PRESENTACIÓN DE SU ÚLTIMO LIBRO EN EL CONGRESO

Alfonso Guerra, muy duro con el relator: "¿Equiparan España con Burkina Faso?"

El exvicepresidente dispara contra el Ejecutivo por aceptar un "desatino" como ese fedatario del diálogo con el Govern: aprobar un Presupuesto no puede implicar sacrificar la "dignidad de una nación"

Foto: Alfonso Guerra saluda al presidente de Aragón, el socialista Javier Lambán, en la presentación de su libro, este 6 de febrero en el Congreso. (EFE)
Alfonso Guerra saluda al presidente de Aragón, el socialista Javier Lambán, en la presentación de su libro, este 6 de febrero en el Congreso. (EFE)

"Este libro lo ha escrito el autor. Está escrito por el autor. Será todo lo malo que quieran, pero es mío". El mismo arranque ya era un bofetón inenarrable de Alfonso Guerra a Pedro Sánchez. El exvicepresidente del Gobierno no tuvo contemplación ninguna con el jefe del Ejecutivo desde el primer minuto. Presentaba su libro en el Congreso ante muchos de sus compañeros de partido —casi ninguno de la actual dirección— justo en plena convulsión interna por la figura del relator, el intermediario que se dedicará a "tomar nota" y ordenar los trabajos en las reuniones sobre el futuro de Cataluña y que ha sido aceptado ahora por el Gobierno como un último intento de que sus Presupuestos no decaigan la semana que viene. La aceptación de esa exigencia de los independentistas ha desencadenado la primera rebelión seria contra Sánchez desde sus propias filas. Y Guerra, a sus 78 años, que está de vuelta de todo y no habla con filtros (ni los quiere), cargó contra ese movimiento inesperado del Ejecutivo sin piedad. "¿Con qué país equiparan a España? ¿Con Yemen del Sur, con Burkina Faso?".

"Me van a oír ahora, me van a oír ahora". Pasaban las siete de la tarde y Guerra hacía su entrada en una atestada sala Ernest Lluch de la Cámara Baja. Y lo hacía escoltado por la jefa del Congreso, la popular Ana Pastor, y, unos pasos por detrás, por los presidentes de Asturias y Aragón, Javier Fernández y Javier Lambán, ambos referentes de ese viejo PSOE que combatió a Sánchez en las primarias de 2017. Los periodistas abordaron al ex número dos de Felipe González para preguntarle por su opinión sobre el relator. Pero él quería reservarse para su propia conferencia, su exposición sobre su último libro, 'La España en la que creo. En defensa de la Constitución' (La Esfera de los Libros) sin hacer declaraciones a los medios a su llegada. Y sí, se le pudo oír. Con rotundidad.

La suya no fue una respuesta improvisada. En absoluto. Hiló su reprobación al Gobierno con sagacidad, cuando recordaba que tuvo la "fortuna" de que la vida le colocara "en el vórtice del huracán y siempre buscando el acuerdo, la concordia". Estaba allí cuando desde 'El Socialista' defendió en 1976 el nombramiento de Adolfo Suárez, estaba allí en la armadura de la Constitución, estaba allí con el pacto municipal. "Y les aseguro que nunca, nunca necesitamos un relator". Aplauso fervoroso del auditorio.

Guerra recuerda que estuvo en el "vórtice del huracán" y siempre "buscando el acuerdo". "Les aseguro que nunca, nunca necesitamos un relator"


Y siguió: "Los que han negociado esto del relator, los que han negociado tamaño desatino —dijo, refiriéndose, obviamente, a la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, la responsable de la interlocución con el Govern—, ¿con qué país equiparan a España? ¿Con Yemen del Sur, con Burkina Faso? Aprobar un Presupuesto es vital para un Gobierno. Pero mantener la dignidad de la nación es una prioridad que empequeñece la adversidad de una votación contraria a las cuentas del Estado". Más aplausos. Muchos.

La "ominosa lista" de los 21 puntos

Guerra estaba cuestionando el fondo del asunto, la razón por la que el Ejecutivo accedió este martes a incorporar la figura de un relator a la mesa de partidos catalanes: la salvación de sus Presupuestos. Apenas unas horas antes, había registrado su enmienta de totalidad ERC, y el PDeCAT amenazaba con presentarla este viernes si no se atendían sus exigencias. Este miércoles, Calvo intentó desvestir de "novedad" este acuerdo, remarcando que esa posibilidad había surgido previamente, en las reuniones que ella mantuvo en enero con el 'vicepresident', Pere Aragonès, y con la 'consellera' de Presidencia, Elsa Artadi. Pero jamás el Ejecutivo central había dejado ni entrever que podía aceptar esa demanda hasta este mismo martes. Y ese gesto es lo que ha enfurecido a la oposición de PP y Cs, y lo que ha sublevado a una parte del PSOE, que ve con temor cómo esa cesión al independentismo puede castigarles en las urnas el próximo 26 de mayo.

¿Hay alguien ahí? ¿Nadie es capaz de comprender que están calcinando la democracia al atender los requerimientos de los salteadores de la nación?

