A LA ESPERA DE LA DECISIÓN DE SÁNCHEZ

Maroto, Uribes, Llop... los nombres en pie en Madrid, la candidatura maldita de Sánchez

Al presidente le está costando encontrar a su apuesta para la capital. El PSOE-M empuja para que se abra el proceso a mitad de enero. A las quinielas vuelve Corredor y se suma Félix Bolaños

Foto: La ministra de Industria, Reyes Maroto, interviene en el XXI Congreso Nacional de la Empresa Familiar, en Valencia el pasado 29 de octubre. (EFE)
La ministra de Industria, Reyes Maroto, interviene en el XXI Congreso Nacional de la Empresa Familiar, en Valencia el pasado 29 de octubre. (EFE)

El PSOE madrileño se impacienta. Quedan menos de cinco meses para las elecciones autonómicas, municipales y europeas del 26 de mayo y aún no tiene un cabeza de cartel para la capital. Hasta ahora solo han desfilado nombres que han ido directos a la hoguera. Autodescartados. El último, Alfredo Pérez Rubalcaba. A Pedro Sánchez se le está resistiendo más de lo previsto una candidatura golosa en otros tiempos pero que ahora, pese a su carácter estratégico, se ha convertido en un reto casi imposible de superar, por la debilidad de la marca en la ciudad, los malos augurios y la fuerte competencia en el espectro de la izquierda: la que supone la propia alcaldesa, Manuela Carmena.

Y es él, Pedro Sánchez, quien decide. Él es quien ungirá a un hombre o una mujer al que su federación, previsiblemente, apoyará sin demasiada contestación si es una figura de peso e indiscutible. Tras el reguero de rechazos, aflora un puñado de dirigentes de la casa que, en caso de que el presidente les ofreciera el puesto, tendrían difícil decir que no. Son la ministra de Industria, Reyes Maroto; el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Rodríguez Uribes; Pilar Llop, delegada del Gobierno para la Violencia de Género, o Beatriz Corredor, extitular de Vivienda y presidenta de la Fundación Pablo Iglesias. A ellos cuatro habría que sumar un hombre que puntúa cada vez más en las quinielas internas, y de la máxima confianza de Sánchez en La Moncloa: Félix Bolaños, secretario general de la Presidencia del Gobierno.

Todos tienen pros y contras. Pero su desventaja común es su escaso conocimiento ciudadano y su carencia de discurso nacional público. Un inconveniente nada menor en una plaza muy competida, en la que el PSOE lleva desangrándose años y en la que el presidente ha decidido concentrar todos sus esfuerzos este 26-M, para que sirva de puntal y escaparate para las generales que, teóricamente, vendrán después —o incluso el mismo día, si optase por activar el superdomingo—. A fuerza de esperar tanto, el jefe del Ejecutivo ha volcado una expectación mayúscula en una de las dos grandes candidaturas de mayo que quedan por despejar: Madrid y la lista europea.

Sánchez está a la búsqueda de una figura de peso para la capital. Desde hace meses. Sin éxito, al menos por ahora. La semana pasada, cuando trascendió que Rubalcaba, ex secretario general del PSOE y exvicepresidente del Gobierno, había rechazado la oferta del presidente, este trasladó a los suyos que estaba examinando opciones. Pero en Ferraz y en la federación madrileña —a la que él pertenece— se asume que las gestiones, discretas, recaerán en esta fase exclusivamente en él, y que quizá puede tardar unas semanas más en dar a conocer cuál es su apuesta. El problema es que la militancia madrileña, según confían fuentes de la cúpula regional que lidera José Manuel Franco, está cada día "más impaciente", desorientada ante la falta de un aspirante que comience a batallar ya para ganar la ciudad.

