El descuartizador de Alcalá convivió con el cadáver de su novia en el congelador un año
  1. España
su jefe y sus vecinos: "Era una persona normal"

El descuartizador de Alcalá convivió con el cadáver de su novia en el congelador un año

La autopsia revelará hoy el motivo de la muerte de la joven, que tenía doble nacionalidad, rusa y española, y no tenía relación con su madre desde hacía meses

placeholder Foto: La Policía traslada al presunto descuartizador de Alcalá. (PN)
La Policía traslada al presunto descuartizador de Alcalá. (PN)

Los agentes del Grupo V de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid conocerán hoy previsiblemente el resultado de la autopsia realizada sobre el cadáver encontrado ayer en un congelador de un domicilio del número 3 de la calle Camino de Santiago, en el municipio madrileño de Alcalá de Henares. Mientras llega el informe, los investigadores ya tienen claras algunas cosas. Entre ellas, que el cuerpo de la joven descuartizada pasó más de un año encerrado en aquel arcón frigorífico que Manuel Moreno tenía en su habitación alquilada.

Desde que la joven murió, extremo que posiblemente tuvo lugar a finales de septiembre o primeros de octubre de 2017, que fue cuando algunos familiares comenzaron a echarla de menos, el cuerpo permaneció encerrado en el congelador, según explican fuentes de la investigación. Manuel, nacido en Linares (Jaén) hace 42 años, convivió por lo tanto con el cadáver desde esa fecha hasta que fue detenido por la Policía durante la madrugada del pasado viernes. Los agentes, tras descubrir los restos de la joven a las 18 horas del jueves, le arrestaron a él pasadas las cuatro de la mañana en las inmediaciones del domicilio.

Foto: Imagen de archivo de agentes de la Policía Nacional. (EFE)

Los vecinos, sus jefes y hasta el dueño del bar que frecuentaba Manuel consideran que este era "una persona normal". "Como tu y como yo", asegura Pablo Ferrero, propietario de taberna Guerrero, a la que el presunto asesino solía acudir tanto antes de entrar a trabajar como a la salida de su curro. "Venía de vez en cuando, se tomaba el café y se iba", asegura Ferrero, que además vive en el portal que hay junto al de Manuel. "Llevaba tres años viviendo ahí, aunque comenzó a acudir al bar con frecuencia hace aproximadamente un año", explica el dueño del local, que asegura también que tenía un perro, un pastor alemán.

Los vecinos, sus jefes y hasta el dueño del bar que frecuentaba Manuel consideran que este era "una persona normal"

A la chica, de hecho, nunca la llegó a ver Ferrero, ya que Manuel probablemente comenzó a ir al establecimiento una vez que ella desapareció. Tampoco la vio el propietario del bar en el que el detenido trabajó hasta el pasado 30 de noviembre como camarero, La Oficina. "Nunca llevó a ninguna mujer, porque además es que en teoría estaba soltero", asegura el dueño, que sí recuerda que en alguna ocasión Manuel le confesó que tenía "una novia rusa". Más tarde, añade, contó que ella le había dejado y que la cosa había sido algo difícil, porque él había pedido un préstamo para comprar el perro y que luego la mujer se llevó también al animal.

Foto: Vehículo de la Policía Nacional. (EFE)

El responsable de La Oficina asegura que Manuel era "una persona como cualquier otra", quizá "algo reservado", pero muy normal. Lo mismo piensa el dueño de la vivienda que albergaba el cuarto que tenía arrendado el detenido donde la Policía encontró el cadáver. "Yo tenía alquilada una habitación a estas personas, cerrada con una llave, y yo ahí no he entrado nunca; cuando uno alquila una habitación el propietario no entra a ver qué hay", señaló el dueño de la casa.

La fecha exacta de la desaparición de la chica no saben concretarla de momento los investigadores, dado que ningún familiar presentó una denuncia en ese momento. La joven —que tenía la doble nacionalidad rusa y española— se llevaba mal con su madre, por lo que esta no la echó de menos el día que fue asesinada ni al siguiente ni una semana más tarde. De hecho, la madre no denunció hasta el 30 de diciembre de 2018, 15 meses después de la fecha aproximada en la que se produjo el homicidio y tras reiterados intentos de contactar con su hija, con la que habló por última vez en septiembre de 2017. Fue precisamente la denuncia la que provocó que el Grupo V comenzara la investigación que concluyó con la localización del cadáver el pasado jueves.

Foto: Así quedó el coche de José Ricardo Rojas Montes el pasado 12 de marzo, el único crimen aún no resuelto por el área de Homicidios de la Policía Nacional en Madrid. (EFE)

Como ningún familiar trató de buscar a la joven hasta la denuncia de la madre, la identidad de la chica ha sido una incógnita hasta para las asociaciones de desaparecidos, que normalmente son informadas de la ausencia de alguien precisamente por sus padres, sus hijos o sus hermanos o parejas. Ni QSD Desaparecidos ni SOS Desaparecidos tenían registrada a esta muchacha de 22 años por este mismo motivo. "A nosotros suelen venir los familiares y actuamos a petición suya", explica Joaquín Amills, responsable de la última asociación citada.

Alcalá de Henares Delincuencia Asesinatos
El redactor recomienda