"Se defienden algunos aclarando que no es nada, que es solo una persona que tome nota de lo que se dice" en una reunión, ironizó el exvicepresidente. Pues si es así, agregó, que ese encargo recaiga en "un funcionario, una secretaria o una grabadora". "Y si a esto se añade la ominosa lista de 21 condiciones de [Quim] Torra, la conciencia de cada persona se rebela ante un obsceno chantaje". Para el dirigente socialista, lo que "exige negociar" el 'president' son "medidas antidemocráticas", como la autodeterminación, la mediación internacional, la soberanía de Cataluña, dejar atrás la vía judicial —"¿pretende la impunidad para sus fechorías?"—... Una "abominable" lista de demandas que "no merece más que la burla", aseguró. Es hasta de "circo trágico" que el jefe del Govern pida al Gobierno que "frene el deterioro de la imagen de España" en el mundo cuando él mismo se ha dedicado a "incendiar Europa con calumnias contra España y su democracia".

Alfonso Guerra, muy duro con el relator: "¿Equiparan España con Burkina Faso?"

Resumen: "Esta negociación escapa del ámbito de la política para entrar en el del psicoanálisis. La pregunta es: ¿hay alguien ahí? ¿Nadie es capaz de comprender que están calcinando la democracia al atender los requerimientos de un grupo de salteadores de la nación?". A Guerra le llovieron más aplausos del auditorio. Una grada en la que, para empezar, se sentaban nombres ilustres del PSOE: presidentes autonómicos como Javier Lambán o Javier Fernández; el defensor del pueblo en funciones, el guerrista Paco Fernández Marugán; el expresidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra y el exjefe de la Junta José Rodríguez de la Borbolla; el expresidente de la Eurocámara Enrique Barón; el exjefe del Senado Juan José Laborda; el exalcalde de A Coruña Paco Vázquez; los exministros José Luis Corcuera, Matilde Fernández o Javier Sáenz de Cosculluela, o diputados socialistas de la actual legislatura como Soraya Rodríguez, María Jesús Serrano, Ricardo Cortés, Antonio Pradas, Javier Lasarte, Ángeles Álvarez, Óscar Galeano o José Enrique Serrano.

Los presidentes de Asturias y Aragón, los socialistas Javier Fernández y Javier Lambán, y, detrás de ellos, el expresidente del Parlamento Europeo Enrique Barón, este 6 de febrero en el Congreso. (EFE)
Los presidentes de Asturias y Aragón, los socialistas Javier Fernández y Javier Lambán, y, detrás de ellos, el expresidente del Parlamento Europeo Enrique Barón, este 6 de febrero en el Congreso. (EFE)

La dirección socialista apenas envió representantes. Menos que lo justo: el secretario general del grupo, Rafael Simancas, uno de los hombres alistados desde siempre en el guerrismo; Sofía Hernanz, miembro de la cúpula parlamentaria, y Luz Martínez Seijo, secretaria de Educación de la ejecutiva federal. No acudieron más generales. Ni un ministro, porque el que había manifestado su intención de acercarse a la presentación, Josep Borrell, tuvo que volar a Montevideo, a la reunión del grupo de contacto internacional sobre Venezuela. Casi se podía decir que Guerra estaba más arropado por PP y Ciudadanos, que enviaron a primeros espadas. Los populares, a su portavoz en el Congreso, Dolors Montserrat, y a su número dos, José Antonio Bermúdez de Castro, y los naranjas, al vicesecretario general del partido, José Manuel Villegas, y al secretario general del grupo, Miguel Gutiérrez. En el PSOE alegaban que su portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, tenía que estar a la misma hora en el homenaje a la fallecida exministra Carmen Alborch en el Ateneo de Madrid, a dos pasos del Congreso. También se podía divisar al ponente constitucional Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, los exministros de UCD Rodolfo Martín Villa y Marcelino Oreja y el extitular de Exteriores del PP José Manuel García-Margallo.

Pactos entre demócratas y constitucionalistas

El exvicepresidente dijo sentirse "liberado" para poder pedir pactos "sensatos" entre los partidos "constitucionalistas y demócratas", frente a populistas y nacionalistas. No preconiza pactos de gobierno a la alemana, entre la derecha y la socialdemocracia, sino acuerdos que "favorezcan el acceso al poder de grupos democráticos que se apoyen parlamentariamente a la hora de la conformación de las instituciones".

Replica a los "ataques" al texto de 1978, que pueden llevar a la "desaparición del Estado, la pauperización de la sociedad y la vuelta al cainismo"

Guerra explicó que escribió su libro —sí, de su puño y letra, no como los de otros, vino a decir, en clara referencia a un Sánchez que el día 19 lanza una obra a la que dio "forma literaria" Irene Lozano— no tanto por defender la Constitución en sí, pero sí los valores que lo impregnan, sí para recalcar que es una buena Carta Magna. Quiere "reaccionar" no como experto jurista, sino como un ciudadano con conciencia que despierta ante los "ataques" a un texto que podrían desembocar en la "desaparición del Estado, la pauperización de la sociedad y la vuelta al cainismo". Porque la democracia es frágil. Tampoco nadie podía imaginar que un "millonario atrabiliario y caprichoso como Donald Trump podía acceder a la presidencia de EEUU, o que en el Reino Unido se iba a poner en marcha un referéndum sobre la pertenencia a la UE que ha desencadenado una formidable crisis interna". En España, es "hora" de que los demócratas adviertan de los "peligros" que se ciernen para la democracia y actúen en consecuencia.

