El PP aprovecha los guiños de Rivera al PSOE

Casado se echa el partido a la espalda como en Andalucía para superar las crisis internas

Agobiado por la competencia de Vox y las tensiones internas en regiones como Asturias, Cantabria o La Rioja, Casado intenta movilizar el partido con un protagonismo absoluto

Foto: Pablo Casado en una imagen de esta semana en Nueva Economía Fórum. (EFE)
Pablo Casado en una imagen de esta semana en Nueva Economía Fórum. (EFE)

Igual que hizo durante medio otoño ante las elecciones autonómicas andaluzas, Pablo Casado se ha vuelto a echar a la carretera para recorrer ahora el resto de España ante los comicios regionales y municipales del 26 de mayo. Agobiado por la competencia de Vox y las tensiones internas en organizaciones las de Asturias, Cantabria, Baleares o La Rioja, el presidente del Partido Popular intenta movilizar la formación con un protagonismo absoluto (50 actos antes de Semana Santa) frente a las rencillas locales. También frente a las primeras dudas sobre su mensaje de "liberalismo rampante", como definen los dirigentes del PP que se declaran más centristas la apuesta de su nuevo jefe por uno de los ingredientes ideológicos del partido.

La carambola de las elecciones andaluzas que ha permitido a Juan Manuel Moreno convertirse en el presidente de la Junta con solo 26 escaños (el peor resultado del PP en toda su historia) tiene una consecuencia negativa para los intereses de los populares ante los comicios de mayo, y en especial en sus feudos autonómicos al dificultar el llamamiento al voto útil. Casado, como Mariano Rajoy en 2016, se esfuerza desde la Convención Nacional en explicar que no es lo mismo votar al PP que a Ciudadanos o a Vox y dar por hecho que al final gobernará el centro derecha.

"Si queréis que gobierne el PP, votad al PP", es el clamor del presidente de los populares ante la creciente fragmentación de su electorado tradicional. El espacio del centro derecha en España no estaba tan competido desde los tiempos previos al PP, antes de 1989. En el último comité de dirección, el equipo de Casado vio un rayo de luz en el penúltimo bandazo de Albert Rivera, esta vez para intentar crecer a costa del PSOE: distinguir entre socialistas y sanchistas y abrirse a posibles y futuribles pactos con dirigentes del PSOE constitucionalistas.

Albert Rivera y Pablo Casado se saludan  en una imagen de archivo. (EFE)
Albert Rivera y Pablo Casado se saludan en una imagen de archivo. (EFE)

En fuentes de la sede de Génova reconocen que al PP le interesa que Rivera crezca a costa de los socialistas, pero siempre que luego no quiera pactar con los socialistas. De momento, se apuntan la operación de la ambivalencia riverista para pedir explicaciones en sus principales feudos autonómicos como Castilla y León, Murcia o La Rioja sobre la política de pactos a dos bandas de sus actuales socios en Andalucía. Les conviene abonar las dudas sobre el destino final de los votos a Ciudadanos por si sirven para abonar alternancias en beneficio de la izquierda en algunas comunidades autónomas y ayuntamientos.

"Parece que pretende hacer una diferencia entre lo que sería el presidente del Gobierno y el PSOE, que estaría legitimado sin la persona de Sánchez para acordar con Ciudadanos", comentó la portavoz del PP, Marta González, sobre la nueva doctrina de Rivera. Por los acercamientos que puedan protagonizar los riveristas a los barones del PSOE ajenos al sanchismo (casi todos), la vicesecretaria de los populares insistió en el mensaje de su jefe: "cada vez es más evidente que si se quiere que gobierne el PP es necesario votar al PP".

El miércoles en Guadalajara, el jueves en Badalona para presentar su ley "antiokupas" y el viernes en Ciudad Real con un acto en defensa de la caza, Casado ha empezado por Castilla-La Mancha su nueva gira por toda España para insistir en la misma idea frente a la amenaza de fragmentación de su electorado: "Si no se vota al Partido Popular, Sánchez se queda. Si no se da una confianza mayoritaria al PP para que luego podamos pactar con otros partidos, el PSOE puede volver a hilvanar una mayoría alternativa con los que quieren romper España. Si se quiere unir España, no se puede desunir el voto".

El presidente de los populares visitará todas las comunidades autónomas y una treintena de capitales de provincia antes de Semana Santa para movilizar el partido y apoyar a sus candidatos, tanto en las que las instituciones locales están gobernadas por el PP como en las que está en la oposición.

Los resultados de las elecciones dirán luego en qué casos la división interna (evidente en Asturias, La Rioja o Cantabria) perjudica esa unidad del voto de centro derecha alrededor del partido por encima de la competencia de Ciudadanos o Vox. Como en la sede de Génova están convencidos de que fue la campaña personal de Casado lo que salvó al partido en Andalucía, apuestan de nuevo por la misma fórmula para toda España.

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