aumentan las charlas en centros de mayores

454 ancianos permanecen desaparecidos en España y sin localizar desde 2010

El director del Centro Nacional de Desaparecidos anuncia cambios en el protocolo de actuación de las fuerzas de seguridad y más medidas de concienciación social

Foto: Un anciano pasea por la calle. (Reuters)
Un anciano pasea por la calle. (Reuters)

El Centro Nacional de Desaparecidos archiva en su base de datos información sobre las personas no localizadas desde 2010. A partir de ese año y hasta hoy, el organismo ha registrado 176.000 denuncias de personas desaparecidas. De estas, alrededor de 7.000 se referían a mayores de 65 años. Como ocurre con el resto, estas últimas denuncias se resuelven también en las primeras horas o a lo sumo días. La mayor parte de las otras se terminan aclarando más adelante y existen unas pocas que no terminan de esclarecerse nunca.

En concreto, el porcentaje de esclarecimiento se sitúa en torno al 97%. Esta proporción fue la que se solventó, de hecho, en relación con las desapariciones de personas en 2012 y 2013. Actualmente, el 98% de los casos denunciados en 2014 y 2015 está aclarado, y también el 95% de los asuntos de 2016 y el 85 y 88% de los que se conocieron en 2017 y 2018 respectivamente. El hecho de que el porcentaje disminuya en los tres últimos años se debe, explican desde el mencionado centro, a que muchas investigaciones tardan meses en concluir y terminan resolviéndose en años posteriores. El porcentaje de esclarecimiento de esos últimos ejercicios, por lo tanto, irá subiendo en próximos años.

De las 7.000 mencionadas denuncias que desde 2010 han interpuesto los familiares de otros tantos ancianos desaparecidos, más de 6.500 han sido resueltas. Las fuerzas de seguridad han localizado a la persona perdida, ya sea viva o muerta, en todos estos casos. Quedan, por lo tanto, 454 mayores de 65 años que siguen sin encontrarse. Así lo explica el director del citado Centro Nacional de Desaparecidos dependiente del Ministerio del Interior, Jaime Cereceda, en declaraciones a El Confidencial.

De momento, la base de datos del organismo no incluye las circunstancias en las que ha aparecido una persona, ni siquera si lo hizo viva o muerta, con lo que no hay posibilidad de analizar estos parámetros. "Las fuerzas de seguridad están empezando recoger más datos sobre las desapariciones con el fin de tener una visión más amplia de las diferentes casuísticas", explica Cereceda, que anuncia que su departamento trabaja ya en esa nueva versión de recogida de información, que vendrá acompañada de un cambio en la clasificación realizada por las fuerzas de seguridad sobre el tipo de desapariciones.

Hasta ahora, la Policía, la Guardia Civil, los Mossos y la Ertzaintza clasificaban cada caso en función del nivel de riesgo, lo que resultaba útil para establecer prioridades, recuerda Cereceda, que añade que con esta división había familiares que se quejaban, porque entendían erróneamente que había desaparecidos de primera y de segunda, que se buscaban más o menos. Adelanta que a partir de marzo la clasificación se hará según el motivo de la desaparición, que será forzada, voluntaria o accidental. En esta última, se enmarcarán los casos en los que no se conozca el motivo, especifica el director del centro, que avanza que en función del tipo de desaparición las fuerzas de seguridad pondrán en marcha un procedimiento u otro, que marcará el nuevo protocolo también pendiente de aprobación.

De momento, con los datos que han recogido las estadísticas, sí puede señalar que de los 454 ancianos desaparecidos, 21 son enfermos crónicos (que dependen de una determinada medicación para seguir con vida), siete tienen algún tipo de deficiencia, 18 son personas con alcoholismo y medio centenar toman medicación para combatir enfermedades como el alzhéimer, la diabetes, la depresión o algún tipo de anomalía psicótica. El centro no tiene registrados este tipo de datos en relación al resto (más de 350 casos) de mayores no localizados. "Queda por estudiar si se trata de personas con problemas neurodegenerativos, si rompen voluntariamente el contacto con su familia, si duermen en la calle y otros muchos aspectos", apunta.

Móviles, pulseras y relojes

"La casuística es muy grande y tenemos que avanzar para recoger más información", explica Cereceda, que anuncia una serie de medidas adicionales a este enriquecimiento estadístico para reducir las cifras de ancianos desaparecidos. En concreto, señala que la Policía Nacional y la Guardia Civil están empezando a incluir recomendaciones a los mayores en las charlas que imparten en centros de la tercera edad. Hasta ahora, asegura el director del centro, los agentes les hablaban de consejos para evitar estafas, prevención ante posibles robos y otros aspectos similares. Ahora también se les habla de la cosas que tienen que tener en cuenta para evitar una desaparición. "La labor de sensibilización es muy importante", apunta Cereceda. "Tanto familiares como los propios mayores no se dan cuenta de la trascendencia que tiene", insiste el director del Centro Nacional de Desaparecidos, que recomienda encarecidamente utilizar una aplicación denominada Alertcops para "tener localizada a la persona a través del móvil".

Admite que están trabajando en pulseras o relojes para asegurar que el mayor lleva siempre consigo la aplicación, pero confiesa que de momento solo están en conversaciones con algunas compañías. Alertcops, en cualquier caso, permite —además de la localización— enviar mensajes a todos aquellos móviles que se encuentren en la zona en la que por ejemplo se ha perdido una persona, con el fin de que sean conscientes de que la están buscando si por casualidad la vieran. Para que este mensaje llegue, el usuario tiene que tener la aplicación. "Por eso debería tenerla todo el mundo", asegura Cereceda, que subraya que en batidas y operaciones de búsqueda también puede resultar útil en este sentido.

Ejemplifica que la 'app' ya está siendo utilizada en violencia de género y otras tipologías delictivas. "Puedes grabar una discusión violenta o una agresión y lo mandas a la Policía vía este sistema", concreta el experto, quien no tiene reparo en relatar cuál es el procedimiento de búsqueda de un anciano que acaba de perderse. Tras denunciar, primero hay que actuar rápidamente buscando en lugares donde pueda estar, como en su casa, en parques, en el domicilio de algún familiar e incluso en viviendas que anteriormente han servido como residencia para esta persona, dado que algunas se desorientan y acuden a puntos de su memoria a largo plazo que recuerdan. En la denuncia, continúa, hay que poner todos los datos que se conozcan de la persona, desde las enfermedades que padece hasta los medicamentos que toma, pasando por las rutinas que llevaba, otros domicilios de referencia, puestos de trabajo anteriores, vecinos con los que estaba, etc.

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