Alfonso Guerra, muy duro con el relator: "¿Equiparan España con Burkina Faso?"

El riesgo es la destrucción del propio Estado, la "balcanización" que, una vez que se acelera, es imposible detener. Para Guerra, es una tragedia que los partidos constitucionalistas se afanen en lograr acuerdos con aquellos que no lo son, "obviando la aproximación entre partidos democráticos". "Se proclaman vetos a partidos constitucionales pero no a los que pretenden la destrucción de la democracia y la libertad", lamentó.

El riesgo de "desmembración" de España

Guerra, que como Indalecio Prieto siente España "hasta el tuétano", pide a los progresistas que se "despojen de sus prejuicios" y complejos y defiendan el patriotismo, porque el futuro de España necesita que sea reivindicada por ellos, los progresistas. Porque "para defender el Estado del bienestar hay que defender primero el Estado" y hoy se corre el riesgo de "desmembración de España", de que la ruptura de Cataluña conduzca a la de Euskadi, y luego a la de otros territorios, llegando a un mapa de "17 Estados pequeños".

Ibarra: "Si cuando era presidente de Extremadura, me dicen que tiene que haber un relator para la negociación de los partidos, les mando al carajo"

Esa idea de la convergencia de las fuerzas centrales y respetuosas con la Carta Magna también fue recorrida por Rodríguez Ibarra. En declaraciones a los medios a su llegada al acto de presentación del libro de Guerra, llamó a los partidos constitucionalistas a que vayan juntos a las elecciones catalanas para que venzan al independentismo.

El socialista Rafael Simancas (i) y la portavoz del PP en el Congreso, Dolors Montserrat (2i), con los miembros de la Mesa Patricia Reyes (Cs), Juan Luis Gordo (PSOE) y Nacho Prendes (Cs), este 6 de febrero en el Congreso, en la presentación del último libro de Alfonso Guerra. (Pool)
El socialista Rafael Simancas (i) y la portavoz del PP en el Congreso, Dolors Montserrat (2i), con los miembros de la Mesa Patricia Reyes (Cs), Juan Luis Gordo (PSOE) y Nacho Prendes (Cs), este 6 de febrero en el Congreso, en la presentación del último libro de Alfonso Guerra. (Pool)

Y también demandó a PP y Cs que aprueben los Presupuestos de Sánchez para que le liberen de la dependencia de los independentistas y a cambio pacten con él una fecha de las elecciones. Su propuesta es que los dos partidos de derechas ayudaran a los que, como él, rechazan "cómo se está llevando este proceso", a armarse de razones para que la dirección del PSOE "no tuviera ninguna excusa a la hora de rechazar cualquier envite que le hagan los independentistas".

Alfonso Guerra, muy duro con el relator: "¿Equiparan España con Burkina Faso?"

Pero "si lo que quieren PP y Cs es montar bronca e ir a manifestaciones el domingo y tener más o menos votantes, están en su derecho, pero eso no va a solucionar el problema". El exdirigente socialista fue igualmente crítico con la figura del relator. "Si cuando era presidente de Extremadura, me dicen que tiene que haber un relator para la negociación de los partidos, les mando al carajo". Que se introduzca esta tercera persona, analizó, no deja de ser "un desprecio hacia Torra" porque, en unas negociaciones, "el único que puede ser testigo de excepción de lo que está pasando es el presidente".

Calvo se 'reúne' por videoconferencia con Artadi y Aragonès

La presentación del libro de Alfonso Guerra estaba finalizando en el Congreso. Entonces, saltó la comunicación de una nueva reunión de la vicepresidenta, Carmen Calvo, con el número dos del Govern, Pere Aragonès, y la 'consellera' Elsa Artadi. En esta ocasión fue por videoconferencia, y la cita se producía horas después de que estallara la polémica en torno a la incorporación de la figura del relator a la mesa del partido. 

El encuentro duró "una hora y media", según fuentes del Govern citadas por la agencia EFE. Desde la Moncloa, se informó de que los tres acordaron seguir trabajando para "avanzar en los elementos de los dos ámbitos ya conocidos" —la comisión bilateral Generalitat-Estado y la mesa de partidos— con el fin de que, "desde el diálogo, se pueda encontrar una solución para Cataluña". 

 

El problema es que el Govern sigue ligando la figura del relator a una mesa de partidos estatales y no a un espacio, que por otro lado ya existe, entre fuerzas catalanas. El Gobierno, en cambio, quiere que en este nuevo foro participen formaciones catalanas, si bien abre la puerta, con mucha ambigüedad, a que se sumen miembros de partidos que quieran "ayudar" a resolver el conflicto

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