas. Sánchez tendría el incentivo de que todo su partido estaría movilizado, pero también se jugaría todo el poder institucional del PSOE —preside seis comunidades autónomas y dirige miles de ayuntamientos— a una sola carta. Barones y alcaldes socialistas no son nada partidarios de esa cita, porque creen que su propia campaña se vería contaminada por la dinámica nacional, de suerte que podrían arriesgar sus gobiernos si la discusión sobre Cataluña inunda todo.

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