ha declarado por la operación kitchen

Villarejo apunta a Cosidó y responsables políticos en la operación contra Bárcenas

Interior ya reconoció el pasado diciembre ante la Audiencia Nacional la existencia de Kitchen, la operación diseñada para sustraer documentos sensibles al extesorero del PP

Foto: villarejo (EC)
villarejo (EC)

El comisario jubilado José Manuel Villarejo ha implicado este jueves en la operación Kitchen a Ignacio Cosidó, director general de la Policía Nacional entre 2012 y 2016 y portavoz del Grupo Popular en el Senado en la actualidad, explican fuentes jurídicas a El Confidencial. Villarejo ha mencionado a Cosidó durante su declaración como imputado ante el magistrado Manuel García Castellón, que investiga esta operación orquestada por Interior en 2013 para robar documentos sensibles al extesorero del PP, Luis Bárcenas.

Villarejo ha implicado también a otros altos cargos del PP durante su comparecencia, que se ha alargado durante más de dos horas y se reanudará el próximo lunes, pero por el momento no han trascendido sus identidades. Aunque Cosidó no está siendo investigado por el momento en la pieza sobre Kitchen, en ella sí constan como imputados otros altos cargos policiales: el comisario Eugenio Pino, número dos del cuerpo en la época de Cosidó; el exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo Enrique García Castaño, también conocido como el Gordo, y Andrés Gómez Gordo, inspector jefe de la Policía Nacional y hombre cercano a María Dolores de Cospedal.

A falta de que las declaraciones de los imputados aclaren la maniobra, el Ministerio del Interior ya reconoció el pasado diciembre ante la Audiencia Nacional la existencia de Kitchen. La Dirección General de la Policía entregó al titular del Juzgado de Instrucción número 5, José de la Mata, que investiga la caja B del PP, un escrito en el que explicaba que "hasta el momento se conoce que en dicha operación han participado funcionarios adscritos a la Dirección Adjunta Operativa de la Policía así como a la Comisaría General de Información", confirmando además que a la misma se sumaron "colaboradores o informadores, alguno de los cuales recibía una remuneración periódica a cambio de la información facilitada".

En el operativo habría jugado un papel clave Sergio Ríos, el antiguo chófer de Bárcenas, que supuestamente ayudó a robar documentos sensibles del PP a su jefe, hechos por los que también está imputado en la pieza. Según explican fuentes jurídicas a El Confidencial, Ríos aseguró el pasado martes al juez que fue Gómez Gordo quien le pidió unirse a Kitchen en 2013. En una declaración que se alargó durante más de tres horas, el chófer respondió a todas las preguntas sobre esta maniobra, tras lo que la Fiscalía Anticorrupción solicitó una serie de medidas cautelares que el magistrado ha confirmado: comparecencia en sede judicial mensualmente, retirada del pasaporte y prohibición de salir de España. El inspector Gómez Gordo, sin embargo, declaró lo contrario el miércoles a primera hora, asegurando al magistrado que fue Ríos quien le contactó para pedirle el número de Villarejo y no al revés. En su caso, el juez le prohibió la salida de España como medida cautelar.

El espionaje del BBVA

Una vez finalizada la declaración de Villarejo, su abogado Antonio José García Cabrera ha atendido a los medios frente a la Audiencia Nacional, pero se ha negado a responder a cualquier pregunta sobre Kitchen. El letrado, sin embargo, sí ha hecho hincapié en la contratación de Villarejo por parte del BBVA en 2004 y 2005, años en los que le pidieron que investigara a todos los implicados en el intento del Gobierno de Zapatero y la constructora Sacyr de asaltar la entidad. "El caso del BBVA está relacionado con graves sucesos y luctuosos acontecimientos ocurridos en España", habría dicho el comisario ante el juez, según ha explicado su abogado.

Antonio José García Cabrera ha asegurado que la contratación del excomisario es de una "gran relevancia" por aspectos que "no tienen nada que ver con lo que se ha publicado hasta ahora". El letrado no ha profundizado en sus palabras, pero sí ha dicho que su cliente está dispuesto a colaborar con las autoridades "porque es la única manera que tiene defenderse de este juicio paralelo en el que cada día se entera de nueva información, una situación inaceptable por la que se ha pedido al juez que investigue quiénes son los responsables de las filtraciones".

El BBVA contrató en 2004 a Villarejo para frustar el asalto de Sacyr y el PSOE al banco, un trabajo que pasaba por investigar a los principales promotores de la operación y se materializó en una serie de contratos firmados entre diciembre de ese mismo año y marzo de 2005. Para ello, el comisario jubilado interceptó más de 15.000 llamadas de 4.000 números diferentes, como los del entonces presidente de Sacyr, Luis del Rivero, el industrial Juan Abelló y el jefe de la Oficina Económica de José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián. El BBVA de Francisco González ordenó incluso que controlara los movimientos de la Comisión Nacional del Mercado Valores (CNMV), ante lo que el agente encubierto siguió y tomó fotografías de al menos dos vehículos oficiales del organismo bursátil y vigiló la vivienda en Madrid del entonces vicepresidente de la institución, Carlos Arenillas.

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