Narbona, Robles, Borrell, Marlaska y Rubalcaba dijeron no. Pesa la fortaleza de Carmena, la debilidad de la marca y los malos pronósticos


Antes que Rubalcaba, otros nombres propios hicieron ver que no querían asumir la candidatura. Primero fue la presidenta del PSOE, la exministra Cristina Narbona. Luego, la entonces portavoz parlamentaria y hoy titular de Defensa, Margarita Robles. Más tarde, los responsables de Exteriores e Interior, Josep Borrell y Fernando Grande-Marlaska. Figuras de relumbrón para una lista que, a día de hoy, sigue huérfana. Sánchez, no obstante, tiene el incentivo de que el PP no ha designado a sus números uno, aunque se espera que estén ya designados para la convención nacional de los conservadores, que arranca el 18 de enero.

Maroto, apreciada por su gestión

A falta de que Sánchez descubra su último as, siguen encima de la mesa las opciones que se han ido fraguando con el paso de los meses. La más obvia es la de Reyes Maroto (Medina del Campo, Valladolid, 1973). Industria es un área a la que Sánchez quiso conferir protagonismo desde el primer día, pero su titular no ha destacado públicamente en estos primeros meses de mandato —la competencia más importante de su sector, la política energética, depende del Ministerio para la Transición Ecológica de Teresa Ribera—, aunque tampoco ha cometido errores. Esta semana, la de vacaciones del Ejecutivo, está ejerciendo de portavoz del Gabinete.

Maroto no ha destacado, pero no ha tenido errores. Le pesa su poco conocimiento público y discurso nacional. Obligaría a una crisis de gobierno

Maroto tiene a su favor no solo su estatus de miembro del Gobierno, sino el aprecio que Sánchez tiene a su labor. Además, como recuerdan en el Ejecutivo, es una mujer muy cercana tanto al presidente como a Franco, y miembro de la ejecutiva regional. Ser mujer es un punto positivo, puesto que haría tándem con el cartel autonómico, el exministro Ángel Gabilondo. Él es independiente, y ella afiliada, un equilibrio que sería bien visto por las bases. En su contra, la ministra tiene ese escaso nivel de conocimiento público, su poco discurso nacional —tenerlo es fundamental en una ciudad muy influida por las dinámicas estatales y que juega en la primerísima división— y su propio carné: milita no en la capital, sino en Alcorcón, en el suroeste de la región. Si Sánchez la eligiera se vería abocado a abrir una crisis de gobierno. Una remodelación de su Gabinete que podría ser más amplia si de él saliera también el cabeza de la lista europea. La alternativa idónea podría ser Borrell, pero él, a sus casi 72 años, no quiere liderar una candidatura ni hacer campaña.

El delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, José Manuel Rodríguez Uribes (c), el pasado 25 de junio, junto a su antecesora, Concepción Dancausa (d), y al presidente de la Comunidad, Ángel Garrido (i), durante su toma de posesión. (EFE)
El delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, José Manuel Rodríguez Uribes (c), el pasado 25 de junio, junto a su antecesora, Concepción Dancausa (d), y al presidente de la Comunidad, Ángel Garrido (i), durante su toma de posesión. (EFE)

José Manuel Rodríguez Uribes (Valencia, 1968) es otra de las alternativas lógicas. Es, desde junio, delegado del Gobierno en Madrid, y desde esa responsabilidad llevó a buen puerto una prueba 'a priori' muy difícil: garantizar la seguridad del partido Boca Juniors frente al River Plate en el Santiago Bernabéu del pasado 9 de diciembre. Se logró montar un enorme dispositivo policial y no hubo ningún tipo de incidente. Uribes, militante en Pozuelo de Alarcón, es además profesor titular de Filosofía del Derecho y secretario de Laicidad de la ejecutiva de Sánchez. Pero, como advierten fuentes socialistas, no ha hecho vida de partido en Madrid, tiene un perfil semejante al de Gabilondo —ambos son docentes universitarios— y carece de peso como figura nacional —no ha querido aprovechar la plataforma de la Delegación del Gobierno para lanzar su carrera política, como sí hizo, entre 2012 y 2015, Cristina Cifuentes—. Y es hombre. Sánchez quiere encontrar al mejor candidato, sin dar tanta importancia al sexo, pero un tique de varón-mujer sería una opción más compensada a ojos del PSOE.

La delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Pilar Llop, el pasado 27 de noviembre en Madrid. (EFE)
La delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Pilar Llop, el pasado 27 de noviembre en Madrid. (EFE)

En los mentideros del partido también ha circulado el nombre de Pilar Llop (Madrid, 1973), delegada del Gobierno para la Violencia de Género, exdiputada en la Asamblea de Madrid (2015-2018) y jueza especializada en los temas de violencia machista. Precisamente este currículum es un buen aval para los socialistas, más en un momento en el que la ultraderecha de Vox, en auge según las encuestas, libra una batalla contra lo que llama "ideología de género" y pide recortar derechos a las mujeres.

La igualdad es una materia central en el discurso del PSOE, que Llop podría maximizar. La delegada procede del mismo mundo que Manuela Carmena, el judicial, y tiene un carácter "similar" a ella. No le ayuda que es totalmente desconocida, que no ha desplegado un discurso nacional, ni ha hecho vida de partido en el PSOE-M, ni es especialmente cercana a Sánchez o a Franco. La campaña le pillaría, asegura quienes la conocen, en avanzado estado de gestación.

Un proceso judicial aún abierto

Beatriz Corredor (Madrid, 1968) había caído en las quinielas en los últimos meses. Sus opciones cayeron más a partir de que su equipo en el Ministerio de Vivienda, en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, fuera imputado por un contrato presuntamente irregular adjudicado en 2008. No hubo al final acusación contra ella, y Sánchez la intentó compensar con la presidencia de la Fundación Pablo Iglesias, que dejó vacante el jefe del CIS, José Félix Tezanos.

Uribes superó con éxito la prueba del Boca-River y tiene perfil de profesor como Gabilondo. Llop es un gancho por su trayectoria en violencia de género

Fuentes de la cúpula socialista recuerdan que Corredor es "buena gestora, experta en vivienda y urbanismo" —es registradora de la propiedad— y conoce la ciudad porque fue concejal entre 2007 y 2008. Es miembro además de la ejecutiva federal. Le lastra su escaso conocimiento público y poca trayectoria orgánica. El proceso judicial, recuerdan, aún no ha concluido, aunque la Fiscalía pidió el mes pasado a la jueza que archivara la causa, petición de sobreseimiento que también compartió la Abogacía del Estado. En el entorno de la exministra advierten de que ella no se postula en ningún caso ni tampoco se acaba de ver en el perfil, porque considera que su etapa en el Ayuntamiento de Madrid ya pasó.

El quinto nombre que circula entre dirigentes y militantes, y que algunos ven como el tapado del presidente, es el de Félix Bolaños (Madrid, 1975), secretario general de la Presidencia del Gobierno. O sea, si Iván Redondo, director de Gabinete, es la mano derecha de Sánchez en La Moncloa, Bolaños es su mano izquierda. Le acompaña una brillante trayectoria profesional fuera del PSOE: licenciado en Derecho, fue jefe de la División de Asesoría Jurídica Laboral y Documentación Jurídica del Banco de España, profesor del Instituto de Empresa y abogado del Departamento Laboral de Uría Menéndez. También conoce las entrañas del PSOE: milita en la ciudad, es secretario de la comisión de ética y garantías desde julio de 2014 y patrono de la Pablo Iglesias desde septiembre de 2017.

Corredor es vista como buena gestora pero perdió puestos. Bolaños es de la máxima confianza de Sánchez: sería su apuesta "demasiado personal"

