CISMA TRAS EL LANZAMIENTO DE MÁS MADRID

Duelo Iglesias-Errejón: las primarias, las siglas y el veto a Cs impiden el acuerdo

Ni en los planes de la dirección de Podemos ni en los de Más Madrid encaja asumir el papel de fuerza subsidiaria bajo otras siglas, pero además Iglesias no quiere facilitar ejecutivos de PSOE y Cs

Foto: Irene Montero, Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, antes de una sesión plenaria en el Congreso. (EFE)
Irene Montero, Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, antes de una sesión plenaria en el Congreso. (EFE)

Ni Pablo Iglesias ni Íñigo Errejón están dispuestos a situarse uno al lado del otro. Ambos dicen apostar por la unidad electoral de Podemos y la plataforma lanzada por el ex número dos de este partido, Más Madrid, pero siempre y cuando sea el otro quien se sitúe detrás. La portavoz en el Congreso, Irene Montero, no cerraba la puerta este lunes a "explorar la posibilidad de llegar a un acuerdo con el partido de Errejón", una vez reconstruida la candidatura de Unidos Podemos, para evitar fragmentarse en dos. Unas declaraciones que fueron interpretadas por algunos como una rectificación a la línea marcada por Iglesias. Sin embargo, Montero situaba así a Más Madrid como otro actor más del espacio del cambio, junto a IU y Equo, y recalcaba que habría una candidatura con las siglas del partido. Errejón, por su parte, sigue insistiendo en términos similares, invitando a Podemos a sumarse tras la "ola de ilusión" de Más Madrid, la plataforma que lidera, y rechazando concurrir bajo las siglas de la organización que ayudó a fundar por considerarlas desgastadas.

Ni en los planes de la dirección de Podemos ni en los de Más Madrid encaja asumir el papel de secundarios o fuerza subsidiaria bajo otras siglas. Tampoco asumir proyectos políticos que se consideran ajenos. La unidad entre ambas candidaturas es casi una quimera, al menos si se mantienen estas posiciones, pero permite tanto a unos como a otros defender el relato de la unidad, la supuesta voluntad de ir juntos a las elecciones e intentar descargar así la responsabilidad de la hipotética división en el contrario. Precampaña electoral. "Nosotros no nos podemos permitir las irresponsabilidades que puede permitirse Íñigo [Errejón], y nosotros tendremos que hablar con todo el mundo", aseguraban fuentes cercanas a la dirección.

La tarde de este lunes, el equipo técnico que asumía la dirección colegiada en Podemos Madrid tras la dimisión de su secretario general, Ramón Espinar, aseguraba en una carta dirigida a los inscritos en esta comunidad que "Podemos construirá la candidatura Unidas Podemos para la Comunidad de Madrid, donde nos encontraremos, junto a nuestros aliados que ya forman parte del acuerdo, con todos los actores y colectivos de la sociedad civil que quieran conformar el espacio del cambio". La posición trasladada a los inscritos no deja lugar a dudas, así como la promesa de que "nos esforzaremos al máximo para que nuestra organización llegue en las mejores condiciones posibles a las elecciones".

El relato de la unidad y la supuesta voluntad de ir juntos a las elecciones descarga la responsabilidad por una hipotética división en el contrario

Aparte de la cuestión de las siglas, que unos y otros quieren hacer prevalecer aunque paradójicamente apuesten por superar el 'patriotismo de las siglas', se pone sobre la mesa la hoja de ruta y los acuerdos ya alcanzados en el seno tanto de Podemos como de Más Madrid. A la formación morada la obligan las consultas internas, en las que los inscritos ratificaron concurrir de una determinada forma en las elecciones autonómicas, el acuerdo marco estatal firmado con IU y la imposición estatutaria de que los miembros de las listas sean elegidos en procesos de primarias abiertas.

Más Madrid celebrará en cambio un proceso de ratificación de una lista ya preconfigurada, que se celebrará de forma conjunta tanto para el Ayuntamiento de Madrid como para la comunidad. La carta conjunta que lanzaron Errejón y Manuela Carmena para anunciar su tándem electoral pone como fecha, a lo que la alcaldesa ha llamado 'participadarias', el próximo mes de febrero. "Nuestro esfuerzo se dirigirá a construir un proceso colectivo, democrático y desde abajo, con la voluntad de sumar y de alcanzar la unidad", replica la carta a los inscritos del nuevo equipo técnico que dirigirá la organización en Madrid, previsiblemente, hasta las próximas elecciones.

Siglas, primarias o consultas internas vinculantes, y también determinar cuáles serán los pactos poselectorales. Fuentes cercanas a la dirección de Podemos argumentan que a "todos los actores políticos que compartan la hoja de ruta de evitar un Gobierno de los 'trillizos reaccionarios' y también un Gobierno que implique a Ciudadanos les escucharemos y hablaremos", añadiendo que "si el partido de Íñigo [Errejón] comparte estos objetivos, se hablará con él igual que con el resto de formaciones que los comparten". Esto es, desde Podemos se quiere dejar claro antes de las elecciones que apostarán por pactar con el PSOE, en la línea de "arrastrar" a esta formación hacia la izquierda y frenar al denominado "bloque reaccionario", pero también que rechazarán el modelo de gobernanza PSOE-Ciudadanos, como han deslizado no solo algunos barones socialistas sino también el líder de los naranjas en la Asamblea de Madrid, Ignacio Aguado.

No facilitar un Gobierno entre PSOE y Cs es un objetivo compartido que destacan fuentes de la dirección de Podemos para pactar con Más Madrid

Errejón siempre ha destacado, incluso tras la irrupción de Vox, que estaba dispuesto a hablar con todas las formaciones políticas, pero la cuestión de facilitar gobiernos de uno u otro color se hace especialmente relevante porque fue el primer detonante de la guerra entre pablistas y errejonistas. En 2016, y coincidiendo con la sesión de investidura de Pedro Sánchez tras su pacto con Albert Rivera, Errejón apostaba por facilitar este Gobierno mediante una abstención, mientras que Iglesias defendía votar en contra de un "presidente socialista con el programa económico de Ciudadanos", alentado por los cantos de sirena del sorpaso, aunque ello supusiese forzar nuevas elecciones. Fue la primera gran batalla, que la secretaría general resolvió con una consulta interna a la que Errejón se opuso en los órganos de dirección.

Con el tiempo, Iglesias ha asumido errores en la gestión de aquellas negociaciones de investidura, pero no en el resultado, pues entiende que sin haber rechazado el Ejecutivo apoyado por Ciudadanos no se hubiese llegado a "arrastrar" en la actualidad al PSOE hacia posiciones más estrictamente socialdemócratas, como las plasmadas en su acuerdo presupuestario. La desconfianza en la dirección de Podemos a los poderes económicos que "empujen al PSOE a que se entienda con Ciudadanos" sigue ahí —como trasladó Iglesias a los suyos durante un consejo ciudadano estatal hace unas semanas—, y facilitar este tipo de gobiernos en Madrid dejaría tocado el pacto de progreso tras las elecciones estatales. De ahí que se subraye que entre los objetivos compartidos para concurrir con Más Madrid esté impedir un Gobierno PSOE-Cs.

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