El principal activo de Bolaños es su total sintonía con Sánchez y la estrecha confianza que él le tiene, y también que es un dirigente cercano de Franco y que, por su trabajo más de 'fontanería', no tiene enemigos en el partido. A muchos "sorprendió" por el acto en la capital en el que participó en noviembre, en la sede de la ONCE, junto a los ministros Fernando Grande-Marlaska y Dolores Delgado. Las bases apenas le ponían cara hasta entonces. Tiene, no obstante, varios elementos en contra: es un total desconocido para los ciudadanos y se podría leer, justo por eso, que el partido renuncia a ganar Madrid en 2019. Sería, además, una apuesta "demasiado personal" del presidente y tampoco tiene discurso nacional público, aunque conoce en profundidad, por su cargo, las tripas del Ejecutivo, ya que es responsable de todo el aparato administrativo y de seguridad de La Moncloa. Bolaños no quiere abandonar la Secretaría General, y Sánchez le quiere a su lado.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, charlando con los periodistas en el vuelo San José-Santo Domingo, rumbo a España, el pasado 31 de agosto de 2018 en el Airbus presidencial. Detrás de él, con camisa azul, su 'sherpa', José Manuel Albares, y el secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños. (Fernando Calvo | Pool Moncloa)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, charlando con los periodistas en el vuelo San José-Santo Domingo, rumbo a España, el pasado 31 de agosto de 2018 en el Airbus presidencial. Detrás de él, con camisa azul, su 'sherpa', José Manuel Albares, y el secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños. (Fernando Calvo | Pool Moncloa)

De la Rocha, Espinar...

Sea quien sea el elegido, formalmente deberá medirse a otros potenciales rivales en primarias, en caso de que consigan los avales necesarios. Quien ya avanzó que competiría por la candidatura es el exdiputado nacional y miembro de Izquierda Socialista Manuel de la Rocha Rubí (Madrid, 1947), también exalcalde de Fuenlabrada. El temor de la cúpula regional es que si Sánchez no opta por un aspirante incontestable, se lancen más caballos a la carrera. Una opción sería la de la concejala Mar Espinar, que en estos casi cuatro años de mandato de Carmena ha destacado por su oposición rotunda a Carmena. Del actual grupo municipal, en la dirección autonómica señalan como una aspirante posible a Mercedes González, secretaria general de la agrupación de Barajas. Ambas, advierten en el Ejecutivo, son "de lo mejor que tiene ahora mismo" el grupo saliente en el consistorio de la ciudad y las únicas con opciones, "aunque remotas", de hacerse con la designación.

En Ferraz y en La Moncloa recuerdan al PSOE-M que no se abrirá ningún proceso de primarias hasta que Sánchez tenga cerrada la candidatura

No se cuenta con que pueda liderar la lista quien concurrió en las locales de 2015 como número dos de Antonio Miguel Carmona, Puri Causapié. Los dos nombres están quemados. Él, porque dejó el PSOE como tercera fuerza en la capital, y ella, que le reemplazó como portavoz en agosto de 2015, porque no ha logrado crearse un perfil propio en estos años. Algunos la critican por haber estado en este mandato demasiado "a la sombra" de Carmena.

Pedro Sánchez y José Manuel Franco, el pasado 9 de abril en Coslada. (EFE)
Pedro Sánchez y José Manuel Franco, el pasado 9 de abril en Coslada. (EFE)

Franco quiere que se abra el proceso de primarias a partir del 15 de enero, con vistas a que todo el proceso, incluso previendo una elección a dos vueltas, finalizase en febrero, y así lo hizo saber en los últimos días a Ferraz. Pero la propuesta de calendario del PSOE-M debe contar con el visto bueno de la ejecutiva federal, que se reunirá el próximo día 8. En la dirección socialista subrayan que "no se abrirá ningún proceso hasta que no esté la candidatura cerrada". Es decir, no arrancarán las primarias hasta que Sánchez haya decidido su apuesta.

"No podemos posponer eternamente las primarias en Madrid, sine díe. Solo podemos esperar un par de semanas más como mucho. Lealtad, sí, pero la sumisión es otra cosa", indican desde el círculo del secretario regioonal. En las alturas del PSOE-M preocupa el sentir de "impaciencia" que anida en la militancia, el desconcierto por no tener aún un cabeza de cartel de cara a la jornada clave del 26-M. Las listas completas deben estar aprobadas por el comité federal antes del 7 de abril.

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